Las dos caras del viaje de Mondino a China: entre avances diplomáticos y un exabrupto racista

Mondino China

Con la firme intención de profundizar los históricos lazos con el gigante asiático, la canciller argentina Diana Mondino emprendió en la última semana una visita oficial de alto nivel a la República Popular China. Las expectativas eran grandes y los principales funcionarios de ambas naciones auguraban un nuevo impulso para esta asociación estratégica integral que en 2024 cumplió su primera década.

El objetivo de Mondino en China era claro,  relanzar la relación bilateral, que esta duramente dañada desde el inicio del mandato del nuevo presidente argentino, Javier Milei, conseguir la prórroga del vencimiento del swap de 6 mil millones de dólares y buscar avances comerciales, entre lo que destacaba la aprobación de tres nuevos protocolos: menudencias porcinas y bovinas y cálculos biliares.

Ya antes de aterrizar en territorio chino, el embajador argentino Marcelo Suárez Salvia adelantó que se buscaba «seguir construyendo esa relación bilateral de amistad» con el socio oriental. Se apuntaba a avanzar en la apertura de nuevos mercados comerciales, así como en cuestiones culturales y políticas de interés común para las dos potencias.

La visita de Mondino inició con gran actividad en la ciudad de Shanghái. Allí participó, junto a una nutrida delegación empresarial argentina, del foro «Argentina Business and Investment Summit», una plataforma dedicada a la promoción comercial y la atracción de inversiones recíprocas entre las dos naciones.

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Luego, la canciller fue recibida con todos los honores protocolares por el Vicealcalde de Shanghái, Hua Yuan, quien no escatimó elogios al «positivo» vínculo bilateral evidenciado, entre otros aspectos, en los fluidos intercambios en materia económica, comercial, cultural y educativa entre esa metrópoli china y las ciudades hermanas de Rosario y Buenos Aires.

Como broche de oro de su paso por la capital económica china, Mondino y los empresarios que la acompañaban visitaron el denominado «Hub Integral de Argentina» en esa urbe, una innovadora plataforma que facilita y promueve el acceso de productos de exportación del país sudamericano al inmenso mercado del país asiático, ofreciendo financiamiento, facilidades de almacenaje y consolidación de cargas.

El viaje tocó su punto culmine en Beijing, con la reunión de trabajo que Mondino mantuvo con su par chino, Wang Yi. En un ambiente de cordialidad, ambos cancilleres repasaron todos los aspectos centrales de la relación política y económica entre los dos países y coincidieron en destacar que la Asociación Estratégica Integral, creada en 2014, ha rendido frutos muy positivos en esta primera década de fructífera cooperación en temas de interés mutuo.

Sin embargo, las aguas se enturbiaron cuando, en el tramo final del viaje, Mondino protagonizó un insólito exabrupto verbal al ser consultada sobre denuncias de presencia de personal militar chino en una base espacial ubicada en la Patagonia argentina, tema que había generado rispideces con Estados Unidos.

«Nadie detectó que hubiera personal militar allí; son chinos, son todos iguales», lanzó la canciller con inexplicable ligereza en esa entrevista. La frase, de un tono abiertamente racista y discriminatorio, desató un más que justificado revuelo de repudios en ambos países.

El analista político Patricio Giusto, Director del Observatorio Sino-Argentino, calificó los dichos de Mondino como «gravísimos viniendo de una canciller» y con un «tinte racista inaceptable en el mundo de la diplomacia y sobre todo de la máxima autoridad en la materia, que acaba de venir de ese país habiendo discutido temas muy sensibles».

Ante el escándalo, Mondino intentó mitigar el daño afirmando que cuando dijo «son todos iguales» se refería a que eran todos civiles y no militares. «Destaqué la naturaleza civil del personal, de que no había uniformes», insistió.

Sin embargo, Giusto fue contundente: «No tiene retorno, podrá pedir disculpas decir que fue sacada de contexto o malinterpretada, pero para mí no tiene ningún tipo de atenuante. Lo lógico sería que un presidente le pida inmediatamente la renuncia, previa rectificación».

El analista advirtió que «el tenor de estos comentarios son totalmente inaceptables y seguramente algún tipo de respuesta de China van a tener, porque ha sido una ofensa al pueblo chino».

Más allá de estos inoportunos exabruptos verbales, la canciller buscó enfocarse en los aspectos positivos del fortalecimiento de la Asociación Estratégica Integral con el país asiático en esta primera década de existencia, augurando un futuro promisorio para las relaciones bilaterales de cara a los próximos años.

Lo cierto es que esta visita oficial, que comenzó bajo la batuta de grandes expectativas económicas y políticas, terminará siendo recordada por las desafortunadas y discriminatorias declaraciones que la empañaron en su tramo final. Los dichos de Mondino reabrieron heridas entre las dos naciones y plantaron interrogantes sobre la real solidez del vínculo diplomático bilateral.

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Es estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. Es miembro del Semillero de Investigación de dicha Facultad y del Grupo de Estudios sobre India y el Sudeste Asiático de la Universidad Nacional de Rosario. Cursó además la Diplomatura en Derecho y Estado Digital 4.0. Es pasante de SHEN, consultora de negocios con Asia y redactor en ReporteAsia.

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