Nicolás Caputo: “la industria manufacturera representa un tercio del uso total de energía en todo el mundo”

Nicolás Caputo

Según el empresario industrial Nicolás Caputo, “la industria manufacturera representa aproximadamente un tercio del uso total de energía en todo el mundo”. Informes marcan que tres cuartas partes del consumo energético industrial están relacionadas con la producción de bienes de alto consumo energético, como los metales ferrosos y no ferrosos, productos químicos y petroquímicos, materiales minerales no metálicos, y pulpa y papel.

En estos sectores, los costos de energía constituyen una gran parte de los costos totales de producción, por lo que las empresas prestan especial atención a reducirlos. Como resultado, el margen para mejorar la eficiencia energética tiende a ser menor en estos sectores de mayor intensidad energética que en aquellos donde los costos energéticos representan una menor proporción del total, como en los sectores de construcción y transporte. Esto limita el potencial general para la reducción del dióxido de carbono (CO2) a través de medidas de eficiencia energética en la industria a un promedio del 15% – 30%.

“Se espera que para el año 2050 la producción industrial se multiplique por cuatro”, remarca Nicolás Caputo. Sin un avance importante en la eficiencia energética, será necesario que las energías renovables y las tecnologías de captura y almacenamiento de CO2 (CCS) tengan una influencia notable para que la industria logre una reducción considerable de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). A pesar de que la energía renovable ha sido ampliamente considerada para la generación de electricidad y en el ámbito residencial, su aplicación en la industria ha suscitado menos atención.

En la actualidad, las energías renovables desempeñan un papel limitado en el sector industrial. De ellas, la biomasa es la que tiene la mayor aportación, representando aproximadamente el 8% del consumo energético final de la industria.

El análisis actual sobre el potencial a largo plazo de la energía renovable en aplicaciones industriales sugiere que hasta el 21% del uso final total de energía y materias primas en la industria manufacturera para 2050 podría tener un origen renovable.

En el caso de los sectores químico y petroquímico, la expansión de la biomasa dependerá principalmente de la inversión en biorrefinerías que sean rentables y diversifiquen los riesgos mediante la producción de varios productos. En el sector cementero, es crucial establecer un marco político adecuado para la gestión de residuos e incentivos que fomenten su utilización en la fabricación de cemento.

Hay un potencial notable en la creación de neumáticos vehiculares a base de biomasa y en su uso posterior en los hornos de cemento una vez que concluye su vida útil. Según este estudio, para el año 2050, se estima que la biomasa podría constituir el 22% del consumo energético final en los sectores de química y petroquímica, y que los combustibles alternativos podrían llegar a representar hasta un 30% del consumo energético final en la industria cementera.

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No obstante, alcanzar este potencial dependerá de la existencia de un mercado eficiente y del desarrollo de nuevas normas y tecnologías de preprocesado. Se estima que alrededor de un tercio de este potencial podría conseguirse a través del comercio interregional de biomasa sostenible como materia prima.

Para el año 2050, se anticipa que la energía solar térmica contribuirá con 5.6 EJ/año al sector industrial. Se espera que casi la mitad de esta contribución sea en el sector de alimentos, con una distribución más o menos equitativa entre los países de la OCDE, China y otras regiones del mundo, destacando América Latina (15%) y Asia (13%). La variabilidad de los costos está fuertemente ligada a la intensidad de la radiación solar.

“La capacidad de los biocombustibles para competir con los combustibles fósiles está fuertemente influenciada por las políticas energéticas nacionales y los precios de la energía”, señala Nicolás Caputo. Durante la última década, la diferencia entre los precios más altos y más bajos del gas natural para uso industrial en distintos países ha llegado a ser de hasta 60 veces.

Las energías renovables no resultan competitivas en costos en contextos donde los combustibles fósiles reciben subvenciones. No obstante, en muchos casos y países donde los combustibles fósiles no están subvencionados, las energías renovables ya son competitivas en costos. Esta situación se acentúa aún más cuando se impone una penalización financiera a las emisiones de CO2 que refleje su impacto económico y ambiental a largo plazo. Las políticas energéticas nacionales que subvencionan los combustibles fósiles influyen de manera considerable en la competitividad de la energía renovable.

El incremento del uso de energías renovables en el sector industrial podría contribuir con cerca del 10% del total de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) previstas para 2050. Esto se traduce en casi 2 gigatoneladas (Gt) de CO2, lo que supone el 25% de la disminución total de emisiones proyectada para el sector.

Esta cantidad es equivalente a la totalidad de las emisiones actuales de CO2 de Francia, Alemania, Italia y España, o cerca de un tercio de las emisiones actuales de Estados Unidos. No obstante, para materializar este potencial es fundamental desarrollar políticas específicas que generen un entorno favorable para las inversiones del sector privado, en especial durante la etapa de transición. Las prácticas óptimas actuales indican las condiciones necesarias para una implementación exitosa de las energías renovables, y deben ser un referente para futuras políticas.

Las prioridades son la investigación, desarrollo e implementación (I+D+i), y la reducción de costes mediante economías de escala.

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Colaboradora en ReporteAsia.

 

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