Brasil y China reactivan plan para unir Sudamérica con el Pacífico a través del Megapuerto de Chancay

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Brasil y China han retomado las negociaciones para avanzar en la construcción de una línea ferroviaria bioceánica que conecte el territorio brasileño con el Megapuerto de Chancay, en la costa del Pacífico peruano. Este ambicioso proyecto busca redefinir las rutas comerciales del continente, abriendo una salida directa al mercado asiático y reduciendo significativamente la dependencia de los puertos del Atlántico, como el de Santos.

El Megapuerto de Chancay, inaugurado en 2024 con una inversión estimada de 1.300 millones de dólares, se ha consolidado como un punto logístico estratégico en Sudamérica. Gracias a su ubicación y capacidades operativas, se estima que podría reducir hasta en 10.000 kilómetros la distancia marítima entre Brasil y China, transformando el flujo de exportaciones regionales hacia Asia.

La iniciativa se enmarca en una renovada estrategia de integración y conectividad regional, con énfasis en la diversificación de rutas de exportación para productos agroindustriales y minerales, sectores clave en la economía brasileña. Ante las limitaciones logísticas y la saturación de los puertos atlánticos, la nueva vía terrestre hacia el Pacífico aparece como una alternativa con alto potencial.

El trazado original, propuesto por autoridades chinas, contemplaba una ruta que atravesaba la selva amazónica. No obstante, por preocupaciones ambientales y el respeto a territorios indígenas, el gobierno brasileño optó por un nuevo recorrido. La opción actualmente en estudio transitaría por los estados de Acre y Tocantins, para conectarse con el Ferrocarril de Integración Oeste-Este (FIOL), actualmente en construcción, con salida hacia el puerto de Ilhéus, en Bahía.

Este rediseño del proyecto fue recibido con comprensión por parte de China, en línea con un enfoque que busca conciliar desarrollo económico con sostenibilidad y respeto a las comunidades locales. Evitar áreas protegidas de la Amazonía se ha convertido en una condición innegociable para Brasil, y fue clave para destrabar las negociaciones.

La ministra de Planificación, Simone Tebet, expresó optimismo respecto a los avances esperados durante la próxima visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Pekín, donde el proyecto ferroviario estará entre los temas centrales de la agenda bilateral. La posible construcción de esta línea bioceánica marcaría un punto de inflexión para el comercio suramericano, al posicionar a Chancay como puerta de entrada y salida hacia el mayor mercado del mundo.

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