Nissan Motor Co. anunció este martes el fin de la producción de su legendario GT-R, decisión motivada por las crecientes dificultades para cumplir con las regulaciones de seguridad y medioambientales que enfrenta la industria automotriz. La medida marca el cierre de una etapa histórica para uno de los modelos más icónicos de la marca japonesa, aunque la compañía aseguró que no significa una despedida definitiva.
El último ejemplar del R35 GT-R salió de la línea de montaje en la planta de Tochigi, al norte de Tokio, cerrando un ciclo que comenzó en 2007 y que, a lo largo de casi dos décadas, produjo alrededor de 48 mil unidades vendidas en todo el mundo. La empresa destacó que este vehículo mantuvo viva la herencia deportiva iniciada en 1969 con la primera versión del GT-R, surgida como una variante de carreras del Skyline sedán.
El modelo R35, sexta generación del GT-R, ganó reconocimiento global por su potencia y precisión, y consolidó una reputación que traspasó fronteras. Originalmente concebido como Skyline GT-R y destinado al mercado japonés, el nombre Skyline fue eliminado cuando el modelo se internacionalizó, para destacar una identidad propia. Desde entonces, el GT-R se convirtió en un símbolo de velocidad, ingeniería y resistencia.
Un rasgo que lo distinguió de otros deportivos fue la fabricación artesanal de sus motores, ensamblados a mano por un grupo selecto de nueve maestros técnicos conocidos como Takumi. Cada propulsor llevaba una placa con el nombre de quien lo armó, un gesto que reflejaba la filosofía de precisión y compromiso que caracterizó al modelo.
A pesar de la despedida, la compañía buscó transmitir optimismo. El director ejecutivo de Nissan, Ivan Espinosa, aseguró que la historia del GT-R no ha llegado a su fin. “No es un adiós definitivo. Nuestro objetivo es que el nombre GT-R vuelva algún día”, afirmó, dejando abierta la puerta a una nueva generación que combine el legado de potencia con las exigencias tecnológicas y ambientales del presente.
El cierre de esta etapa implica también un reajuste en la producción de la planta de Tochigi, que a partir de ahora se concentrará en otros modelos como el Ariya eléctrico, el deportivo Fairlady Z, el sedán Skyline y una nueva versión del Leaf, que será lanzada en Japón a finales de este año.
El fin de la producción del GT-R llega en un momento de desafíos financieros para Nissan. La compañía registró pérdidas netas de más de 670 mil millones de yenes en el ejercicio fiscal 2024, impulsadas por un desempeño débil en mercados clave como Estados Unidos y China. Ante este panorama, la empresa ha emprendido un plan de reestructuración que incluye la consolidación de siete plantas de producción dentro y fuera de Japón hacia el año fiscal 2027, como parte de una estrategia para recuperar eficiencia y competitividad.
Aunque el rugido del R35 GT-R se apaga en las líneas de producción, su legado perdura en la memoria de los aficionados al automovilismo. Y, según promete Nissan, ese legado todavía tiene futuro.












