La antigua mina de oro de Japón asociada con el trabajo forzado de los coreanos en tiempos de guerra, ha sido inscrita como Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, según su siglas en inglés), informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, después de que Tokio aceptara reflejar toda la historia del lugar.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO (WHC) revisó y tomó la decisión acerca de la inscripción de la mina (la mayor productora de oro del mundo en el siglo XVII), durante su reunión en Nueva Delhi, la India.
Este año, tanto Corea del Sur como Japón se encuentran entre los 21 Estados miembros del comité rotatorio. Si bien se requiere una mayoría de dos tercios de la totalidad de los Estados miembros del WHC para que un sitio sea incluido en la lista, las decisiones se toman, generalmente, por consenso.
Seúl protestó por el intento de Tokio de registrar la mina, argumentando que, inicialmente, Japón tenía la intención de omitir la parte de su historia que involucra a miles de coreanos obligados a trabajar en el sitio durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la península coreana estaba bajo el dominio colonial japonés, entre 1910 y 1945.
Se estima que más de 2.000 coreanos fueron movilizados por la fuerza para trabajar en duras condiciones en la mina Sado.
Posteriormente, Corea del Sur aceptó la inscripción de la mina, con la condición de que Japón cumpla fielmente las recomendaciones del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), un organismo asesor del WHC y tome otras medidas.
A principios de este mes, el ICOMOS recomendó que el caso de la nominación de la mina Sado fuera «remitido de nuevo» a Japón, pidiendo una explicación más completa de toda su historia. En su presentación original, Japón limitó la cronología de la mina al período Edo (1603-1868), excluyendo la historia moderna, durante la cual se cometieron las atrocidades de guerra.











