China convocó al embajador japonés en Pekín y exigió que la primera ministra Sanae Takaichi retire sus recientes declaraciones sobre la posible participación de Japón en una emergencia en Taiwán, informó este viernes el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.
El viceministro de Exteriores Sun Weidong calificó las palabras de Takaichi de “extremadamente erróneas y peligrosas”, advirtiendo al enviado Kenji Kanasugi que “cualquiera que se atreva a interferir en la causa de la reunificación de China será golpeado con dureza”.
Las tensiones verbales entre ambos países han aumentado desde que Takaichi, conocida por su postura favorable a Taiwán, sugiriera que un ataque chino a la isla podría constituir para Japón una “situación de amenaza para la supervivencia”, lo que abriría la puerta a ejercer el derecho a la autodefensa colectiva.
Sun afirmó que los comentarios “provocadores” de Takaichi, que insinuaban una posible intervención armada en el estrecho de Taiwán, dañan gravemente los fundamentos políticos de las relaciones bilaterales y “hirieron los sentimientos del pueblo chino”, subrayando que los 1.400 millones de ciudadanos del país “no tolerarán esto”.
El viceministro reiteró que los asuntos relacionados con Taiwán son “el núcleo de los intereses vitales de China” y una “línea roja intocable”.
Según la embajada japonesa en Pekín, Kanasugi explicó la postura de Japón y rechazó los argumentos de China, sin dar más detalles.
Más tarde, el Ministerio de Defensa chino advirtió que cualquier uso de la fuerza por parte de Japón para intervenir en la cuestión de Taiwán derivaría en una “derrota aplastante frente al Ejército Popular de Liberación”.
El portavoz del Ministerio de Exteriores Lin Jian insistió en que China no hará “ninguna concesión” en cuestiones de soberanía, seguridad e integridad territorial. “Nadie debe desafiar nuestras líneas rojas”, afirmó.
Takaichi ha rechazado retractarse, asegurando que sus comentarios partían de un “escenario de peor caso” y no contradicen la postura del Gobierno anterior.
Las tensiones se intensificaron el sábado, cuando el cónsul general chino en Osaka, Xue Jian, publicó un mensaje en X amenazando con “cortar un cuello sucio sin dudarlo”, comentario que posteriormente dejó de ser accesible. Japón protestó enérgicamente y pidió medidas a Pekín.
En Tokio, el secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, reiteró la importancia de mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán y expresó su esperanza de una “resolución pacífica” de las cuestiones relativas a la isla.
Kihara recordó que Japón mantiene su postura basada en el comunicado conjunto de 1972, en el que Tokio dijo “comprender y respetar” la posición china de que Taiwán forma parte inalienable de su territorio.
China y Taiwán se gobiernan por separado desde 1949, tras la guerra civil. Pekín considera a la isla una provincia rebelde que debe regresar al continente, incluso por la fuerza, y describe la cuestión taiwanesa como un “asunto interno”.












