El Directorio de la Paz: ¿El fin del sueño multilateral?

“El fuerte hace lo que puede y el débil sufre lo que debe”, Tucídides.

Abstract

Este artículo analiza el surgimiento del Board of Peace como una ruptura crítica del paradigma multilateral tradicional liderado por las Naciones Unidas. Bajo una lente de Realismo Neoclásico, se examina cómo la ineficacia del Consejo de Seguridad de la ONU ha dado paso a un modelo de minilateralismo personalista y transaccional liderado por la administración de Donald Trump. El estudio explora la implementación de una gobernanza algorítmica en la Franja de Gaza, donde la paz se gestiona como un activo geoeconómico a través de la interdependencia armada tecnológica (Farrell & Newman, 2019). Se argumenta que la integración de capitales privados, vigilancia biométrica y un Directorio Ejecutivo vitalicio redefine la soberanía estatal hacia una forma de soberanía empresarial. Finalmente, se plantea el dilema existencial para los actores europeos ante la erosión de la «paz liberal» en favor de una «paz operativa» basada en la eficacia técnica y el pragmatismo comercial, concluyendo que el Board of Peace no es solo un organismo de mediación, sino una infraestructura de poder global disruptiva.

Palabras clave: Board of Peace, Interdependencia Armada, Gobernanza Algorítmica, Transaccionalismo, Realismo Neoclásico, Soberanía Empresarial.

1. El Board of Peace: una estructura de poder transaccional

A diferencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el Board of Peace se presenta como una organización privada de gobernanza global. Su diseño refleja una estructura de «hub-and-spoke» (centro y radios) donde el poder no está diluido, sino centralizado. Dentro de su estructura y control unilateral presenta algunas características particulares, entre ellas tenemos una presidencia vitalicia según sus estatutos, Donald Trump ejerce un control absoluto con poder de veto sobre todas las decisiones, la agenda y la inclusión de nuevos miembros. Posee un directorio ejecutivo compuesto por figuras clave del entorno de Trump (Rubio, Kushner, Witkoff, Banga), lo que asegura que la implementación de las decisiones sea coherente con la visión de la Casa Blanca, y su creación presenta una rivalidad entre la naturaleza privada y el mandato público, ya que fue aprobado por una resolución de la ONU (ONU, Resolución 2803, 2025), para el caso específico de Gaza en 2025, su carta fundacional no menciona límites geográficos, lo que le otorga un «potencial ilimitado» de intervención global.

Llegado a este punto nos preguntamos ¿Por qué algunos países han aceptado pertenecer a esta estructura de poder transaccional? Existen al menos tres diferentes perspectivas, la primera de ellas es evitar el aislamiento, la segunda es una competencia con la ONU y la tercera muestran un alineamiento estratégico.

Para evitar el aislamiento, los Estados prefieren estar dentro del «círculo de influencia» para evitar aranceles o sanciones, actuando de forma oportunista para asegurar contratos de reconstrucción (como los U$S7.000 millones ya comprometidos para Gaza).

A diferencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el Board of Peace se presenta como una organización privada de gobernanza global.

Con respecto a la competencia con la ONU, el Board aprovecha el estancamiento del Consejo de Seguridad para ofrecer soluciones «rápidas» basadas en el poder financiero y militar de sus miembros líderes, no en el consenso democrático.

Y finalmente el alineamiento estratégico que responde a necesidades domésticas de cada Estado como es el caso de Argentina que el presidente Milei recibió el apoyo incondicional para las elecciones de medio término que al ganarlas permitió su consolidación interna y política.

Independientemente de cada elección estatal queremos centrarnos en el Board of Peace y nos preguntamos: ¿En qué medida el Board of Peace constituye un modelo de gobernanza transaccional que utiliza la interdependencia armada y la tecnología de vigilancia para desplazar la legitimidad multilateral de la ONU en la resolución de conflictos regionales? Como una primera aproximación se desprende que el Board de la Paz no busca «ayudar» a la ONU, sino sustituirla por un modelo de suscripción. La paz deja de ser un proceso de justicia social para convertirse en un mantenimiento de red bajo el control de un directorio privado.

Ello nos lleva a planearnos la siguiente hipótesis que buscaremos revalidar: La creación del Board of Peace representa el surgimiento de un minilateralismo personalista donde la paz se gestiona como un activo comercial. La hipótesis sostiene que la eficacia operativa prometida por el Board —basada en el uso de IA y una fuerza de estabilización de 20,000 soldados— busca validar una nueva Gran Estrategia donde el control tecnológico de los nodos de crisis otorga una autoridad vitalicia y extralegal a su presidente, redefiniendo el orden internacional hacia un modelo de soberanía empresarial.

