Donald Trump ha reafirmado su postura contra la adquisición de U.S. Steel por parte de Nippon Steel Corp., asegurando que la empresa japonesa no tendrá una participación mayoritaria en la siderúrgica estadounidense. Con esta declaración, el presidente de Estados Unidos refuerza su compromiso de evitar que una compañía extranjera tome el control de una de las industrias más emblemáticas del país.
Durante su viaje en el Air Force One, Trump también anunció la imposición de un arancel del 25 por ciento a todas las importaciones de acero y aluminio. Asimismo, adelantó que ofrecerá una conferencia de prensa entre el martes y el miércoles para detallar nuevas medidas comerciales basadas en la reciprocidad de tarifas con otros países. La confirmación de un porcentaje específico para este sector marca un punto de inflexión en su estrategia económica desde que regresó a la Casa Blanca el 20 de enero, aumentando la posibilidad de tensiones en el comercio global.
El mandatario explicó que los detalles sobre la implementación del arancel serán publicados el lunes y que las tarifas recíprocas entrarán en vigor casi de inmediato. Al abordar la compra frustrada de U.S. Steel por parte de Nippon Steel, enfatizó que ninguna empresa podrá tener el control mayoritario de la siderúrgica estadounidense. Atribuyó la difícil situación financiera de la compañía a decisiones erróneas y problemas de gestión, aunque expresó su confianza en que la empresa puede ser revitalizada con el apoyo de su gobierno. En ese sentido, destacó que los aranceles jugarán un papel fundamental en la recuperación de la industria siderúrgica estadounidense, asegurando que su implementación contribuirá al éxito de U.S. Steel bajo una administración que considera más eficiente.
Estas declaraciones llegan después de la reunión entre Trump y el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, celebrada en la Casa Blanca. Durante una conferencia conjunta, el presidente de Estados Unidos mencionó que, en lugar de adquirir U.S. Steel en su totalidad, Nippon Steel realizará inversiones significativas en la empresa estadounidense. Trump también manifestó su intención de mediar en un acuerdo entre las siderúrgicas de ambos países y adelantó que se reunirá con el presidente de la empresa japonesa en los próximos días.
Desde Tokio, un alto directivo de Nippon Steel confirmó que su presidente y director ejecutivo, Eiji Hashimoto, probablemente asistirá a la reunión con Trump, aunque aún no se ha determinado la fecha exacta del encuentro. Por su parte, el jefe de gabinete japonés, Yoshimasa Hayashi, declaró en una conferencia de prensa que la compañía está evaluando un plan alternativo, el cual difiere por completo de la propuesta original. Según sus palabras, este nuevo enfoque busca garantizar un resultado beneficioso tanto para Japón como para Estados Unidos, aunque evitó dar más detalles sobre la estrategia que se está considerando.
Fuentes del gobierno japonés revelaron que, durante su encuentro con Trump, Ishiba presentó un esquema revisado en el cual Nippon Steel renuncia a su intención de adquirir el control total de U.S. Steel. De acuerdo con la misma fuente, este ajuste en la estrategia de la empresa japonesa fue discutido previamente con el gobierno de Japón, con el objetivo de reducir las tensiones con Washington y evitar un conflicto diplomático.
Desde el inicio de la disputa, tanto Trump como su predecesor Joe Biden han sido firmes en su postura de que U.S. Steel debe permanecer en manos estadounidenses. Durante la campaña electoral de 2024, ambos expresaron su respaldo a la dirección del sindicato United Steelworkers, que ha manifestado su rechazo a la participación de Nippon Steel en la siderúrgica. Luego de la reunión entre Trump e Ishiba, el presidente del sindicato, David McCall, reiteró su oposición al interés de la empresa japonesa en U.S. Steel, subrayando que las preocupaciones de los trabajadores siguen vigentes a pesar de los cambios en la estrategia de inversión de Nippon Steel.
El bloqueo inicial de la adquisición, decidido por Biden a principios de enero bajo el argumento de riesgos para la seguridad nacional, desencadenó una serie de acciones legales por parte de las compañías involucradas, que buscan revertir la medida a través de los tribunales. En diciembre de 2023, cuando se anunció el acuerdo, recibió el respaldo de los accionistas de U.S. Steel, algunos de sus empleados y varias comunidades que dependen de la industria siderúrgica. No obstante, la resistencia de sectores políticos y sindicales ha complicado el avance de la transacción.













