Vietnam expresó su disposición a iniciar un diálogo con Estados Unidos luego del anuncio de Washington sobre la imposición de aranceles extraordinarios a los paneles solares importados desde varios países del Sudeste Asiático, entre ellos Vietnam. Durante una rueda de prensa celebrada en Hanoi, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Pham Thu Hang, señaló que su país está preparado para colaborar con las autoridades estadounidenses con el objetivo de abordar la situación de manera justa y conforme a las normas internacionales.
La vocera remarcó la voluntad del gobierno vietnamita de revisar toda la información relacionada con el caso de forma objetiva, apelando a mecanismos transparentes y equitativos. Subrayó también la importancia de mantener y fortalecer la cooperación económica y comercial entre ambos países, en un contexto donde las relaciones bilaterales han cobrado mayor peso en los últimos años.
El conflicto comercial se desató tras el anuncio del Departamento de Comercio de Estados Unidos el pasado 21 de abril, que prevé imponer aranceles elevados a los paneles solares provenientes de Vietnam, Malasia, Tailandia e Indonesia. En el caso vietnamita, la medida establece una tasa promedio del 395,9%, aunque algunas empresas podrían enfrentar gravámenes de hasta el 800%, cifras que generan una fuerte preocupación en el sector exportador.
Desde Hanoi, la postura oficial hace énfasis en la necesidad de proteger los intereses legítimos de las empresas que operan en territorio vietnamita, asegurando que sus actividades se desarrollan en el marco de la legalidad internacional. El gobierno afirmó que continuará promoviendo un comercio justo y sostenible, sin dejar de lado la defensa de su industria nacional.
Este nuevo capítulo en la relación comercial entre Vietnam y Estados Unidos surge en un momento delicado para la cadena de suministro global de energía renovable, en la que los paneles solares desempeñan un papel cada vez más relevante. Si bien los aranceles buscan frenar lo que Washington considera una competencia desleal, para Hanoi se trata de un golpe directo a uno de sus sectores industriales en crecimiento.
Las próximas semanas podrían definir si ambas partes optan por una vía de negociación que evite una escalada en las tensiones comerciales, o si, por el contrario, el caso se suma a otros frentes abiertos en la disputa económica global.













