El «equipo de observación» que la Federación Coreana de Fútbol envió a México gastó 450 millones de wones de fondos públicos en una estadía de once días donde la mitad de la agenda fueron paseos culturales. No presenciaron la victoria del Mundial ante la República Checa y la mayoría de sus 16 integrantes eran aliados políticos del expresidente Chung Mong-gyu. El Parlamento ya convocó una audiencia.
El fútbol surcoreano suma un nuevo capítulo a su larga saga de escándalos institucionales, y esta vez el escenario fue el Mundial de Norteamérica. Se confirmó que el «equipo de observación de la Copa del Mundo» que la Asociación Coreana de Fútbol (KFA) envió a México dedicó la mitad de su agenda local a visitas culturales, y que en sus nueve noches y once días de estadía no asistió al partido contra la República Checa: precisamente el único que la selección coreana ganó en todo el torneo.
Cuatro días de fútbol, cuatro de paseo
Los detalles surgen del calendario oficial que la propia KFA entregó a la oficina del diputado Kim Seung-soo, del oficialista Partido Poder Popular. De los ocho días que la delegación pasó entre Guadalajara y Monterrey, cuatro estuvieron dedicados a recorridos por instalaciones mundialistas y tours culturales. El programa futbolístico incluía apenas cuatro partidos: Corea del Sur contra México el 18 de junio, Túnez contra Japón el 20, Corea del Sur contra Sudáfrica el 24 y Estados Unidos contra Turquía el 25.
El debut coreano ante los checos, el 11 de junio, quedó afuera del itinerario. La explicación que la federación dio ante la Asamblea Nacional roza lo insólito: si la delegación hubiera empezado a ver los partidos desde el primero, la estadía habría resultado demasiado larga. El resultado de esa lógica es una postal irónica: el equipo enviado a «observar» el Mundial se perdió la única alegría coreana del torneo, aquella tarde en el Estadio Guadalajara de Zapopan donde Hwang In-beom marcó el gol del empate en la remontada.
450 millones de wones y una lista de invitados reveladora
El viaje, realizado entre el 17 y el 27 de junio, costó 450 millones de wones del presupuesto de la asociación: unos 28 millones de wones de fondos públicos por cada integrante. La KFA justificó el gasto por escrito ante el Parlamento con el argumento de que los delegados debían observar en persona la sede mundialista para conocer las tendencias de la operación futbolística internacional y los casos de organización de torneos, un aprendizaje que mejoraría la comprensión necesaria para impulsar las políticas de la entidad.

Pero la composición de la comitiva cuenta otra historia. De los 16 integrantes, once eran presidentes de federaciones provinciales de fútbol, los mismos dirigentes que en las elecciones de febrero del año pasado manifestaron públicamente su apoyo al entonces presidente Chung Mong-gyu, que consiguió así su cuarto mandato consecutivo. Completaban el grupo dos vicepresidentes de la KFA, el titular de la federación universitaria y apenas dos empleados de la asociación. En la industria del fútbol coreano, la lectura es unánime: la mayoría eran «colaboradores meritorios» del ciclo Chung, premiados con un viaje mundialista. Los delegados de la KFA, conviene recordarlo, tienen una influencia decisiva en la elección del presidente de la federación.
«Trece años de sacrificio»: la defensa que echó nafta al fuego
Lejos de apagar el incendio, uno de los viajeros lo avivó. Seo Kang-il, presidente de la Asociación de Fútbol de la provincia de Jeonbuk y miembro de la delegación, arremetió en una entrevista televisiva contra dos glorias del fútbol coreano que venían criticando a la conducción: Park Ji-sung y Lee Young-pyo. Cuestionó qué saben, cuánta experiencia tienen y cuánto entienden de leyes para hablar con semejante imprudencia, y los desafió a postularse ellos mismos a la presidencia en lugar de criticar. Sobre el expresidente Chung fue más lejos: donde otros hablan de trece años de dominio, dijo, él ve trece años de sacrificio.
El Parlamento afila los lápices
La audiencia del Comité de Cultura, Deportes y Turismo de la Asamblea Nacional sobre la federación está programada para el día 30, y promete ser áspera. El diputado Kim Seung-soo ya anticipó su posición: el equipo de observación fue en esencia un viaje de placer para quienes sostuvieron los mandatos consecutivos de Chung, y la federación deberá explicar si invertir 450 millones de wones públicos en una gira cultural mexicana constituye una gestión normal. El legislador quiere aprovechar la instancia para revisar también el cuestionado proceso de designación del exentrenador de la selección Hong Myung-bo y, en general, las operaciones a puertas cerradas de una federación que acumula demasiados frentes abiertos.
Para el fútbol de Corea del Sur, potencia asiática con diez mundiales consecutivos a cuestas, el episodio deja una paradoja dolorosa: mientras la selección peleaba en la cancha, sus dirigentes paseaban. Y mientras el país debate cómo modernizar sus instituciones deportivas, la KFA acaba de regalar el argumento perfecto a quienes sostienen que el problema nunca estuvo en el césped.
Fanático de Asia, periodista part-time.














