Bhután: el paraíso en los Himalayas

No se dice sin ninguna razón que Bután es el país más feliz del mundo. Si usted va por cualquier parte del país, le saludan con una sonrisa. Esta sonrisa eleva su estado de ánimo casi instantáneamente. Por todas las partes se ve a gente con una sonrisa, con niños lindísimos, y personas activas. La población de Bután sólo llega a casi 800.000 personas, mucho menos que muchas ciudades pequeñas de la India, el país vecino.

Siempre quise visitar este país para ver cuál era la razón por la que se contaba tanto sobre la felicidad que sienten. Así que, apenas empezaron mis vacaciones, hice mi mochila y una maleta, y me marché para Bután. De Nueva Delhi, cogí un tren para ir a la estación de New Jalpaiguri (NJP), en el estado de Bengala Occidente.

Con hombres locales en Phobjikha.

El tren se suponía llevarme en 24 horas, pero se atrasó, así que llegué después de casi 27 horas. Desde la estación de New Jalpaiguri tomé un taxi que me cobró 4500 mil rupias y me llevó hasta la Puerta de Bután (Bhutan Gate), que forma la frontera con la ciudad de Jaigaon, en la India. El viaje de la estación de NJP a la puerta de Bután duró casi 3 horas. La carretera se flanqueaba por zonas verdes en ambos lados, y muchas plantaciones de té. Mientras seguíamos recto, había un giro en el camino que llevaba a Bangladés, a la ciudad de Rangpur. Pero mi destino era hacia adelante.

Al llegar a la frontera, los oficiales indios me dijeron que tenía que cruzar caminando por otro lado, donde había otra entrada para los que caminaban. Me dirigí allí con mis maletas, les enseñé mi pasaporte y entré en la oficina de inmigración. Después de hacer los trámites, salí de la oficina y puse mi primer pie en Phuentsholing, la ciudad fronteriza.

Déjenme informarles sobre ciertos cargos obligatorios. Los turistas que van a Bután tienen que pagar lo que llaman SDF (Sustianable Development Fee), tarifa de desarrollo sostenible. Esto, para los indios es 1200 rupias por día del viaje fuera de Phuentsholing. Es decir, si uno se queda en Phuentsholing, no se lo paga, sin importar cuántos días uno se queda.

Con el guía Jampel Jampel.

Sin embargo, para ir fuera de Phuentsholing, por ejemplo, a Timbu y Paro, entre otras ciudades, hay que pagarlo. Así como, hay que contratar a un guía y un taxi durante las jornadas fuera de Phuentsholing. Esto es negociable, y yo pagué 1.800 rupias por día al guía, y 3.000 rupias para alquilar un taxi.

Si usted va por cualquier parte del país, le saludan con una sonrisa

Pasé dos días en Phuentsholing, dos en Timbu, dos en Punakha y tres días en Paro. Me lo pasé fenomenal. La gente es amable, la cultura y la comida son ricas, su manera de vestir es muy tradicional, pero también se puede ver a jóvenes vestidos con ropa occidental y cuando pregunté a muchas personas por su Rey Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, los butaneses solo tenían palabras de elogio para ellos. Dicen que el rey es muy benevolente y servicial, y durante el Covid-19, aseguró que cada butanes reciba bastante dinero para poder superar las dificultades.

Felicidad Nacional Bruta- es el término que se usa en Bhután que mide la calidad de vida en términos más holísticos y psicológicos que el Producto Interno Bruto (PIB). El advenimiento y el concepto de «Felicidad Nacional Bruta» (FNB) germinó en la mente del Bodhisattva Druk Gyelpo, el cuarto Rey de Bután, Jigme Singye Wangchuk, preparado con la evolución de «Gaki Phuensum» (Paz y Prosperidad) y el período de modernización de Bután durante el reinado de Druk Gyelpo, el tercer rey de Bután, Jigme Dorji Wangchuk.

Con una familia en Paro.

El término «Felicidad Nacional Bruta», tal como lo conceptualizó el cuarto rey de Bhután, Jigme Singye Wangchuck, en 1972 fue declarado «más importante que el PBI». El concepto implica que el desarrollo sostenible debe tomar un enfoque holístico hacia las nociones de progreso y dar igual importancia a los aspectos no económicos del bienestar.

Siempre quise visitar este país para ver cuál era la razón por la que se contaba tanto sobre la felicidad que sienten

La religión del Budismo también tiene mucho que ver con la felicidad que se ve por todas partes. El budismo hace que los butaneses que se reflejen dentro de sí mismos. Mi guía para este viaje, Jampel Jampel, me contó mucho sobre Bhután y la religión del budismo. Los butanese son muy espirituales y el budismo les ayuda a estar calmos y mantener un equilibrio. Visité muchos fuertes o dzongs (en dzonkha, la lengua nacional de Bhután) y Jampel me explicó su historia en detalle.

En Phuentsholing, hay que visitar el Amochu Bridge (un puente colgante) y unos monasterios. En Paro y Timbu, también visité muchos templos budistas, pero dos lugares más destacados en Bhután que les recomiendo son el senderismo de Tiger’s Nest en Paro y el valle de Phobjikha, cerca de la ciudad de Puanakha.

Con una familia local en Puanakha.

Tiger’s nest, también llamado Paro Taktsang, es un sitio budista sagrado del Vajrayana del Himalaya ubicado en el acantilado del valle superior de Paro en Bhután. Está ubicado a una gran altitud, y para mí, fue un reto muy grande de subir a tanta altitud. Sin embargo, me apunté y mi guía me recomendó que empezamos temprano por la mañana para evitar el calor que iba a venir después de las 8 am. Así que empezamos a las 7:15 de la mañana y fue la subida más lacerante que he experimentado. Subí entre rocas y un camino muy desnivelado. Tomé muchos descansos mientras resoplaba mucho. Sin embargo, subí hasta el templo y obtuve un sentido de logro. De todos modos, el descenso fue aún más difícil pero después de 5 horas, a las 12:15 pm, cuando por fin bajé y me tumbé en el coche, tenía un sentimiento que no puedo explicaros en palabras. Fue una satisfacción inmensa.

Pasé dos días en Phuentsholing, dos en Timbu, dos en Punakha y tres días en Paro. Me lo pasé fenomenal

El otro lugar más destacado fue el valle Phobjikha. Para cualquier amante de naturaleza, es un lugar que hay que visitar. El valle es rico en biodiversidad faunística y tiene, además de las grullas de cuello negro amenazadas a nivel mundial. Rodeado de montañas, árboles y animales que pastan, esta belleza escénica es algo que hay que visitar.

También vi un partido de criquet entre jóvenes, una danza folklórica, un partido de tiro con arco, el deporte nacional de Bhután, un Dakin, el animal nacional de Bután y muchos otros lugares. Una familia butanesa me invitó a su casa, y en el valle de Phobjika, me encontré con una familia que trabaja allí.

Con una familia en Phobjikha.

Durante mi estadía aquí en Bután, me encontré con varios indios que trabajaban como jornaleros. Bután está pasando por una fase de desarrollo en la que se están realizando muchos trabajos de construcción en lugares como Timbu, la ciudad capital, Phuentsholing, la ciudad que limita con la India, Punakha y Paro.

La religión del Budismo también tiene mucho que ver con la felicidad que se ve por todas partes

Todos estos trabajadores son de la India. Cuando pregunté a los butaneses locales por qué estas empresas no emplean a butaneses locales, dijeron que todos aquí tienen una buena educación y, por lo tanto, no están dispuestos a trabajar. Los jóvenes butaneses se van al extranjero, especialmente a Australia, donde hacen estudios superiores o trabajan y ganan muy bien. Por lo tanto, los empleadores de la construcción de Bután contratan a los indios de Bengala Occidental y Assam para trabajar.

Cuando les pregunté a estos jóvenes por qué vienen aquí y no trabajan en sus estados de India, me dijeron que les pagan mejor y también les pagan las horas extra, algo que no reciben en Bengala Occidental. Tienen un permiso de trabajo que proporciona su empleador y obtienen alojamiento gratuito, mientras que la comida la pagan o se les descuenta de sus salarios.

Con mujeres locales en Phobjikha.

Muchas de estas personas provienen de lugares como Siliguri y Cooch Behar. Muchos de ellos también trabajan como carpinteros y electricistas que cruzan la frontera, vienen a las casas de las familias butanesas en Phuentsholing, hacen los trabajos de reparación y regresan a la India. El propietario de una tienda butanesa en Phuentsholing me dijo que contratan indios para ese trabajo porque es más barato que contratar a un carpintero o electricista butanés. Por ejemplo, por un trabajo que un carpintero o electricista butanés cobrará 500 NU, el indio cobra unas 300 NU (la moneda de Bután es equivalente a la de la India).

Así que les recomiendo este país a todos. Es un paraíso para los amantes de naturaleza, calma, cultura y gente. Y les recomiendo el guía Jampel Jampel, quien no sólo tiene habilidad y conocimiento sobre su país, sino también ayuda a hacer los trámites de inmigración.

El correo electrónico de mi guía Jampel Jampel: jampel772@gmail.com

Su número móvil: +975 17 48 23 16

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Máster en Lengua y Literatura Españolas, formador cultural y corporativo de Español en India. Formador de exámenes DELE (certificado C1), traductor e intérprete literario. Creador del canal de Youtube "Español por dentro" y profesor de español en un prestigioso colegio de Gurugram.