Brasil ha asumido la presidencia del grupo BRICS en un momento clave. Mientras el bloque se prepara para su cumbre anual en Río de Janeiro en julio, el país anfitrión debe navegar entre tensiones crecientes provocadas por las agresivas políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump.
Con su reciente expansión y ambiciones geopolíticas en aumento, las naciones BRICS enfrentan el desafío de equilibrar intereses diversos mientras intentan proyectarse como una fuerza más cohesionada en el escenario global. Según los expertos, Brasil debe encontrar un equilibrio delicado entre impulsar esta alianza heterogénea y evitar adoptar una postura que pueda ser percibida en Washington como antioccidental o antidólar.
Sin embargo, la presidencia también representa una oportunidad para Brasil: facilitar una postura común del grupo BRICS en materia de acción climática de cara a la COP30, que se celebrará en noviembre en Belém; fomentar la cooperación del Sur Global en áreas clave como finanzas, salud, comercio e inteligencia artificial; y establecer una agenda clara para el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), también conocido como el Banco de los BRICS, que actualmente está liderado por la expresidenta brasileña Dilma Rousseff.
Nuevos invitados a la mesa
La cumbre prevista para los días 6 y 7 de julio marcará la inclusión de Indonesia, que se unió al grupo en enero, tras la incorporación de Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos en 2024. Hay cierta confusión sobre el estatus de Arabia Saudita, ya que figura como miembro en el sitio web oficial de la presidencia brasileña, pero se informa que aún está deliberando sobre su adhesión.
Nueve países –Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda y Uzbekistán– tienen actualmente estatus oficial de “país socio”, y más de 30 naciones han expresado interés en sumarse al bloque. Esta expansión —impulsada principalmente por Rusia y China, y con menor entusiasmo por parte de Brasil e India— significa que los países miembros y socios de los BRICS representan ahora a más de la mitad de la población mundial y cerca del 30% del PBI global.
Se espera un aumento de la cooperación Sur Global con la expansión del BRICS
Con la membresía ampliada del bloque, se prevé un crecimiento significativo de la cooperación entre los países del Sur Global. Además de los miembros originales y los nuevos países incorporados al BRICS desde enero de 2025.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha invitado a México, Colombia y Uruguay a participar como países invitados. Esta práctica es común en cumbres internacionales para incluir a naciones no miembros con relevancia estratégica o regional.
Brasil está coordinando más de 100 reuniones ministeriales y técnicas en Brasilia entre febrero y julio como preparación para la cumbre de jefes de Estado. Sin embargo, parece inevitable que el encuentro esté marcado por la sombra de las políticas arancelarias globales impulsadas por Donald Trump.
Con la retirada de Estados Unidos —por segunda vez— del Acuerdo de París tras la reelección de Trump, la sostenibilidad también jugará un papel relevante en la cumbre de los BRICS, especialmente considerando que la COP30 se celebrará en noviembre en Belém, en plena Amazonía brasileña.
Uno de los objetivos de Brasil para la cumbre es establecer un enfoque unificado de financiamiento climático, con el fin de que los BRICS puedan desempeñar un rol de liderazgo en la COP30. El jefe negociador brasileño, Maurício Lyrio, ha señalado que se requieren 1,3 billones de dólares para combatir el cambio climático, y ha expresado la insatisfacción de los países en desarrollo con el acuerdo de financiamiento “modesto” alcanzado en la COP29 en Bakú el año pasado.
Durante la COP30, Brasil y otras naciones planean lanzar la iniciativa Tropical Forest Forever Facility (TFFF), un fondo de 125.000 millones de dólares destinado a financiar la conservación de bosques tropicales en países elegibles del Sur Global.
En la reciente cumbre sobre biodiversidad de la ONU (COP16), el grupo BRICS jugó un papel clave para alcanzar un acuerdo. A partir de ese éxito, el bloque apunta a ampliar su liderazgo climático, especialmente ahora que Estados Unidos ha reducido su participación en los esfuerzos ambientales globales.
