El 9 de octubre, un Audi Station Wagon, identificado con la matrícula CDT 201 y registrado a nombre de Huawei Paraguay, fue visto estacionado frente al domicilio diplomático durante al menos dos horas. Según el reporte del custodio de la residencia, el vehículo permaneció con las ventanillas bajas mientras su ocupante tomaba fotografías del lugar.
Alertadas las autoridades, la Policía Nacional, con el respaldo de la Fiscalía, solicitó información a Huawei Paraguay sobre el vehículo y su conductor. La empresa confirmó que el automóvil estaba bajo la conducción de Dionisio Duarte, un empleado de 62 años domiciliado en Fernando de la Mora. Duarte habría estacionado el auto frente a la vivienda diplomática entre las 13:00 y las 15:00 del día señalado.
A pesar de que el acto no ha sido considerado delito según las leyes paraguayas, la fiscal Karina Caballero Hellion continúa investigando el caso, sin que se hayan presentado imputaciones hasta el momento.
El incidente ha despertado sospechas debido a los históricos señalamientos internacionales que vinculan a Huawei con actividades de espionaje en favor del gobierno chino, acusaciones que la empresa ha negado reiteradamente. Sin embargo, agencias como el FBI han advertido durante años sobre los posibles vínculos entre la tecnológica y el régimen comunista de Xi Jinping, elevando las preocupaciones en países aliados de Taiwán como Paraguay.
Paraguay es uno de los pocos países que mantienen relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán, una situación que incomoda a Pekín, que considera a la isla como parte de su territorio. En este contexto, cualquier acción que pueda interpretarse como vigilancia en territorio paraguayo adquiere una dimensión geopolítica delicada.
Reacciones y análisis
El incidente también resalta el creciente rol de la tecnología en las disputas diplomáticas y geopolíticas globales. En un momento donde la competencia tecnológica está en su apogeo, las acciones de actores señalados por posibles vínculos con gobiernos extranjeros son observadas con lupa.
Aunque Huawei ha negado cualquier participación en actividades de espionaje, este caso subraya la necesidad de medidas de seguridad más estrictas para proteger la integridad de las misiones diplomáticas y las relaciones internacionales.
Por ahora, el incidente sigue bajo investigación, pero resalta los desafíos de un mundo cada vez más interconectado, donde los intereses tecnológicos y geopolíticos se cruzan constantemente, generando tensiones que trascienden las fronteras nacionales.











