Expectativas de una posible cumbre Kim–Trump marcan el panorama en la península coreana para 2026

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El próximo año la atención internacional estará centrada en si el líder norcoreano Kim Jong-un reanuda la diplomacia de cumbres con el presidente estadounidense Donald Trump, ya que un eventual encuentro podría reactivar los esfuerzos para abordar el programa nuclear de Corea del Norte y mejorar las relaciones intercoreanas.

Funcionarios y expertos consideran que las probabilidades de una cumbre han aumentado ante la posibilidad de que Trump visite China en abril para reunirse con el presidente Xi Jinping, lo que abriría una ventana diplomática para un contacto indirecto con Pyongyang. Sin embargo, persisten importantes obstáculos, como la negativa de Corea del Norte a discutir la desnuclearización y su creciente acercamiento estratégico a Rusia.

Trump ha expresado en varias ocasiones su disposición a reunirse nuevamente con Kim, pero Pyongyang no respondió a sus llamados durante la visita del mandatario estadounidense a Corea del Sur en octubre pasado. Analistas señalan que un eventual encuentro podría servir a Trump como un logro diplomático de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.

Un informe del Instituto para la Estrategia de la Seguridad Nacional (INSS) advierte que, incluso si se celebra una cumbre, las posibilidades de avances sustanciales son limitadas, ya que Corea del Norte podría exigir concesiones elevadas o rechazar cualquier acuerdo que implique abandonar sus programas nucleares y de misiles.

Expertos también destacan que la evolución de la guerra entre Rusia y Ucrania influirá en la postura de Pyongyang. Un eventual fin del conflicto podría reducir la dependencia rusa de Corea del Norte, debilitando su alianza y empujando al régimen a diversificar sus relaciones exteriores.

Mientras tanto, Corea del Sur observa con atención el posible viaje de Trump a China como una oportunidad para reactivar el diálogo. El ministro surcoreano de Unificación ha sugerido aliviar sanciones de forma bilateral y promover proyectos de cooperación si se retoman las conversaciones.

En este contexto, el 9º Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, previsto para inicios de 2026, será clave para evaluar la dirección futura de Pyongyang en sus relaciones con Estados Unidos y Seúl, así como posibles cambios constitucionales que podrían complicar aún más los esfuerzos diplomáticos.

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