El creador de «El juego del calamar» reflexiona sobre el final, el poder de la gente común y el futuro de la serie

El juego del calamar

Para Hwang Dong-hyuk, el creador de El juego del calamar, el protagonista Gi-hun no es un héroe en el sentido clásico. No tiene poderes, ni un destino excepcional. Es, según sus palabras, un hombre común que simplemente tomó la mejor decisión posible. Y eso, justamente, es lo que lo convierte en un símbolo de esperanza. Durante una entrevista con periodistas en Seúl este lunes, Hwang explicó que los verdaderos cambios no llegan desde arriba, sino desde las decisiones cotidianas de personas corrientes.

El estreno de los últimos seis episodios de la exitosa serie surcoreana en Netflix marcó el cierre de la historia de Gi-hun y de los cientos de concursantes arrastrados al límite por desesperación y deuda. Aunque la nueva temporada tuvo un arranque sólido, liderando rápidamente las listas globales de la plataforma, su desenlace ha dividido opiniones.

Hwang no se mostró sorprendido. Reconoció que, a diferencia de la primera temporada —que llegó sin expectativas y sorprendió al mundo—, las siguientes cargaban con la presión de sostener el fenómeno. Y esa presión generó una diversidad de demandas difíciles de conciliar: algunos espectadores querían más juegos espectaculares, otros buscaban mayor profundidad emocional, y otros esperaban una crítica social más filosa.

Pese a las reacciones mixtas, el director defendió el cierre que eligió para Gi-hun. Contó que, en un principio, había considerado otro final, pero lo descartó tras repensar el mensaje central de la serie. Su intención era dejar una reflexión sobre la posibilidad de construir un mundo distinto, incluso desde los márgenes. En ese contexto, la figura del bebé de la concursante número 222 toma fuerza como representación de las generaciones futuras, esas que heredarán el mundo que los adultos están dejando atrás.

El propio Hwang se mostró frustrado con la falta de acción frente a la crisis climática, que consideró otro ejemplo de cómo el egoísmo de las naciones ricas y de las generaciones mayores impide tomar decisiones urgentes. “Antes de que sea demasiado tarde, es momento de pulsar el botón de pausa, devolver lo que poseemos y hacer algo para mejorar el mundo”, afirmó.

Sobre el personaje del Líder, interpretado por Lee Byung-hun, Hwang reveló que fue diseñado como el espejo oscuro de Gi-hun. Es alguien que fue vencido por el sistema, que mató para sobrevivir, y que envidia la integridad de su oponente. Intentó quebrarlo, pero fracasó. El momento en que le devuelve las pertenencias a la hija de Gi-hun, según Hwang, no es solo un acto de respeto, sino la señal definitiva de que perdió su batalla moral. El bombardeo del sitio de los juegos es, para el director, la confirmación de ese desenlace.

Aun así, el pasado del Líder sigue envuelto en misterio. Hwang y Lee no descartaron una serie derivada que explore su historia, dado que muchos aspectos de su vida quedaron abiertos al cierre de la segunda temporada.

Finalmente, el creador desmintió los rumores sobre una versión estadounidense de la serie, asegurando que no hay planes ni acuerdos al respecto. Por ahora, dijo que necesita descansar, alimentarse bien y recuperar energías tras años intensos de trabajo.

Más allá del éxito, Hwang definió la serie como una experiencia profundamente personal. “Me ayudó a descubrir quién soy. Mirando atrás, hice mucha exploración interior mientras creaba esta serie, reflexionando sobre cómo quiero vivir mi vida”, concluyó.

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