Japón debuta con sus F-35 e Indonesia estrena sus T-50I en las maniobras bienales que arrancan en Darwin, dos semanas después del primer lanzamiento de un misil balístico intercontinental chino desde un submarino nuclear.
Hasta un centenar de aviones de combate de todo el mundo surcarán desde este lunes los cielos del norte de Australia en el marco del Ejercicio Pitch Black, la mayor actividad de entrenamiento de combate aéreo de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF). Miles de efectivos de 20 naciones participan de las maniobras bienales, que este año suman por primera vez a aviadores integrados de Finlandia y Suecia.
El contexto no es menor: la edición 2026 llega en medio de tensiones crecientes en la región, apenas dos semanas después de que China disparara por primera vez un misil balístico intercontinental hacia el Océano Pacífico desde un submarino de propulsión nuclear.

Pitch Black es un ejercicio de gran escala que la RAAF organiza junto a países aliados cada dos años desde hace más de cuatro décadas. Entre el 20 de julio y el 7 de agosto, unos 2.500 efectivos militares utilizarán Darwin como base principal para navegar escenarios de entrenamiento realistas y complejos, con el apoyo de las bases de Tindal, en Katherine, y Amberley, al sudoeste de Brisbane. Como sugiere su nombre —»negro absoluto»—, el ejercicio permite a los aviadores practicar maniobras en todas las condiciones, incluida la operación nocturna, que este año se concentrará entre el 3 y el 6 de agosto.
La nómina de participantes dibuja un mapa del entramado de seguridad del Indo-Pacífico y sus extensiones: Nueva Zelanda, Estados Unidos, Japón, Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Corea del Sur, India, Singapur, Alemania, Francia, España, Fiyi, Canadá, Brunéi, Malasia, Finlandia y Suecia, además de la anfitriona Australia.
Para el lector atento a los equilibrios asiáticos, los debuts son el dato central. Japón participa por primera vez con sus cazas de quinta generación F-35 Lightning II, un paso más en la normalización del despliegue militar exterior japonés y en su integración operativa con Canberra. Indonesia, por su parte, estrena sus T-50I Golden Eagle de fabricación surcoreana — un detalle que ilustra, de paso, el avance de la industria de defensa de Seúl en el Sudeste Asiático.

India vuela sus Rafale, Filipinas aporta sus FA-50PH (también de origen coreano) y Corea del Sur sus F-16. En total participan más de 20 tipos de aeronaves de 15 naciones, incluidos los Typhoon supersónicos de Alemania y España, el tanquero Voyager británico y los C-130J, F-35A y KC-135 estadounidenses. La anfitriona aporta ocho tipos de aeronaves, entre ellas el F-35A, el F/A-18F Super Hornet y el EA-18G Growler de guerra electrónica.
El comandante del ejercicio, el comodoro del aire Matthew McCormack, se esforzó por despegar las maniobras de cualquier amenaza puntual, con una analogía de rigurosa actualidad: «Es como un partido de la final del Mundial: nadie esperaría que el equipo de tu país llegue a la gran final sin un montón de práctica previa». Pese a la escalada global —el misil chino, la guerra en Irán—, McCormack aseguró que los escenarios de práctica se basarán en un entorno «genérico» de «alta amenaza».
«Defensa es plenamente consciente de lo que ocurre en nuestra región, como todos nuestros socios, y de lo que pasa en el entorno global; vivimos tiempos interesantes», admitió, aunque insistió: «No está enfocado en ninguna situación particular o reciente. Es parte del continuo de entrenamiento».

Para los habitantes de Darwin, el ejercicio se traduce en el estruendo de los despegues en oleadas matutinas y vespertinas durante las próximas semanas. Como compensación por las molestias, los aviadores australianos e internacionales ofrecerán una exhibición aérea sobre Mindil Beach al atardecer del 23 de julio, y la RAAF abrirá sus puertas al público el 1 de agosto en su jornada bienal de puertas abiertas.
Más allá del espectáculo, el mensaje estratégico de Pitch Black 2026 es nítido: en un Indo-Pacífico donde Beijing exhibe capacidades de segundo golpe nuclear, Australia consolida su rol de plataforma de interoperabilidad aérea para una coalición cada vez más amplia — y cada vez más asiática.
Fanático de Asia, periodista part-time.