Para su tratamiento utilizamos la teoría de Realismo Neoclásico que a diferencia del realismo estructural (que solo mira el poder global) o del liberalismo (que cree en las instituciones como la ONU), el realismo neoclásico sostiene que la política exterior de un país está determinada por la presión del sistema internacional, pero es filtrada por las percepciones de sus líderes y las variables internas. (Gideon Rose, 1998). Entre los factores que aplica esta teoría sobresalen los siguientes puntos:

  1. La presión del sistema donde algunos Estados reconoce que el Consejo de Seguridad de la ONU es ineficaz debido al veto (Waltz, 1979). El Board of Peace surge como un nuevo «nodo» de poder en la interdependencia armada.

  2. La percepción de la élite, donde los líderes que participan en el Board of Peace (como Milei) perciben que el orden internacional basado en normas está en retirada y que el poder hoy es transaccional.

  3. Neutralidad positiva y autonomía, esta teoría explica cómo los Estados medianos utilizan la neutralidad positiva no para aislarse, sino para «jugar» en ambos tableros (Occidente y las nuevas juntas de poder) para evitar ser un «objetivo o amenaza» (Nathan, 2026).

2. Desarrollo

La conjunción de estos puntos que plantea el realismo neoclásico nos permite dar respuesta a nuestro interrogante: ¿En qué medida el Board of Peace constituye un modelo de gobernanza transaccional que utiliza la interdependencia armada y la tecnología de vigilancia para desplazar la legitimidad multilateral de la ONU en la resolución de conflictos regionales?

Para abordar la respuesta sobre el Board of Peace como modelo de gobernanza transaccional, es necesario analizarlo desde cuatro perspectivas críticas. Estas dimensiones permiten desglosar cómo el organismo utiliza la tecnología y el poder financiero para dañar las funciones que históricamente pertenecieron a las Naciones Unidas.

La primera perspectiva se refiere a la eficacia operativa versus la legitimidad normativa y ello permite que el Board of Peace se posiciona como una «solución técnica» ante el fracaso político. De esta forme el Board desplaza a la ONU no mediante la ley, sino mediante la velocidad. Mientras la ONU se paraliza en debates sobre soberanía y derechos, el Board opera bajo una lógica de «gestión de proyectos». A ello se suma la interdependencia armada por el cual el Board utiliza su capital (los USD 17.000 millones iniciales) como un arma de atracción; los países no se unen por convicción democrática, sino para no quedar fuera de la red de financiamiento y reconstrucción, en consecuencia, la legitimidad ya no se vota, se financia.

La segunda perspectiva es de la gobernanza algorítmica y el panóptico digital, en donde la tecnología de vigilancia no es solo una herramienta secundaria, sino el núcleo de la soberanía y al mismo tiempo una idea innovadora y disruptiva, que puede ser aplicada para un territorio de dimensiones pequeñas. Al implementarla la International Stabilization Force (ISF) con vigilancia biométrica e IA, el Board establece lo que Farrell y Newman (2019) llamarían un «punto de control de red». La aplicación de este tipo de procedimientos no hace más que profundizar el desplazamiento de la ONU, a diferencia de los Cascos Azules, que median entre partes, la tecnología del Board anula la disidencia mediante la vigilancia predictiva. La ONU pierde relevancia porque su modelo de «observación humana» resulta obsoleto frente al modelo de «control algorítmico» del Directorio Ejecutivo.

La tercera perspectiva la del realismo transaccional en la cual se analiza el cambio de un orden basado en reglas universales a uno basado en acuerdos de directorio, de esta manera el Board funciona como una corporación donde la resolución de conflictos regionales se convierte en un intercambio de activos: «estabilidad a cambio de acceso a recursos o alineamiento político».

La cuarta perspectiva es una crítica de la pacificación liberal, que podríamos llamar como el post-multilateralismo. Siguiendo la línea de Laurie Nathan (2026), esta perspectiva evalúa el riesgo de una paz sin ética; con ello queremos decir una paz como mercancía, donde si el Board tiene éxito en Gaza, el mensaje global será que la paz es un producto que se puede comprar si se ceden derechos de privacidad y autonomía. A este aspecto se suma la vulnerabilidad estructural que al producirse el desplazamiento de la ONU crea un vacío legal donde no hay rendición de cuentas; si el sistema de IA del Board falla o sesga la seguridad, no existe una Corte Internacional para apelar, solo un Directorio Ejecutivo con poder de veto.

