¿Cómo se puede entender la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos?

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En primer lugar, la nueva estrategia estadounidense sobrepasa cualquier enfrentamiento bipartidista entre republicanos y demócratas. De igual forma, se alinea al conocido Destino Manifiesto en el contexto del siglo XXI, marcado por guerras híbridas, imposición de aranceles de forma unilateral, re-equilibrio de fuerzas en la arena internacional, esto es, la disputa bipolar entre Estados Unidos y China por la hegemonía global, entre otros aspectos.

Dentro del amplio abanico de las teorías de las relaciones internacionales el presidente Donald Trump ha reafirmado la “realista”, esto es, aquella en la cual el poder (fuerza) y los intereses nacionales (influencia) se toman en cuenta para la implementación de decisiones de Estado.

Para aquello señala:

“Estados Unidos protegerá sin reservas su soberanía”. Agrega: ”Esto incluye evitar su erosión por parte de organizaciones transnacionales e internacionales, los intentos de potencias [China, Rusia] o entidades extranjeras de censurar nuestro discurso o restringir la libertad de expresión de nuestros ciudadanos, las operaciones de cabildeo e influencia que buscan dirigir nuestras políticas [Agenda Woke] o involucrarnos en conflictos extranjeros [Unión Europea – OTAN], y la manipulación cínica de nuestro sistema migratorio [Partido demócrata] para construir bloques de votantes leales a intereses extranjeros dentro de nuestro país”.

Conforme lo señala en el documento de marras, el realismo y el pragmatismo guían, justifican y motivan las serias preocupaciones que atraen la atención de Washington y su lugar en el planeta a corto, mediano y largo plazo. Para ello ha identificado sus principales prioridades:

a) Las amenazas y los desafíos de Estados Unidos
b) El Indo-Pacífico como polo de desarrollo
c) La influencia de China como rival sistémico
d) La decadencia europea
e) África y sus recursos.

Así el presidente estadounidense Donald Trump a través de la Estrategia de Seguridad Nacional condensa la retórica de su primera campaña electoral que lo llevó a la presidencia: America First, la impronta de su regreso a la Casa Blanca de Make America Great Again «MAGA», matizado por el legado del presidente republicano Ronald Reagan de brindar a Estados Unidos una Era Dorada – Paz a través de la Fuerza y el acoger la Doctrina Monroe de 1823 de América para los Americanos.

Así esta nueva “Doctrina Trump”, “Doctrina Monroe 2.0” ó “Doctrina Tumproe” recuerda el liderazgo de Estados Unidos, su estatus como superpotencia, el camino que debe recorrer para reindustrializar su economía, el objetivo de restablecer su hegemonía, señala sus prioridades en política exterior y cuestiona la alianza con Europa, entre otros aspectos que detallaré a continuación.

America First

De acuerdo a la Estrategia de Seguridad Nacional la política estadounidense será pro-trabajador por sobre el pro-crecimiento, esto es, priorizará a sus propios trabajadores y abogará en ser tratado justamente por otros países a través de acuerdos comerciales. En esa medida se considera que, la seguridad económica es fundamental para su seguridad nacional y que se trabajará en fortalecer su economía, la reducción de los déficits comerciales, la oposición a las barreras a sus exportaciones, la erradicación del dumping y otras prácticas anticompetitivas que perjudican a sus industrias y sus trabajadores, esto es, prácticas económicas depredadoras que perjudiquen sus intereses. Para ello suscribirá acuerdos comerciales justos y recíprocos con las naciones que deseen comerciar sobre la base del beneficio y el respeto mutuos.

Cabe mencionar que la meritocracia se aplicará sin excepción dejando por fuera la malhadada interpretación de ideologías radicales que buscan reemplazar la competencia y el mérito.

En ese contexto, asegurará el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos y, evocando a Alexander Hamilton, indica que:

“Estados Unidos nunca debe depender de ninguna potencia externa para obtener componentes esenciales —desde materias primas hasta piezas y productos terminados— necesarios para la defensa y la economía de la nación. Debemos asegurar nuestro propio acceso independiente y confiable a los bienes que necesitamos para defendernos y preservar nuestro estilo de vida. Esto requerirá ampliar el acceso estadounidense a minerales y materiales críticos, al tiempo que se combaten las prácticas económicas depredadoras”.

