Nissan Motor Co. analiza trasladar una parte de la producción de su planta en el suroeste de Japón hacia Estados Unidos como respuesta a las políticas arancelarias impulsadas recientemente por el presidente Donald Trump. La empresa busca reducir el impacto económico derivado de las nuevas tasas impuestas a los automóviles fabricados fuera del territorio estadounidense.
En particular, la compañía tiene previsto disminuir la fabricación del modelo Rogue, una camioneta deportiva utilitaria que actualmente se produce en una de las dos plantas que posee en la prefectura de Fukuoka. Esta medida afectaría principalmente a las unidades destinadas a la exportación, con la intención de reforzar la producción de este modelo en suelo norteamericano.
Según informó el vicegobernador Masaru Eguchi, Nissan comunicó al gobierno local que no tiene previsto cerrar instalaciones ni modificar sustancialmente la estructura de sus fábricas. A pesar del recorte en la producción del Rogue, la empresa mantendría intacta la infraestructura en la zona, lo que representa un alivio parcial para las autoridades locales.
El cambio de estrategia de Nissan ocurre luego de que la administración Trump anunciara la imposición de un arancel adicional del veinticinco por ciento sobre todos los vehículos producidos fuera de Estados Unidos. Esta política busca fomentar el empleo y la inversión industrial dentro del país, alentando a las automotrices a incrementar su presencia en el mercado estadounidense.
Frente a este escenario, la automotriz japonesa también proyecta reforzar la fabricación del modelo Patrol en su otra planta ubicada en la misma prefectura. Este vehículo, también del segmento de las SUV, cuenta con una fuerte demanda en regiones como Medio Oriente y Australia, lo que convierte a esta decisión en una apuesta por sostener su competitividad en mercados estratégicos.
La combinación de medidas refleja un ajuste de la firma ante un panorama internacional cambiante, en el que los condicionamientos comerciales obligan a revisar la lógica de producción global. Aunque el impacto total de estas decisiones aún no puede estimarse, el movimiento evidencia cómo las decisiones políticas en grandes economías pueden provocar efectos directos sobre las cadenas productivas a nivel internacional.













