El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitará Rusia y China en mayo en un momento clave para la geopolítica global. En medio de la creciente incertidumbre por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el líder brasileño busca afianzar alianzas estratégicas con dos potencias del bloque BRICS y principales socios comerciales del país sudamericano.
Lula participará el 9 de mayo en las celebraciones del Día de la Victoria en Rusia, conmemorando los 80 años del triunfo sobre la Alemania nazi. Luego, entre el 12 y el 13 de mayo, asistirá en Pekín a la cumbre entre China y los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), donde mantendrá un nuevo encuentro bilateral con Xi Jinping.
Estas visitas se producen mientras el gobierno estadounidense, encabezado nuevamente por Donald Trump, ha anunciado una serie de aranceles que afectan a cientos de productos, reavivando el temor a una recesión global y al debilitamiento del comercio multilateral. Lula ya expresó su preocupación: “el libre comercio está siendo dañado y el multilateralismo se ve debilitado”, advirtió durante una visita reciente a Japón.
Brasil y China: comercio, infraestructura y soberanía
China es hoy el mayor socio comercial de Brasil: en 2024 representó el 28% de sus exportaciones y el 24,2% de sus importaciones. Frente a un Estados Unidos cada vez más imprevisible en materia comercial, la cercanía entre Brasilia y Pekín se ha intensificado.
Ambos gobiernos firmaron en noviembre pasado más de 30 acuerdos bilaterales en sectores estratégicos como infraestructura, energía, agronegocios y tecnología. Uno de los proyectos prioritarios es el Ferrocarril Bioceánico, una obra colosal que pretende conectar la costa atlántica de Brasil con el puerto peruano de Chancay, en el Pacífico, recientemente financiado por China. Esta vía permitiría exportar productos brasileños hacia Asia sin depender del Canal de Panamá, reduciendo tiempos y costos logísticos.
Durante la visita de Lula a China, se espera anunciar avances en este proyecto, que contempla inversiones iniciales de hasta 25.000 millones de reales en su tramo brasileño y evaluaciones sobre una posible extensión andina hacia Perú, cuya viabilidad aún se encuentra en fase de análisis técnico.
La guerra comercial entre Washington y Pekín no solo ha generado tensiones políticas, sino también profundas distorsiones en los mercados agrícolas. Mientras EE.UU. ve caer sus exportaciones a China, Brasil ha capitalizado esta oportunidad: en el primer trimestre de 2025, los envíos de carne vacuna aumentaron un 33% y los de carne de pollo un 19%. El país ya es líder mundial en exportaciones de soja, café, azúcar, celulosa, carne bovina y pollo.
Algunos analistas sostienen que los altos aranceles mutuos –que en algunos casos superan el 100%– podrían reducir a cero los flujos de comercio agrícola entre EE.UU. y China en los próximos meses. Esto abriría aún más espacio a Brasil, que ya goza de primas de hasta 20% en sus exportaciones hacia el gigante asiático.
BRICS y el Sur Global: el nuevo tablero internacional
Brasil ostenta en 2025 la presidencia pro tempore del BRICS y será anfitrión de la cumbre del bloque el 6 y 7 de julio en Río de Janeiro, donde se prevé otro encuentro entre Lula y Xi Jinping. Además, el mandatario chino podría regresar a Brasil en noviembre para participar de la COP30 en Belém, junto a una delegación empresarial de más de mil representantes.
El BRICS se ha consolidado como una plataforma alternativa al orden económico internacional dominado por las potencias occidentales. Con nuevas incorporaciones como Bolivia y Cuba, el bloque representa ya el 51% de la población mundial y el 40% del PBI global. Bajo el liderazgo de Lula, Brasil impulsa una agenda centrada en el desarrollo sostenible, la inclusión social y una gobernanza más equitativa.
El fortalecimiento del eje Brasil-China marca una tendencia más amplia en América del Sur: frente a la volatilidad de las políticas comerciales de EE.UU., países como Argentina, Ecuador y Chile buscan diversificar sus relaciones externas. Proyectos como la Ruta Bioceánica, que incluye carreteras y puentes binacionales para conectar puertos brasileños con los del Pacífico, apuntan a integrar la región y posicionarla como un corredor clave para el comercio con Asia.
Este movimiento también refleja una política de “reducción de riesgos” por parte de los países del Sur Global, que procuran mayor autonomía frente a las tensiones entre las superpotencias. Brasil, con sus vastos recursos, capacidad industrial y liderazgo diplomático, emerge como un actor central en esta transformación.
El viaje de Lula a Rusia y China no solo busca mostrar presencia en foros multilaterales, sino redefinir el rol de Brasil en el nuevo orden global. En plena guerra arancelaria, con el multilateralismo en crisis, el país apuesta por consolidar alianzas estratégicas que le permitan defender sus intereses económicos y proyectar una política exterior activa, pragmática y orientada al desarrollo.
Colaboradora en ReporteAsia.














