El capital intelectual, una mirada japonesa

Desde los últimos años, podemos ver como el capital intelectual es un tópico para las organizaciones, especialmente en aquellas en las que sus beneficios derivan principalmente de la innovación y de los servicios intensivos en conocimiento. Nick Bontis afirma que el capital intelectual ha sido considerado por muchos, definido por algunos, entendido por pocos y formalmente valorado por prácticamente nadie, lo cual supone uno de los desafíos más importantes para los directivos y académicos del presente y del futuro.

Este concepto ha sido usado y mencionado desde hace mucho tiempo, pero no es hasta ahora que muchas organizaciones lo traen a colación y deciden llamarlo activos intangibles.

En economía se habla de que la tasa de interés de los negocios se determina analizando la tasa del sistema financiero y al mismo tiempo se compara con la tasa interna de retorno de cada negocio, donde básicamente definimos si nuestro negocio es exitoso o no.

Desde los años setenta esta tasa no es más que un indicador que muestra el estado actual del capital de las organizaciones. Es fundamental tener presente que ahora no es solo una tasa interna de retorno sino justificar el trasfondo de la misma.

Hoy en día podemos definir claramente el concepto de capital intelectual, pero, reflejando desde como las cifras pueden determinar el éxito de una organización sin siquiera poder mirar o justificar el porqué del resultado y qué hace tan exitosas a las compañías.

Un ejemplo claro por dos pioneros en esta materia, Leif Edvinsson y Michael S. Malone explican lo que entienden por capital intelectual a través de la siguiente metáfora: “[…] una corporación es como un árbol. Hay una parte que es visible, las hojas, ramas y frutos, y otra que está oculta, las raíces. Si solamente nos preocupamos por recoger las frutas y tener las ramas y hojas en buen estado, olvidando las raíces, el árbol puede morir. Para que el árbol crezca y continúe dando frutos, las raíces deben estar sanas y nutridas. Y es algo muy importante que las empresas puedan analizar: si solo se preocupan por los resultados financieros y se ignoran los valores ocultos, el tiempo para estas organizaciones es muy mínimo ya que no sobreviviría a largo plazo».

Los factores del capital intelectual

Como bien se sabe el capital intelectual es un bien intangible, compuesto de tres factores denominados: el capital humano, capital estructural y el capital relacional.

Si miramos desde el punto de vista de Japón es un tema muy claro, ya que, a la hora de hacer negocios, ellos no solo se fijan en tasas o en propuestas y promesas. No quiere decir que esto no sea importante, pero no es lo más importante a la hora de hacer negocios. Los japoneses, van mucho más allá de una mirada de tasa y tiene mucho que ver con lo que nosotros los colombianos no hemos querido entender y consideramos que es algo retórico.

Capital estructural Japón

Fuente: elaboración propia

De alguna manera en la vida empresarial y personal le hemos dado alguna importancia al capital humano, porque es algo que viene desde casa, desde la formación recibida en el trayecto de nuestra vida y que lamentablemente tenemos poco estructural y muy poco relacional.

Cuando entramos a la era del conocimiento pareciera que todo se lo cargamos al capital estructural y consideramos que el humano es importante, pero lo seguimos dejando en un segundo nivel y poco a poco vamos construyendo un capital relacional.

Hoy en día todas las organizaciones buscan es capacitar al personal con la finalidad de ser mucho más competitivos y esto va dejando de lado el capital humano y capital relacional. Sin embargo, la organización piensa en que es importante conseguir redes, tecnología entre otras, con el fin de que esto ayude a catapultar el capital que se tiene, y ahí vienen los acuerdos; el capital relacional crece, el capital estructural va disminuyendo y, de alguna manera, el capital humano se considerada importante.

Ahora es relevante traer a colación a los negocios internacionales. Las compañías consideran que las conexiones son el factor más importante. Es donde se dice, sin palanca, sin contactos ni amigos uno no surge. Se va de lleno el capital relacional y se descuida por completo el capital humano y estructural.

La pregunta es, ¿cuál es el equilibrio de estos tres capitales?

Es muy sencillo, si lo vemos desde la mirada de Japón, es sumamente importante el capital humano. El resto hace parte de un conjunto de adiciones. En el proceso es donde ganamos conocimiento, práctica y confianza. Mirando las cifras del año 2017, tanto de Japón como de Colombia, la puntuación de Japón en el Índice de Capital Humano ha sido de 72,05%, ubicándolo en el puesto 17. Mientras que Colombia, alcanza un índice del 61,8% entre los 130 países participantes.

En este articulo pudimos recoger los aspectos más importantes, traer ejemplos claros de lo que es considerado desde los últimos tiempos el capital estructural, y que parece existir un cierto consenso entre las dimensiones que lo abarcan. El capital intelectual es la combinación de activos inmateriales o intangibles, incluyendo el conocimiento del personal, la capacidad para aprender y adaptarse a los distintos escenarios.

 

*Autores: Alejandra Arango, Gloria Durán y Oscar Romero de la Cámara Colombo Japonesa de Comercio e Industria

Cámara Colombo Japonesa de Comercio e Industria
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