El gobierno de Corea del Sur anunció que impulsará la búsqueda de suministros de petróleo fuera de Medio Oriente ante el cierre de facto del estrecho de Ormuz, en medio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. No obstante, aseguró que el país dispone de reservas suficientes para afrontar un escenario prolongado de crisis.
El Ministerio de Economía y Finanzas celebró una reunión de emergencia con otras carteras para evaluar el impacto del conflicto sobre la economía surcoreana y definir medidas de respuesta. Tras el encuentro, la cartera señaló que no se han reportado incidentes de seguridad relacionados con buques surcoreanos que operan en Medio Oriente y que las reservas actuales permiten enfrentar interrupciones temporales en el suministro.
Sin embargo, ante la posibilidad de un bloqueo total del estrecho, considerado la ruta de exportación de crudo más importante del mundo, el gobierno decidió acelerar gestiones para asegurar volúmenes adicionales desde otras regiones. Corea del Sur depende en gran medida de la energía que transita por esa vía marítima, ya que una parte significativa de su petróleo y gas natural licuado proviene de países del Golfo.
La tensión se intensificó después de que la Guardia Revolucionaria iraní declarara cerrado el paso y advirtiera que atacaría embarcaciones que lo cruzaran, según medios estatales iraníes. En ese contexto, las autoridades surcoreanas anunciaron que vigilarán de forma permanente los mercados energéticos y financieros, tanto locales como internacionales, y que están listas para activar un programa de estabilización que contempla un amplio respaldo financiero si la situación lo requiere.
El índice de referencia bursátil, el Korea Composite Stock Price Index, registró una fuerte caída en medio de la preocupación por la evolución del conflicto. Aunque los precios internacionales del petróleo se mantuvieron volátiles, el ritmo de las subas mostró señales de moderación, según el ministerio.
Las autoridades también advirtieron que responderán con firmeza ante prácticas irregulares en el mercado, incluidas maniobras de desinformación destinadas a influir en el ánimo de los inversores. En paralelo, el viceministro de Presupuesto instó a supervisar de manera estricta la ejecución de partidas destinadas a empresas exportadoras, compañías navieras y ciudadanos surcoreanos en el exterior, con el fin de reducir posibles daños derivados de la crisis.
Por su parte, el ministro de Industria convocó una reunión específica sobre la situación en Medio Oriente y decidió poner en marcha medidas de apoyo preventivo para un millar de firmas exportadoras, especialmente aquellas que envían mercancías a esa región. El paquete incluye asistencia financiera y herramientas para facilitar operaciones comerciales.
En el frente energético, el gobierno ordenó preparar con rapidez un eventual uso de las reservas estratégicas de crudo si el suministro se deteriora, al tiempo que intensifica las gestiones para obtener gas desde mercados alternativos. Por ahora, las autoridades sostienen que el impacto sobre el abastecimiento energético, la logística marítima y las cadenas de suministro se mantiene acotado, aunque reconocen que el seguimiento de la situación es constante.










