Los años y los daños

Biden

Antes de la victoria de Javier Milei en las presidenciales de Argentina, muchos se preguntaban en broma en las redes sociales: ¿qué país le vamos a dejar a Mirtha Legrand? La frase, acuñada hace unos años por el productor teatral Carlos Rottemberg sobre la diva de la televisión, de la cual fue su productor ejecutivo y con la cual mantiene una gran amistad, cobró relieve frente a la vacilación del electorado.

La señora, como la llaman en el ambiente artístico, cumplirá 97 años el 23 de febrero. Sigue en actividad. Idéntica inquietud podría ser la de los norteamericanos: ¿qué país le van a dejar a Clint Eastwood, de 94 años desde el 31 de mayo?

Si bien la edad da votos, como dejó dicho Ronald Reagan a los 70 antes de ser reelegido en 1984, los despistes y los olvidos de Joe Biden, el presidente más viejo de la historia, preocupan en Estados Unidos. El rival demócrata de Reagan, Walter Mondale, tenía 50. Biden, de 82 desde el 20 de noviembre, podría volver a vérselas dos semanas antes con Donald Trump, no mucho más joven que él a sus 77. La gerontocracia marca la brújula política. Y alarma. ¿Por qué ven demasiado mayor a Biden, no a Trump, el segundo más viejo en la lista de presidentes?

El 77 % de los norteamericanos cree que Biden no puede ser eficaz, según una encuesta de The Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos. Entre los consultados, el 89 % son republicanos y, pasmo, el 69 % son demócratas. Más o menos la mitad de los norteamericanos opina lo mismo de Trump, apenas tres años y medio menor que Biden. Muchos demócratas, sin alternativas, no pueden descalificarlo por su edad, pero tienen 91 razones, los cargos judiciales por haber puesto en vilo a la democracia, para pensar que Trump no aprueba para reincidir en el gobierno.

Lapsus frecuentes en Biden desde que era senador después de haber dicho que Vladimir Putin estaba perdiendo la guerra en Irak en lugar de Ucrania 

as dos terceras partes de los demócratas, los republicanos y los independientes quieren poner límites de edad para la Casa Blanca, el Congreso y la Corte Suprema, concluye un sondeo de Gallup. La carrera presidencial está en marcha. “Como la mayor parte de los políticos son de edad avanzada y se requeriría hacer cambios en la Constitución, no es de esperar que se logren con prontitud”, dice el estudio. Cada pifia de Biden alimenta interrogantes sobre sus facultades mentales, inclusive por haberse llevado a su casa documentos confidenciales cuando era ladero de Barack Obama. Lo mismo hizo Trump al concluir su mandato.

El fiscal Robert Hur puso en duda por esa causa la capacidad de Biden para continuar en el cargo, dado que en una entrevista de dos horas no recordaba cuándo había muerto su hijo ni cuándo había sido vicepresidente. Luego lo exculpó, pero, en la rueda de prensa en la cual Biden celebraba el final de la imputación, nombró como presidente de México a Abdel Fatah al Sisi, el dictador de Egipto. Sonaron todas las alarmas. Poco antes había dicho que mantuvo en 2021 una charla con el excanciller alemán Helmut Kohl, fallecido en 2017, y resucitó al expresidente francés “François Mitterrand de Alemania”, muerto en 1996.

Lapsus frecuentes en Biden desde que era senador después de haber dicho que Vladimir Putin estaba perdiendo la guerra en Irak en lugar de Ucrania. A tono con la intranquilidad de los legisladores republicanos, el fiscal afín de Virginia OccidentalPatrick Morrisey, le pidió a la vicepresidenta Kamala Harris que aplique la enmienda 25 de la Constitución para inhabilitar a Biden no solo como candidato, sino también como mandatario. Invocó el informe de su colega Hur, que detalla una memoria “significativamente limitada”, para achacarle un “declive cognitivo”. Lo resume en una frase: “Necesitamos un presidente mentalmente capacitado”.

«Si Trump gana la elección presidencial de noviembre, este podría ser el año de la inflexión del poder norteamericano y, tal vez, la sensación de declive termine siendo acertada”

La pelota quedó en el tejado del fiscal general de Estados UnidosMerrick Garland. Otro sondeo, el de NBC, refleja la preocupación del 76 % de la población sobre la salud mental para un segundo mandato de Biden, “un anciano con mala memoria», según el fiscal Hur. En su defensa, los demócratas esgrimen que Trump confundió a su rival en las primarias republicanas, Nikki Haley, con Nancy Pelosi, expresidenta demócrata de la Cámara de Representantes. Y recordaron las causas penales por la cuales Trump no debería ser candidato, empezando por el ataque de los muchachos trumpistas contra el Capitolio el 6 de enero de 2021.

Curiosamente, Vladimir Putin confesó en una entrevista con la televisión estatal rusa que prefiere que gane Biden, porque “es más experimentado, más predecible; él es un político de la vieja guardia”. Un elogio que, en realidad, apunta a la debilidad de Estados Unidos en beneficio propio. Trump, dispuesto a cerrar a cal y canto la frontera con México para repeler la inmigración, tomar represalias contra sus detractores políticos y respetar las leyes “excepto el primer día” si regresa a la Casa Blanca, había animado a Rusia a atacar a los países miembros de la OTAN que no cumplen con sus compromisos financieros para la defensa conjunta.

Como dice Joseph Nye, profesor emérito de la Universidad de Harvard y ex subsecretario de Defensa de Estados Unidos, “los norteamericanos deberían tenerle más miedo al ascenso del nacionalismo populista en casa que al de China. Las políticas populistas, como negarle apoyo a Ucrania o retirarse de la OTAN, pueden deteriorar el poder blando. Si Trump gana la elección presidencial de noviembre, este podría ser el año de la inflexión del poder norteamericano y, tal vez, la sensación de declive termine siendo acertada”. El imperio romano, agrega, siguió existiendo mucho después de perder la forma republicana de gobierno.

Nota: este es un artículo republicado del medio «El Ínterin» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

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Jorge Elías es un destacado periodista argentino especialista en  política internacional y relaciones internacionales. Fue corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, como así también, tiene una vasta experiencia en investigaciones relacionadas a la política internacional. Es también integrante del Instituto de Política Internacional de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

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