El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que está considerando imponer un arancel adicional del 10 % a las importaciones provenientes de China, posiblemente a partir del 1 de febrero. Esta medida, que podría intensificar las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo, estaría relacionada con el supuesto envío de fentanilo desde China a México y Canadá, una droga que se ha convertido en la principal causa de muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Trump, quien asumió la presidencia por segunda vez el lunes, también reafirmó su intención de imponer aranceles del 25 % a importaciones de México y Canadá en la misma fecha, culpando a ambos países de no hacer lo suficiente para detener la inmigración ilegal y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Estas acciones forman parte de su renovada política de «América Primero», que marcó su primera administración y su campaña electoral de 2024.
El anuncio de Trump, realizado inicialmente en noviembre tras su victoria electoral, dejó clara su intención de emplear los aranceles como herramienta para renegociar relaciones comerciales con los principales socios económicos de Estados Unidos. Sin embargo, mientras los aranceles a México y Canadá fueron programados desde su primer día en el cargo, la implementación de los gravámenes adicionales a China había permanecido incierta hasta ahora.
En respuesta, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, reiteró que las guerras comerciales y arancelarias no tienen ganadores. Mao sugirió que Beijing podría tomar contramedidas para proteger sus intereses nacionales y expresó la disposición de China a mantener el diálogo con Estados Unidos para manejar diferencias, ampliar la cooperación y garantizar un desarrollo bilateral estable y sostenible.
El lunes, Trump emitió un memorándum instruyendo a diversas agencias estadounidenses a estudiar déficits comerciales, los mecanismos de importación ilícita de drogas como el fentanilo y las relaciones comerciales con China. También solicitó recomendaciones que podrían incluir medidas arancelarias basadas en los hallazgos.
Durante su primer mandato, Trump libró una guerra comercial con China que incluyó aranceles punitivos significativos. Aunque su sucesor, Joe Biden, mantuvo muchas de estas tarifas, también las incrementó en sectores estratégicos como semiconductores, paneles solares y productos de acero.
El posible anuncio de nuevos aranceles refleja una estrategia que busca ejercer presión económica para abordar problemas de seguridad y salud pública, pero que podría profundizar las tensiones diplomáticas y comerciales entre Washington y Beijing. Mientras tanto, los mercados internacionales y los socios comerciales de Estados Unidos observan con atención los posibles efectos de estas medidas en la economía global.