“Es una agenda que el gobierno brasileño, como anfitrión de la próxima reunión de las partes, respalda, porque reconoce los riesgos y ha tomado medidas para garantizar que esta agenda —que interesa a toda la humanidad y a los gobiernos— se mantenga fuerte”, señala Paulo Casella, profesor y coordinador del Grupo de Estudios sobre BRICS en la Universidad de São Paulo.
Brasil utilizará la plataforma del BRICS para impulsar el financiamiento climático dentro de una visión más amplia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), según Beatriz Mattos, coordinadora de investigación de la organización Plataforma Cipó, dedicada a la cooperación internacional y la acción climática.
“Brasil tiene una concepción del desarrollo sostenible como algo mucho más amplio que la agenda climática, pero también entiende que la agenda climática puede ser movilizada como un medio para alcanzar esos objetivos”, explica.
Mattos también considera que los BRICS tendrán un papel clave en la transición energética:
“Nuestra expectativa es que estos países logren construir consensos sobre los esfuerzos de transición, asegurando que esta transición sea verdaderamente justa”, afirma.
No obstante, este discurso debe enfrentarse a realidades difíciles. Las exportaciones de petróleo de Brasil alcanzaron casi 45.000 millones de dólares en 2024. Impulsadas principalmente por la demanda de China, las exportaciones de crudo brasileño se duplicaron en los últimos cinco años y casi se cuadruplicaron en la última década, según datos oficiales del gobierno.

Aumentan las tensiones comerciales
La cumbre de los BRICS probablemente se celebrará bajo la sombra de tensiones internacionales en aumento, a pesar de una reciente decisión de aliviar los aranceles que venían escalando —llegando a tasas del 245 % sobre las importaciones chinas desde Estados Unidos.
Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ambas partes acordaron una reducción arancelaria del 115 % a partir de mediados de mayo. Aun así, la tregua solo ofrece un alivio temporal: en los días posteriores al acuerdo, Beijing reanudó duras críticas contra Washington.
Otros países enfrentan una tarifa base del 10 %, como es el caso de Brasil, mientras que algunos, como India y Sudáfrica, están siendo amenazados con tasas más altas, del 27 % y 31 %, respectivamente.
Estos desarrollos permiten que Brasil eleve la importancia de los BRICS como plataforma de colaboración internacional, según el profesor Paulo Casella.
“Sabotear este sistema multilateral de reglas e instituciones es contraproducente”, afirma. “Genera turbulencias, crea incertidumbre y aumenta la necesidad de activar otros acuerdos al margen de Estados Unidos.”
La administración Trump también ha amenazado con imponer aranceles del 100 % a los países BRICS si llegaran a socavar el dólar mediante la creación de una moneda alternativa. En respuesta, el Ministerio de Hacienda de Brasil negó que los países del bloque estén discutiendo activamente una moneda común o impulsando una estrategia coordinada de “desdolarización”. No obstante, el aumento de las transacciones en monedas locales y el desarrollo de plataformas de pago alternativas sí figuran en la agenda BRICS para 2025.
Una moneda alternativa fue efectivamente planteada en la cumbre de los BRICS de agosto de 2023, pero el tema no avanzó debido a la prudencia de China e India. Por separado, Brasil propuso una moneda común regional en 2023, aunque específicamente para el bloque comercial del Mercosur, y no para los BRICS como conjunto.
El profesor Paulo Casella calificó las amenazas de Estados Unidos contra los países que usan monedas distintas al dólar en el comercio exterior como un “disparate”. Señaló que una parte significativa del comercio global ya se realiza fuera del sistema dolarizado.
“Lo que Brasil puede aportar”, dice Casella, “es buscar otros espacios de tranquilidad institucional y entendimiento con países que puedan mantener relaciones comerciales estables, y que Brasil, dentro de los BRICS, pueda ayudar a coordinar e implementar”, incluso mientras las políticas estadounidenses generan problemas globales significativos y probablemente aceleren el giro hacia canales comerciales no dolarizados.
