Las relaciones entre Rusia y Corea del Norte continuaron incluso después de la disolución de la Unión Soviética. El líder norcoreano Kim Jong-un llegó a Rusia el 12 de septiembre de 2023 para reunirse con el presidente Vladimir Putin. La relación mejoró aún más después de la visita de una delegación coreana liderada por el ministro de Relaciones Exteriores Choe Son Hui a Moscú el 15 de enero de 2024.
En un movimiento provocador que intensifica las tensiones geopolíticas, Corea del Norte ha anunciado que ha suministrado a Rusia no menos de 6,700 contenedores con más de 3 millones de proyectiles de artillería. Según varias fuentes coincidentes, este sería el mayor envío de armas y municiones jamás realizado por Pyongyang a Moscú desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Esta entrega masiva de proyectiles norcoreanos, diez veces mayor que las donaciones acumulativas de los países europeos a Ucrania, llega en un momento crítico para Rusia. El ejército de Vladimir Putin enfrenta una escasez significativa de municiones en el frente ucraniano, limitando su capacidad para llevar a cabo ataques sostenidos contra posiciones ucranianas. Algunos expertos estiman que el stock de proyectiles proporcionados por Pyongyang podría permitir a las fuerzas rusas mantener bombardeos intensos durante 1 a 2 meses. Suficiente para darles un segundo impulso en una guerra de desgaste que se está estancando y que ya ha cobrado decenas de miles de víctimas en ambos lados.
Desde el lado norcoreano, este masivo apoyo logístico a Rusia es parte de una estrategia de acercamiento con Moscú frente a la presión occidental. Sometida a duras sanciones internacionales debido a sus programas nucleares y de misiles balísticos prohibidos, Corea del Norte confía en su alianza con Rusia para contrarrestar la influencia estadounidense en la región.
Una provocación
Investigador en relaciones internacionales de Asia con especialización en estudios coreanos, licenciado por la Universidad Nacional de Seúl.














