Florencia Macri y el movimiento “Provoke” de Japón

Florencia Macri

Haciendo una recorrida por las redes sociales me crucé con el perfil de Florencia Macri, una persona poco conocida para algunos y muy conocida para otros. Hija del fallecido empresario Franco Macri, y hermana de Mauricio Macri, ex presidente de Argentina, es integrante de una de las familias más importantes del continente. Sin lugar a dudas, de su vida podría hacerse una película.

De ella es conocida su pasión por el arte y la fotografía. Justamente, en mi búsqueda de imágenes en las redes sociales que me inspiren por alguna razón, me topé con su perfil, donde publica parte de su actividad social, pero más importante, sus fotos. 

Al cruzarme con el material publicado en su IG, automáticamente pensé en el Movimiento Provoke, de Japón. Creo que su estética punk es el principal motivo por el cual hice la conexión entre ambos elementos. En su perfil hay fotos de todo tipo: muchas hacen referencia a su proyecto Come One, su línea de ropa genderless. Pero también hay fotos donde aparecen artistas, modelos, amigos  y también imágenes donde ella misma está retratada, entre otras tantas. 

Florencia Macri
Fuente: Instagram Florencia Macri.

Sobre Come On

Como se explica en su página web, Come on es una propuesta “para aquellos sedientos de una experiencia de moda diferente a la norma, para aquellos que buscan el estilo clásico de un traje bien hecho manteniendo un espíritu lúdico, para aquellos comprometidos con la producción y el consumo responsables”.

Se fundó en 2019 en Miami, “inspirada en la cultura punk y el surrealismo, es una marca de ropa atemporal, sin género ni edad”. En aquel momento, Florencia Macri, como directora creativa, y Pia Barberis, como diseñadora, unieron fuerzas para crear una marca consciente y sin género. 

Su primer Atelier estuvo en la zona industrial de Little River donde crearon diseños, patrones y confeccionaron colecciones sin género con costureras y sastres que trabajan con un alto control de calidad y que actualmente producen sus productos en Perú. 

En sus colecciones se pueden encontrar terciopelos vintage, sedas butter, tartanes clásicos, sargas y algodones orgánicos. Sus diseños “son clásicos y desafiantes, y aplican un toque moderno a las tradiciones de la sastrería tradicional”. 

Y su visión “es borrar las reglas que determinan por qué, cómo y dónde se debe usar cada pieza”. 

Sus fotos

Lo que más me gusta de la propuesta de Florencia es que su obra va entre la estética y lo emocional: está lo bello y lo grotesco, la convención y la transgresión, lo sensual y lo bucólico, lo chic y lo marginal, el movimiento y lo estático. Representa, de alguna manera, una cosmovisión sobre lo unisex y lo andrógino, lo punk como contracultura, como marca de una disconformidad con las convenciones más tradicionales de la moda y de la sociedad en general. 

Sus fotos, además, están cargadas de una emocionalidad y un conceptualismo que refleja cierta alienación, cierta realidad distópica, como sucede en la obra de Takanashi Yutaka, uno de los más destacados referentes de Provoke. Hay una cuestión entre realidad y ensoñación, de ruido y silencio, que también aparece en su propuesta, basada en colores plenos y en el uso de luz natural, que crea ambientes singulares.

Asimismo, se vislumbra en su obra que muchas de sus fotos están hechas en lugares cerrados, habitaciones, dormitorios. En esos casos, su estética se pone más densa; me hizo recordar a la que se encuentra en películas como «Blue Velvet», de David Lynch, por lo sombrío, lo crudo, la revelación de lo íntimo, de lo privado.     

 “Are, bure, bokeh”

Como explica el fotógrafo y escritor Iizawa Kôtarô, los miembros de Provoke declararon que no aceptarían el marco de sentido y pensamiento recibido (lo que denominaban “el mundo de la pseudo certeza”), y con su estilo “are, bure, bokeh” (“áspero, borroso, desenfocado”) y sus imágenes fragmentadas demolieron por completo la estética y la gramática establecidas de la fotografía. Muchos de esos elementos están presentes en la fotografía de Florencia, marcada por sus desconcertantes ángulos, alto contraste y encuadres “sueltos”.  

Pero, además, en sus fotos hay calma, hay reflexión, y también hay diversión. Son una mirada de la vida, del amor, del placer, una forma de sintetizar muchos elementos, una manera de retratar momentos y experiencias. Recomiendo su perfil de IG para ver un poco de buena moda y muchas e interesantes propuestas estéticas. 

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Colaboradora en ReporteAsia.