La democracia: ¿es el mejor sistema político?

Desde el año 2008, cada 15 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Democracia, establecido por la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, reafirmando que la democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos de determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, y en su participación plena en todos los aspectos de su vida. No obstante, la democracia está bajo presión; a medida que el autoritarismo se afianza, las democracias luchan por mantener la confianza pública, poniendo en riesgo su futuro.

En este contexto contemporáneo, se analiza la situación en América Latina con énfasis en Argentina y en la influencia Brasil como “gigante regional”. 

A partir de datos del Democracy Index de The Economist Intelligence Unit (2024), se argumenta que, a pesar de sus limitaciones, la democracia sigue siendo un sistema político, no solo necesario sino imprescindible. 

En la actualidad el sistema democrático enfrenta tensiones vinculadas a la polarización, la corrupción, las debilidades institucionales y los desafíos económicos. Finalmente, se subraya la necesidad de una participación ciudadana activa y de instituciones sólidas para consolidar la democracia en América. 

En el Día Internacional de la Democracia, instaurado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 (ONU, 2007), constituye una oportunidad para reflexionar sobre la vigencia de este sistema político como forma de organización social y como valor universal. 

La democracia se fundamenta en la soberanía popular que conduce a la igualdad y en el respeto a los derechos humanos, pero su consolidación no está exenta de enfrentar crisis. En la actualidad, el sistema democrático se enfrenta a tres desafíos principales: el avance de regímenes autoritarios, la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones y la creciente polarización política (OEA, 2023). 

De acuerdo con el Democracy Index de The Economist Intelligence Unit (EIU, 2024), el puntaje promedio mundial descendió en 2024 a 5,17, el nivel más bajo desde que se inició el índice en 2006. Según este informe, solo el 45 % de la población mundial vive en regímenes democráticos, mientras que el 39 % lo hace bajo gobiernos autoritarios y el 15 % en regímenes híbridos. América Latina refleja esta heterogeneidad: Uruguay y Costa Rica aparecen como democracias plenas, mientras que Nicaragua, Cuba y Venezuela son clasificados como regímenes autoritarios (EIU, 2024). 

  • El caso argentino se ubica en la categoría de democracia imperfecta, al igual que Estados Unidos y Brasil. Esta clasificación no se debe a la ausencia de elecciones libres, sino a deficiencias en varios aspectos institucionales y políticos (EIU, 2024). Entre los principales factores se destacan: deterioro en el funcionamiento del gobierno, debido a la polarización y a las dificultades para formular consensos; la corrupción y crimen organizado, que afectan el Estado de Derecho; presiones sobre el poder judicial, que ponen en cuestión su independencia; fragmentación social y polarización política, que obstaculizan la cooperación entre actores; la inestabilidad económica crónica, que erosiona la confianza en las instituciones por mencionar algunas de las causas que conducen a la desconfianza en la democracia y que conduce a una “Democracia imperfecta” que se da en países que tienen elecciones libres y justas y libertades civiles, pero presentan debilidades en su gobernanza, participación política o cultura política. Esta clasificación corresponde al Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit (EIU) que define cuatro categorías a 167 países: democracia plena (países nórdicos y Nueva Zelanda), la democracia imperfecta (Estados Unidos y Argentina); los regímenes imperfectos (México y Bolivia) y los Regímenes autocráticos (Venezuela)

En términos teóricos la democracia imperfecta, según O’Donnell (1994); ha caracterizado este tipo de regímenes como “democracias delegativas”, donde las elecciones son competitivas, pero los controles institucionales son débiles y la gobernanza se concentra en el Poder Ejecutivo, produciendo lo que comúnmente se conoce como el ensanchamiento en lo que se refiere a las funciones de este poder en detrimento del Poder Legislativo y Judicial.

Según el informe de The Economist Intelligence Unit (EIU), la calificación de Argentina como una «democracia imperfecta» se basa en una serie de debilidades específicas, a pesar de que el país cuenta con elecciones libres y justas.

