Tras confirmar una acción coordinada con Estados Unidos, estimaciones de Bloomberg —basadas en un análisis de las cuentas del Banco de Japón (BOJ) publicadas el lunes— indican que Tokio destinó otros 34.000 millones de dólares (unos ¥5,33 billones) el viernes pasado para respaldar su moneda. Ese monto se suma al utilizado un día antes, lo que convertiría a esta ronda de intervenciones en la mayor de un solo mes en la historia reciente del país, superando el promedio de ¥3,8 billones que Japón usó en cada una de sus cuatro intervenciones de 2024.
El Ministerio de Finanzas japonés confirmó que la operación del viernes fue una intervención coordinada con el Tesoro de Estados Unidos, la primera acción conjunta de este tipo entre ambos países en 15 años. Según trascendió, la Reserva Federal de Nueva York habría vendido euros para comprar yenes en nombre del Tesoro estadounidense, una maniobra que le permitió a Washington sumarse al esfuerzo sin debilitar directamente al dólar.
Estados Unidos y Japón intervinieron juntos para comprar yenes por primera vez en más de 30 años
El respaldo se dio en el marco de la «Declaración Conjunta de los Ministros de Finanzas de Japón y Estados Unidos» firmada en septiembre de 2025, y responde a lo que Tokio calificó como una «volatilidad excesiva y movimientos desordenados» del yen. La divisa japonesa había tocado 163,73 unidades por dólar el jueves previo, su nivel más débil en aproximadamente cuatro décadas, antes de recuperarse hasta 157,57 el viernes.
¿Qué puede pasar ahora con el yen?
Hacia el lunes, el yen cotizaba en torno a 157,70 por dólar, prácticamente estable respecto del cierre previo. Funcionarios japoneses y estadounidenses advirtieron que están dispuestos a intervenir nuevamente si es necesario, y Tokio ya anticipó que podría recurrir a la línea de repos en moneda extranjera de la Reserva Federal para futuras operaciones.
Sin embargo, los estrategas de mercado consultados por Bloomberg ven poco margen para que el repunte del yen continúe más allá de la zona de 155 por dólar, lo que sugiere que el impulso de la intervención podría empezar a diluirse en las próximas semanas —incluso con la amenaza de nuevas acciones conjuntas todavía sobre la mesa.