En esa medida también se enfoca en el restaurar el dominio energético estadounidense como: petróleo, gas, carbón y energía nuclear y, busca repatriar los componentes energéticos clave de cara a reducir los costos para los consumidores y las empresas estadounidenses, impulsar la reindustrialización y contribuir a mantener su ventaja en tecnologías de vanguardia como la Inteligencia Artificial. Grosso modo, el gobierno norteamericano se enfocará en ser más autosuficiente en el campo energético y proteccionista en el comercial.

En cuanto al medio ambiente, Washington rechaza las ideologías del cambio climático y de cero emisiones de gases de efecto invernadero que han perjudicado a Europa y amenaza a Estados Unidos debido al subsidio que, a través de dichas medidas se benefician sus adversarios geopolíticos.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional enfatiza que, “Estados Unidos debe tener una posición preeminente en el hemisferio occidental como condición para su seguridad y prosperidad, una condición que les permita afirmarse con confianza donde y cuando sea necesario en la región. Los términos de sus alianzas, y los términos bajo los cuales brindan cualquier tipo de ayuda, deben estar condicionados a la reducción de la influencia externa adversaria, desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructura clave hasta la compra de activos estratégicos en sentido amplio”.

Esta alusión se dirige inequívocamente a su rival sistémico China que gana terreno en sectores estratégicos en Latinoamérica. Ej: El control del Canal de Panamá, el Puerto de Chancay en Perú.

Migración

En lo atiente a los flujos migratorios Estados Unidos señala que, la “migración masiva ha agotado los recursos nacionales, aumentado la violencia y otros delitos, debilitado la cohesión social, distorsionado los mercados laborales y socavado la seguridad nacional”.

Para ello considera que, la seguridad en sus fronteras es el elemento principal de su seguridad nacional para proteger a su país de invasiones, migración descontrolada, amenazas transfronterizas como el terrorismo, el narcotráfico, el espionaje y la trata de personas.

Cabe resaltar que en cuanto a Europa le formula un enérgico llamado de atención sobre cómo se está conduciendo en su política migratoria, la perdida de sus valores occidentales y el riesgo de su desaparición como consecuencia de sus erráticas decisiones demográficas y comerciales.

En el documento se indica que, sus problemas reales son más profundos. Expone con detalle una verdad que duele e incomoda, en lo referente a la relación comercial – energética entre: Alemania – Rusia – China. En esa medida le formula de manera implícita recomendaciones para corregir y recuperar su espacio civilizatorio. En ese marco, recordamos las declaraciones del vicepresidente J. D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich que también se refirió al respecto.

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Washington señala que, Europa continental viene perdiendo participación en el PIB mundial (del 25 % en 1990 al 14 % en la actualidad), debido a regulaciones nacionales y transnacionales que socavan la creatividad y la laboriosidad. Expertos señalan que su excesiva burocracia y regulaciones ralentizan, frenan y desalientan la industria en Europa. Por ello, el presidente Trump prevé que, sí dichas tendencias continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos.

Para ello, la política general para Europa debe priorizar, en lo principal:

– Restablecer las condiciones de estabilidad dentro de Europa y la estabilidad
estratégica con Rusia.
– Permitir que Europa se mantenga independiente y opere como un grupo de naciones
soberanas alineadas, incluso asumiendo la responsabilidad principal de su propia
defensa, sin estar dominada por ninguna potencia adversaria.
– Acabar con la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en
constante expansión.

Su visión sobre Rusia

En cuanto a Rusia reconoce s superioridad en armas nucleares y que, a raíz de la guerra con Ucrania las relaciones europeas con Rusia se han deteriorado. Al efecto, urge a Europa a gestionar relaciones políticas con Rusia con el apoyo y guía de Estados Unidos a fin de restablecer las condiciones de estabilidad estratégica y mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los estados europeos.