Un ‘momento delicado’
Brasil se encuentra en una situación particularmente delicada. Los BRICS surgieron como una alternativa a las instituciones tradicionales lideradas por Occidente. Sus líderes han defendido la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU y han propuesto un sistema de pagos propio del BRICS: un mecanismo descentralizado destinado a reducir la dependencia de las redes financieras denominadas en dólares.
Ahora, en medio del inicio de una nueva guerra comercial y con China acusando abiertamente a Estados Unidos de utilizar el dólar como “herramienta geopolítica”, Brasil buscará reafirmar su compromiso con los BRICS y con el multilateralismo, pero evitando medidas que puedan provocar represalias de la Casa Blanca, según indican los expertos.
“La agenda internacional se está acelerando”, afirma Pablo Ibañez, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, donde dirige investigaciones sobre China. “Estamos en un curso de colisión entre China y Estados Unidos”.
“Es un momento delicado para Brasil. En el escenario internacional estamos lidiando con aranceles y navegando una relación diplomática con Estados Unidos más frágil que en tiempos recientes.
“Sería un error interpretar que Brasil se está convirtiendo en un aliado chino antioccidental. El Ministerio de Relaciones Exteriores no permitiría eso. Brasil es muy pragmático… Si los países quieren cooperar, lo haremos. Pero no nos estamos alineando con China de esa manera”.
Ibañez considera que el multilateralismo y el comercio serán los temas dominantes de la cumbre. También prevé que Brasil mantendrá su agenda actual bajo el liderazgo de Lula, centrada en temas como el hambre y el acceso a medicamentos.
“Pero creo que estos dos temas… el multilateralismo y el comercio van a ser muy reiterados”, añade. “Mostrar fortaleza es hoy una prioridad para el gobierno brasileño. Lula quiere demostrar que está preparado y dispuesto a involucrarse”.
Según Ibañez, la expansión de los BRICS ha sido impulsada por el creciente poder de China, lo cual ha supuesto un desafío para Brasil.
“Brasil no se oponía necesariamente a la expansión como tal, sino a la forma en que se gestionó: con demasiada rapidez y sin criterios claros”.

El rol del Banco de los BRICS
Otro aspecto clave es el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), también conocido como Banco de los BRICS, que se está consolidando como una institución financiera de creciente relevancia para las economías en desarrollo. Bajo el liderazgo renovado de Dilma Rousseff, el NDB ha aumentado significativamente sus compromisos de financiamiento, destinando recientemente 1.100 millones de dólares para tareas de recuperación por inundaciones en el sur de Brasil.
A medida que se intensifican las conversaciones sobre financiamiento climático en el marco de las dos cumbres internacionales, el papel del NDB en el apoyo al desarrollo sostenible adquiere cada vez más relevancia.
“La creación del Nuevo Banco de Desarrollo surge en gran medida de los esfuerzos por promover el desarrollo sostenible”, explica Beatriz Mattos. “Es un banco que podría cerrar la brecha de financiamiento para el desarrollo sostenible y la infraestructura. El concepto de desarrollo sostenible siempre ha estado presente en los BRICS, al menos en cierta medida”.
Durante la presidencia de Brasil, el país ha utilizado el espacio de los BRICS como plataforma para desarrollar soluciones colectivas a los problemas globales, especialmente considerando la fragilidad actual del multilateralismo, añade Mattos.
“Brasil ha intentado conectar los foros multilaterales que ha liderado en los últimos años”, agrega. “El año pasado presidimos el G20, este año los BRICS, y más adelante seremos anfitriones de la COP30. Brasil ha buscado articular acciones entre estos foros, con resultados muy positivos”.
Nota: esta es un artículo republicado del medio «Dialogue Earth» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.