Los principales conceptos y sus causas, según el análisis del EIU, son:

    • Deterioro en el funcionamiento del gobierno: «Los informes señalan una debilidad en la capacidad del Estado para implementar políticas de manera efectiva y lidiar con la inestabilidad. Un ejemplo de esto es la alta polarización política y la dificultad para alcanzar consensos.»
    • Problemas de corrupción y crimen organizado: «La percepción de altos niveles de corrupción, así como la influencia del narcotráfico, debilitan el estado de derecho y erosionan la capacidad estatal. Esto genera desconfianza en las instituciones.»
    • Ataques al poder judicial: «En años recientes, se ha mencionado la existencia de una retórica hostil por parte de figuras políticas hacia los jueces y el poder judicial, lo que puede poner en riesgo la independencia de las instituciones.»
  • Polarización política: Se destaca que «la sociedad argentina está “fracturada” y que la polarización ha aumentado, lo que dificulta el diálogo y la cooperación entre diferentes sectores. Esto afecta la cultura política y la capacidad de los partidos para trabajar juntos.»
  • Vulnerabilidad económica: «Los problemas económicos crónicos del país, como la alta inflación y la desigualdad, también contribuyen a un descontento social que, en ocasiones, puede generar inestabilidad y afectar la percepción de la gobernanza.»

La democracia en el gigante regional: Brasil 

El análisis regional requiere incorporar el papel de Brasil, principal potencia demográfica y económica de América del Sur.

Con más de 200 millones de habitantes y una influencia decisiva en el comercio, la diplomacia y la seguridad regional, su dinámica democrática impacta directamente en los países vecinos. Al igual que Argentina, Brasil se clasifica como democracia imperfecta. Los principales desafíos que enfrenta incluyen: Polarización política extrema, acentuada en los últimos procesos electorales. Tensiones institucionales, especialmente entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial. Persistentes desigualdades sociales, que limitan la inclusión política y generan tensiones territoriales. 

No obstante, la capacidad de sus instituciones para resistir intentos de debilitamiento democrático —en particular durante las crisis recientes— demuestra la relevancia de un sistema pluralista y participativo. Como advierte la OEA (2023), el futuro de la democracia latinoamericana depende en gran medida de la estabilidad de Brasil como actor regional.

democracia
«La democracia se fundamenta en la soberanía popular que conduce a la igualdad y en el respeto a los derechos humanos, pero su consolidación no está exenta de enfrentar crisis».

Reflexión 

La democracia, en Argentina, en Brasil y en el mundo, es un sistema imperfecto pero imprescindible. Su legitimidad se sustenta en la posibilidad de garantizar derechos, asegurar la participación ciudadana y establecer mecanismos de corrección de errores. Como expresó John F. Kennedy en su discurso inaugural de 1961: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país”.

Esta exhortación sintetiza la esencia de la democracia: un proceso dinámico que requiere compromiso cívico, vigilancia ciudadana y una constante renovación de la confianza en las instituciones. En este sentido, el futuro democrático en América Latina dependerá de la capacidad de sus sociedades de fortalecer instituciones, combatir la corrupción, reducir las desigualdades y promover una cultura política orientada al diálogo.

Solo así será posible garantizar que la democracia siga siendo no solo un sistema de gobierno, sino también una forma de vida compartida y con ello entendemos que es mejor sistema político para nuestra nación y para la consolidación de la paz al hemisferio sur, y ello constituye el mejor aporte de nuestra región para la seguridad internacional.

 

 

Referencias

EIU (2024). Democracy Index 2024. The Economist Intelligence Unit, Londres. 

Naciones Unidas (2007). Resolución A/RES/62/7: Apoyo a la democracia. Asamblea General de la ONU, Nueva York. 

O’Donnell, G. (1994). “Delegative Democracy”. Journal of Democracy, 5(1), 55–69.

Organización de los Estados Americanos (OEA) (2023). Informe sobre el estado de la democracia en las Américas. Washington, D.C.

+ posts

GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile