EE.UU. impone bloqueo naval a Irán y pone en riesgo la tregua en el estrecho de Ormuz

Trump Medio Oriente

Estados Unidos inició este lunes un bloqueo naval contra todo el tráfico marítimo que intente entrar o salir de puertos iraníes, en una medida que eleva el riesgo de una nueva escalada con Irán y pone en duda la frágil tregua en torno al estrecho de Ormuz.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la decisión durante una comparecencia en la Casa Blanca, tras el fracaso de intensas negociaciones celebradas el fin de semana entre ambos países.

Según explicó, el objetivo del bloqueo es forzar la reapertura del estratégico paso marítimo —clave para el transporte global de petróleo—, contener el alza de los precios de la gasolina y presionar a Teherán para que retome las conversaciones.

Trump reiteró además que no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares. Durante las negociaciones en Pakistán, Washington habría propuesto un moratorio de 20 años al enriquecimiento de uranio, mientras que la contrapropuesta iraní planteaba una suspensión de hasta cinco años.

A pesar del estancamiento, el mandatario aseguró que sectores dentro de Irán han mostrado disposición a negociar. “Quieren llegar a un acuerdo”, afirmó, aunque advirtió que Estados Unidos no permitirá lo que calificó como un intento de “chantaje” por parte de Teherán.

El endurecimiento del tono llega en un contexto de creciente tensión, después de que Irán bloqueara de facto el estrecho de Ormuz tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel a finales de febrero. La interrupción del tránsito ha provocado un alza significativa en los precios de combustibles y alimentos a nivel global.

En paralelo, el Comando Central del ejército estadounidense indicó que el bloqueo se aplicará “de manera imparcial” a embarcaciones de cualquier país que intenten operar en puertos iraníes, tanto en el Golfo Pérsico como en el Golfo de Omán.

La medida amenaza con hacer descarrilar el alto el fuego de dos semanas acordado recientemente entre Washington y Teherán, cuyas condiciones ya generaban fricciones entre ambas partes.

Desde Irán, la reacción fue inmediata. La Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier aproximación de buques militares al estrecho será considerada una violación del cese de hostilidades y será respondida “con severidad”, lo que incrementa el riesgo de un enfrentamiento directo en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

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