En síntesis, de estas cuatro perspectivas podemos resumirlas en el siguiente cuadro comparativo:

Peace
Cuadro comparativo entre el cambio propuesto por Board y el impacto en la ONU. (Fuente: elaboración propia)

3. Conclusiones:

Estas cuatro perspectivas nos llevan a preguntar ¿cómo las mismas validan la hipótesis de trabajo?, que mencionaba: La creación del Board of Peace representa el surgimiento de un minilateralismo personalista donde la paz se gestiona como un activo comercial. La hipótesis sostiene que la eficacia operativa prometida por el Board —basada en el uso de IA y una fuerza de estabilización de 20,000 soldados— busca validar una nueva Gran Estrategia donde el control tecnológico de los nodos de crisis otorga una autoridad vitalicia y extralegal a su presidente, redefiniendo el orden internacional hacia un modelo de soberanía empresarial.

Como una primera aproximación podemos decir que los países que integran el Board of Peace lo hacen bajo una lógica prágmatica.

Desde la perspectiva de la mediación internacional, autores como Laurie Nathan (2026) sostienen que el Board representa un riesgo para la pacificación liberal, dado que inevitablemente existirá una pérdida de rendición de cuentas, al ser una entidad privada, no rinde cuentas ante la Asamblea General de la ONU, lo que permite que las misiones de paz se guíen por intereses comerciales personales o nacionales. Paralelamente el Board utiliza la ayuda humanitaria y la reconstrucción como nodos de poder. Quien financia la reconstrucción controla la gobernanza futura del territorio, convirtiendo la paz en un activo geoeconómico.

Peace
Con respecto a la competencia con la ONU, el Board aprovecha el estancamiento del Consejo de Seguridad para ofrecer soluciones «rápidas» basadas en el poder financiero y militar de sus miembros líderes.

El análisis de la tecnología dentro del Board of Peace revela una transición de la «pacificación tradicional» hacia una gobernanza algorítmica y de vigilancia masiva. La propuesta de Trump para Gaza no es solo un plan de reconstrucción, sino la implementación de un «laboratorio de control» donde la tecnología sustituye a la diplomacia liberal.

Quizás lo más paradigmático del caso es que la carta fundacional de la Junta de Paz de Trump no menciona Gaza en absoluto, sino que enfatiza su ambición global de resolver conflictos y unos de los temas de las discusiones del jueves 19 de febrero de 2026 fue la creación de una fuerza internacional armada de estabilización para mantener la seguridad y garantizar el desarme del grupo militante Hamás, una exigencia clave de Israel y piedra angular del acuerdo de alto el fuego. (Madhani y Lee, 2026).

Si se consolida un proceso de desarme (de Hamás), el plan de paz de Trump, que incluye una vía hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino, empezará a parecer menos ambicioso y más realista… Por el contrario, si Hamás decide no desarmarse y Gaza no se reunifica, el futuro se presenta sombrío. En el mejor de los casos, el territorio permanecerá dividido, con los gazatíes viviendo bajo la tiranía de Hamás o la ocupación israelí. En el peor de los casos, Gaza volverá a convertirse en una zona de guerra. (Ross y Makovsky, 2026).

Referencias

El País, (2026). Trump lanza la Junta de Paz para Gaza sin los aliados accidentales. El País, España. 20 de febrero de 2026, página 7.

Gideon Rose. (1998). «Neoclassical Realism and Theories of Foreign Policy», [Review of The Perils of Anarchy: Contemporary Realism and International Security; Useful Adversaries: Grand Strategy, Domestic Mobilization, and Sino-American Conflict, 1947-1958; Deadly Imbalances: Tripolarity and Hitler’s Strategy of World Conquest; The Elusive Balance: Power and Perceptions during the Cold War; From Wealth to Power: The Unusual Origins of America’s World Role, by M. E. Brown, T. J. Christensen, R. L. Schweller, W. C. Wohlforth, & F. Zakaria]. World Politics, 51(1), 144–172. http://www.jstor.org/stable/25054068

Farrell, H., & Newman, A. L. (2019). Weaponized interdependence: How global economic networks shape state coercion. International Security, 44(1), 42–79.

Madhani y Lee, (2026). Trump gets pledges for Gaza reconstruction. Los Ángeles Times, EE.UU. 20 de febrero de 2026, página 2.

Nathan, L. (19 de febrero de 2026). El Consejo de la Paz es un proyecto vanidoso de Trump. (G. Idiart, Entrevistador). La Nación.

ONU. (2025). Resolución 2803 (2025) Aprobada por el Consejo de Seguridad en su 10046a sesión, celebrada el 17 de noviembre de 2025. https://docs.un.org/es/s/res/2803(2025)

Ottaway, D. (26 de febrero de 2025). La nueva doctrina saudí de “neutralidad positiva” da sus frutos. Wilson Center.

Ross, D y Makovsky, D. (2026). Asuntos Exteriores del Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente.

Waltz, K. N. (1979). Theory of international politics. Addison-Wesley.

 

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GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile