Nissan Motor Co., uno de los fabricantes más icónicos de la industria automotriz japonesa, anunció este jueves una pérdida neta estimada de entre 700.000 y 750.000 millones de yenes (entre 4.910 y 5.260 millones de dólares) para el año fiscal 2024, finalizado en marzo. Se trata del mayor resultado negativo en la historia de la compañía, que había proyectado previamente una pérdida de solo 80.000 millones de yenes.
La automotriz con sede en Yokohama atribuyó la caída a «cambios en el entorno competitivo» y a una «deterioración en el desempeño de ventas», especialmente en mercados clave como Estados Unidos, Europa y Japón. Nissan también reconocerá amortizaciones por más de 500.000 millones de yenes (3.510 millones de dólares) tras una revisión de sus activos de producción en regiones como América del Norte, América Latina, Europa y Japón.
A esta reestructuración se suma un plan de despidos que afectará a 9.000 trabajadores a nivel global, equivalente al 6% de su plantilla total, como parte de un ajuste que reducirá su capacidad de producción global en un 20%.
«Estamos adoptando una postura prudente al revisar nuestras perspectivas anuales, reflejando un análisis exhaustivo de nuestro desempeño y de los activos productivos», afirmó el nuevo CEO Ivan Espinosa, quien asumió el cargo a inicios de abril. «Pese a estos desafíos, contamos con recursos financieros significativos, una sólida línea de productos y la determinación de transformar a Nissan en el corto plazo».
Nissan evalúa trasladar parte de su producción a Estados Unidos
Durante el trimestre fiscal que culminó en septiembre, Nissan registró una pérdida neta de 9.300 millones de yenes (unos 60 millones de dólares), revirtiendo las ganancias de 190.700 millones de yenes del mismo periodo del año anterior. Las ventas trimestrales también cayeron, de 3,1 billones de yenes a 2,9 billones (19.000 millones de dólares).
Según declaró el CEO saliente Makoto Uchida, la compañía «no respondió con la suficiente rapidez y flexibilidad a los cambios globales, incluidos los gustos del mercado y el aumento de los costos de materias primas».
Uchida, quien renunció con una reducción salarial del 50% como gesto de responsabilidad, afirmó que Nissan «debe convertirse en una empresa más esbelta y resiliente».
La compañía no especificó qué regiones serán las más afectadas por los despidos, pero se sabe que Norteamérica, Europa y Japón estarán en el centro del ajuste. Además, la empresa anunció la designación de un Chief Performance Officer (CPO) que comenzará funciones el mes próximo con el objetivo de liderar el proceso de reestructuración y toma de decisiones estratégicas.
Nissan también revisó a la baja su proyección de ventas para el año fiscal que finaliza en marzo de 2025: de 3,65 millones a 3,4 millones de vehículos, una cifra similar a la del año anterior. En paralelo, los ingresos anuales estimados se redujeron de 14 billones de yenes a 12,7 billones (82.000 millones de dólares).
También se suspendió el pago de dividendos a los accionistas, una decisión que refleja la gravedad del panorama financiero.
Fin de la alianza con Honda
El deterioro de las finanzas de Nissan ocurre meses después del colapso de las conversaciones de fusión con su rival local Honda Motor, que eran vistas por analistas e inversores como una posible vía para fortalecer su competitividad frente a gigantes como Toyota, Tesla y las marcas chinas. La decisión de terminar las negociaciones fue tomada bajo el mando del anterior CEO, Makoto Uchida.
Nissan ha enfrentado décadas recientes marcadas por la inestabilidad, que incluyeron el escándalo por la detención y huida de Carlos Ghosn, otrora líder de la alianza Nissan-Renault-Mitsubishi. El actual proceso de reestructuración busca finalmente cerrar esa etapa e impulsar una nueva estrategia comercial.
El desempeño de Nissan en el mercado estadounidense ha sido particularmente débil, un golpe significativo considerando que se trata de uno de los mercados más rentables del mundo. Modelos clave como el Altima y el Rogue han perdido terreno frente a la oferta de sus rivales, entre ellos Ford, Toyota y Tesla, que lideran la transición hacia la electrificación y la digitalización automotriz.
Espinosa, el nuevo CEO, deberá enfrentar también el desafío de redefinir la posición de Nissan en el mercado de vehículos eléctricos, donde la compañía supo ser pionera con el modelo Leaf, pero hoy parece rezagada frente a las inversiones masivas de competidores globales.
Los resultados completos del año fiscal 2024 serán publicados el próximo 13 de mayo, fecha clave para evaluar el verdadero alcance de la crisis y el margen de acción del nuevo equipo directivo.
Mientras tanto, la comunidad inversora y los analistas siguen con atención cada paso de Nissan, una empresa que supo ser sinónimo de innovación en el siglo XX y que ahora busca reinventarse en una industria automotriz dominada por la electrificación, la conectividad y la automatización.
Espinosa concluyó su comunicado con una nota de esperanza: «Estamos comprometidos con reconstruir la confianza en nuestra marca, acelerar la innovación y devolver a Nissan al lugar de liderazgo que merece».
Colaboradora en ReporteAsia.













