Europa frente al eje euroasiático de Rusia

Europa Rusia

Los espectros de las conferencias de Múnich de octubre de 1938 y de Yalta de febrero de 1945, acosan desde hace tres meses a líderes y cancillerías europeas. La fallida diplomacia de apaciguamiento del Primer Ministro Neville Chamberlain en Múnich 1938, y las políticas de poder que dieron base a las esferas de influencia derivadas de la Conferencia de Yalta, proyectan su sombra sobre el actual proceso de reconfiguración de la geopolítica mundial. 

El giro hacia un descompromiso atlántico por parte de EEUU y su acercamiento directo a Rusia para desactivar la guerra en Ucrania, ha generado una autopercepción de “expedientes negociables” por parte de los aliados europeos de Washington en la OTAN. Esta tendencia, provocada por la conducta de la Administración Trump, ha disparado decisiones políticas para responder a una doble amenaza: la del repliegue geoestratégico de EEUU y la magnitud continental de una frontera de guerra futura, en el corto/mediano plazo entre Europa Occidental y la Federación Rusa.

El espectro de Múnich 1938, la política de apaciguamiento que entregó la Sudetenland a Hitler, provocando el colapso de Checoslovaquia ante Alemania y creando el umbral de la Segunda Guerra Mundial, fue invocado por el Canciller de Estonia Margus Sahkna (en Buenos Aires, noviembre de 2024), en tanto que el peligro inminente de una proyección militar de Rusia sobre Europa, ante un colapso de Ucrania, fue expresada por el nuevo Secretario General de la OTAN Mark Rutte (diciembre de 2024), y por el Presidente de Francia Emmanuel Macrón, en el discurso nacional previo a la Conferencia de Seguridad Europea de Bruselas (6 de marzo de 2025).

El actual escenario de potencial aislacionismo de EEUU, que implica el blindaje del “Cuarto de Esfera Americano” como referente de un repliegue en la geoestrategia de Defensa con distintas variantes de delegación de responsabilidades militares a sus aliados europeos, agudiza una problemática que atravesó casi la totalidad de la historia de la OTAN.

El origen de la OTAN fue un proceso no lineal. El núcleo fue el Tratado de Dunkerque entre Francia y el Reino Unido, que tras el Tratado de Bruselas incorporó a Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Entre 1947 y 1948 la proyección de la URSS sobre Europa Centro-Oriental y el temor a Stalin por parte de los gobiernos socialdemócratas europeos crearon la situación propicia para que el gobierno laborista británico se plegara a los contenidos de la relación especial con EEUU, e invitara a la Administración Truman incorporarse al Tratado de Bruselas. La Resolución Vandenberg, el líder de la oposición republicana en el Congreso de EEUU, donde se autoriza a la Administración Truman a integrar una coalición político-militar en ultramar, condujo a las negociaciones que condujeron al Tratado de Washington (abril de 1949) y a la creación de la OTAN. 

La OTAN, pieza clave en las estrategias de la Contención ante la URSS como cabeza de puente de los EEUU en Europa, tuvo su primera crisis en la Conferencia de Lisboa de 1952, referida a la distribución en los gastos de defensa como porcentaje de los PBI de los países miembros. En ese contexto se generaron tres tendencias que dieron lugar a un debate internacional: Europa Atlántica; Unionismo Europeo; convergencia Atlántico-Unionista. 

En el marco de la tendencia “Unionista Europea” se creó el 27 de mayo de 1952 la Comunidad Europea de Defensa, integrada por Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y la República Federal de Alemania (Alemania Occidental que aún no formaba parte de la OTAN). En la declaración de principios del Tratado se expresa el objetivo de un “empleo más racional y económico de los recursos de sus países”, establecer presupuesto y programas de armamentos comunes, “asegurar el desarrollo de su fuerza militar sin que se atente al progreso social”, y “salvar una nueva etapa para la formación de una Europa unida”.

El Tratado fue un intento fallido, relacionado a las internas políticas y la crisis de la Cuarta República Francesa; pero esta tendencia liderada por los presidentes de la Cuarta y fundamentalmente de la Quinta República: Vincent Auriol, René Coty y Charles De Gaulle tuvo su continuidad. 

Especialmente el General De Gaulle, quién con su línea de generales lideró la oposición interna de la OTAN a las políticas de defensa de los EEUU, y la libertad de acción para el empleo de la Fuerza Nuclear francesa, la Force de Frappe. Referentes fundamentales para Emmanuel Macrón y su diagnóstico de un escenario futuro expresado en su discurso nacional del 5 de marzo de 2025:  la necesidad de la creación de una “coalición de voluntarios” para sostener a Ucrania ante el giro diplomático de EEUU, y la necesidad de enfrentar el advenimiento de un conflicto de escala mundial contra Rusia y sus apoyos asiáticos, Corea del Norte, China e Irán. 

En el actual escenario donde analistas británicos del IISS  manejan el concepto de una “rendición estratégica de la diplomacia de EEUU frente a Rusia” (Nigel Gould-Davis “America’s Strategic Diplomatic Surrender” IISS 24 Feb 25), el experimento del Tratado de la Comunidad Europea de Defensa es considerado como un marco referencial (Federico Fabrini “A Shield for Europe: Reviving European Defence Community” en Survival: Global Politics and Strategy, Feb-Mar 2025) para afrontar la amenaza de Rusia y su estructurante Euroasiática.

Sergio Skobalski
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Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).

Héctor Agustín Arrosio

Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.