En cuanto a la guerra entre Rusia y Ucrania, señala que, “(…) es de interés fundamental para Estados Unidos negociar un cese rápido de las hostilidades, estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión involuntaria de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, así como para facilitar la reconstrucción de Ucrania tras las hostilidades y asegurar su supervivencia como un estado viable”.

En lo concerniente a sus “aliados” y su relación con su principal alianza militar la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN ha enfatizado que el aumento de su cuota de participación en la alianza atlántica pasó del 2% al 5% recordando que es deber de los Estados miembros que la integren aporten con mayores recursos y capacidades para su propia defensa. En ese marco, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos en concordancia con la protección de sus intereses nacionales y la salvaguarda de vidas estadounidenses en conflictos internacionales, se aparta de participar en guerras que signifiquen un costo humano al pueblo norteamericano con la excepcionalidad de intervenir cuando sea estrictamente necesario y obligatorio.

En suma, hará honor a sus alianzas y cooperación siempre y cuando compartan sus mismos intereses pidiendo a sus aliados que asuman la responsabilidad principal de sus regiones. En ese contexto, Estados Unidos en calidad de coordinador y promotor organizará una red de reparto de responsabilidades.

Es preciso indicar que, la alianza atlántica requiere 80.000 efectivos permanentes ante cualquier eventualidad bélica; ese es su déficit en cuanto a efectivos europeos. Mengua señalar que, en el caso de Alemania, su servicio militar es voluntario, esto es, no obligatorio.

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Dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional el presidente estadounidense resalta su rol en la aplicación de los históricos Acuerdos de Abraham y también hace gala de su capacidad negociadora al haber logrado en ocho meses la paz entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, Armenia y Azerbaiyán, y el fin de la guerra en Gaza con el regreso de todos los rehenes judíos; algo encomiable para la administración republicana que ha optado de no involucrarse en guerras, sino en ponerles fin.

Por lo tanto, el balance alrededor de su intercesión en dichos conflictos ha vuelto a poner en la palestra internacional el prestigio y el liderazgo como potencia mundial. Superar la marca en dichas gestiones será complicado para los siguientes mandatarios estadounidenses; con todo tiene bien ganado la impronta de ser el Presidente de la Paz y por qué no pensarlo ser laureado el próximo año con el Premio Nobel de la Paz.

El presidente Trump también ha puntualizado su iniciativa e interés en detener conflictos regionales antes que escalen a guerras globales. De otra parte, acoge la impronta del presidente republicano Ronald Reagan (1981-1989), la paz a través de la fuerza, es el mejor instrumento de disuasión.

Al respecto, señala:

“Estados Unidos debe mantener la economía más fuerte, desarrollar las tecnologías más avanzadas, fortalecer la salud cultural de nuestra sociedad y contar con el ejército más capaz del mundo”. Sin paz no hay desarrollo, sin paz no hay orden, sin orden no hay prosperidad. He ahí la trascendencia al acoger el pensamiento reaganiano en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. En suma, Estados Unidos se reserva el empleo de la fuerza para imponer la paz. En esa perspectiva busca construir óptimas relaciones con otros Estados sin la intención de “ (….) imponerles cambios democráticos o sociales que difieran considerablemente de sus tradiciones e historias [cultura]”.

Equilibrio de poder – China

En cuanto al gigante asiático – China, le reconoce su auge hace décadas atrás y su actual influencia en el hemisferio occidental, sobre todo la amenaza y riesgo que países de la región afiancen sus relaciones comerciales, políticas y militares. De la misma manera la nueva Estrategia de Seguridad Nacional – la cual trasciende las fronteras americanas –ratifica su apoyo a Taiwán y la libertad de tránsito en dicha zona del mundo. Conforme lo he mencionado en múltiples ocasiones y en concordancia con la planificación china, Xi Jinping aspira recuperar la provincia rebelde de Taiwán hasta 2049 para conmemorar el aniversario 100 de la Revolución Maoísta.

Al efecto, señala:

“Estados Unidos trazará su propio rumbo en el mundo y determinará su propio destino, libre de interferencias externas. […] no puede permitir que ninguna nación se vuelva tan dominante que pueda amenazar nuestros intereses. Trabajaremos con aliados y socios [QUAD] para mantener los equilibrios de poder globales y regionales y prevenir el surgimiento de adversarios dominantes”.

“Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos [China – Rusia] la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro Hemisferio”.

En esa medida se indica que, Estados Unidos no puede permitir que ninguna nación se vuelva tan dominante que pueda amenazar sus intereses.

Sobre el gigante asiático, la Casa Blanca reconoce que, China desde 2017 se adaptó al cambio en la política arancelaria estadounidense fortaleciendo su control sobre las cadenas de suministro, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. De la misma manera, señala que, las exportaciones chinas a países de bajos ingresos se duplicaron entre 2020 y 2024 y que China continúa exportando a Estados Unidos a través de otros países intermediarios.

Sobre Taiwán, la Estrategia de Seguridad Nacional se dirige a que, Taiwán mantiene el dominio en la producción de semiconductores y que la Isla brinda acceso directo a la Segunda Cadena de Islas ya que divide el noreste y el sureste asiático en dos frentes de operaciones distintos; y que, en virtud de que un tercio del transporte marítimo mundial pasa anualmente por el Mar de China Meridional, esto tiene importantes implicaciones para la economía estadounidense. Para ello considera necesario disuadir un conflicto por Taiwán y reafirma su apoyo para que no exista un cambio del statu quo en el estrecho de Taiwán. Conclusión: Evitar la guerra directa con China; que será inevitable hasta 2049.

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En lo atinente al Indo-Pacífico reconoce que genera casi la mitad del PIB mundial basado en la paridad de poder adquisitivo (PPA) y un tercio basado en el PIB nominal. Se afirma que, esa proporción aumentará durante el siglo XXI. En esa medida, el Indo-Pacífico es, y seguirá siendo, uno de los principales campos de batalla económicos y geopolíticos del próximo siglo. Para ello, Washington debe competir en la región y suscribir acuerdos que profundicen lazos comerciales, culturales, tecnológicos y de defensa, a fin de que, el Indo-Pacífico permanezca libre y abierto al tránsito marítimo internacional.

En cuanto a India, la economía emergente con mayor crecimiento económico, señala que, debe mejorar sus relaciones comerciales y sobre todo contribuir a la seguridad del Indo-Pacífico, mediante la cooperación cuatrilateral junto a Australia, Japón y Estados Unidos (QUAD) a fin de evitar la dominación de China.

En conclusión:

– Estados Unidos se enfoca en sus intereses nacionales y la intervención cuando la considere necesaria y oportuna. Asimismo, reivindica las bondades y beneficios de conservar relaciones políticas, económicas y militares con Washington, catalogando de perjudicial los intentos de alineamiento político y económico con Rusia y China, principalmente, tanto en el Indo-Pacífico así como el Hemisferio Occidental.
– A diferencia de la Doctrina Monroe de 1823 que declaró al hemisferio occidental – americano libre de la colonización e intervención europea y de una “América para los americanos”, la Doctrina Trump de 2025 declara a China y Rusia como sus principales amenazas a sus intereses nacionales debido a su influencia en el Hemisferio Occidental y un riesgo potencial en las cadenas de suministro ubicadas en el Indo-Pacífico.

No cabe duda que, la visión de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos alberga un alto componente nacionalista [en lo político] y proteccionista [en lo comercial], proyectándose en el futuro con la necesaria autosuficiencia para que todo se produzca en el país norteamericano. Finalmente, Washington se ve libre de intervenir en el ámbito militar en conflictos bélicos que no sean de su interés nacional, dejando bajo la responsabilidad de los Estados beligerantes a resolver sus disputas de manera directa.

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Abogado & Máster en Relaciones Internacionales. Docente de Geopolítica, Sociología y Realidad Nacional en la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro”.

Instructor de Geopolítica contemporánea en la Universidad de las Fuerzas Armadas – ESPE. Profesor de Maestría en Geopolítica contemporánea en la Academia de Guerra del Ejército – Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.

Conferencista de la Academia de Guerra Aérea AGA de la Fuerza Aérea Ecuatoriana FAE. Autor del libro “Realpolitik. El orden mundial detrás del conflicto en el este de Ucrania” publicado bajo el sello Editorial Planeta.