Asia más allá de China

ASEAN

Las personas que hemos invertido tiempo y esfuerzo en comprender la cultura, la política y la economía de Asia, sabemos que el sudeste asiático es una de las regiones con mayor pronóstico de prosperidad en el futuro próximo. En este sentido, sabemos que la economía vietnamita crece a pasos constantes y que Indonesia y Malasia pueden ser grandes destinos de colocación para los commodities argentinos y uruguayos.

Sin embargo, la dificultad que se presenta en este campo es doble. Por un lado, la distancia geográfica y cultural. No es necesario explayarse en las diferencias culturales que nos separan, ni mucho menos, las distancias en kilómetros. Pero, por el otro lado, la mayor dificultad está en poder plantear estos temas en las mesas de decisión de las compañías, cámaras y órganos gubernamentales. 

De allí que, me animo a comentar, para algunos, Asia está asociada únicamente con China. Es decir, cuando se plantea la posibilidad de iniciar relaciones económicas fuera de los mercados tradicionales, inmediatamente pensamos en China. Pero ojo, es un arma de doble filo, que se muestra como un gran mercado pero con grandes competencias y demasiadas regulaciones. 

Y luego de este enfoque, lejano, se nos presenta el sudeste asiático. ¿Quiénes forman parte? ¿Existe alguna organización que agrupe a esos países? ¿Tenemos acuerdos económicos?  

Volvamos. El objetivo de esta breve columna es presentar, de manera somera, al sudesteasiático como una región que tiene la gran potencialidad de ser un socio estratégico para los productos argentinos y latinoamericanos en general. 

ASEAN. ¿Quiénes la componen? ¿Qué representan?

En términos propios, y por ende, técnicos, del derecho internacional público, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático es una asociación intergubernamental y regional. En pocas palabras, si bien no es lo mismo, se lo puede asemejar, a grandes rasgos, con el MERCOSUR pero de naciones del sudesteasiático. 

Está compuesta por:  Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei Darussalam, Camboya, Laos y Myanmar. Todas economías que parecen distantes, pero que aportan contundentemente al PIB mundial. 

Además, en términos económicos, este bloque está posicionado como la octava economía mundial (tiene alrededor de 640 millones de consumidores), siendo el tercer socio de la Unión Europea.  Si bien el objetivo no es ahondar y abrumar en datos, lo que se intenta dejar en resalto es la potencialidad en términos económicos que este bloque representa.  

Posibilidad de integración

Con la intención de ejemplificar someramente las capacidades de integración económica tomaremos dos ejemplos muy diferentes y paradigmáticos. 

Primero que todo me parece primordial resaltar la oportunidad que las empresas de energías renovables tienen en el mercado vietnamita. Para ponernos en contexto, Vietnam es uno de los países que en mayor medida se ve afectado por las modificaciones que en el ambiente el cambio climático produce. 

Debido a ello, junto con un andamiaje jurídico que acompaña, este país anunció la necesidad de descarbonizar su economía de manera completa para el año 2050. Aunque la fecha suene distante, debajo de este objetivo mayor, hay pequeños grupos de regulaciones que buscan disminuir de manera contundente la dependencia de energías fósiles y consecuentemente desarrollar el mercado de energías renovables en suelo vietnamita.  

ASEAN

De esta situación puntual, las oportunidades para empresas argentinas y latinas son diversas. Se pueden iniciar operaciones de exportación de equipamiento, de transferencia tecnológica y know how, de desarrollo de proyectos, entre otros. 

Por otro lado, el otro caso de relevancia es el año nuevo lunar (mal llamado año nuevo chino). Sí, el año nuevo lunar se celebra en otros países más allá de China. Esta fecha, al ser un momento de reunión y encuentro familiar, dispara grandes corridas de consumo de diversos tipos de bienes. Sin embargo, un bien puntual que adquiere relevancia son las cerezas. Respecto de este producto, los mayores productores latinoamericanos son Argentina y Chile, y el mayor destino de exportación es China. 

Al tener una situación dominante, el mercado chino impone condiciones de precios que impiden a los productores argentinos y chilenos negociar de par a par. Es por ello, que diversos especialistas aconsejan comenzar a desarrollar nuevos mercados dentro de Asia (cuyos consumidores tienen comportamientos similares) que permitan diversificar las colocaciones y mejorar la calidad de negociación.  En este sentido, Argentina en 2019 concretó la apertura del mercado de uvas y cerezas en Tailandia. 

A modo de conclusión, entiendo que es importante resaltar una vez más la necesidad de pensar las posibilidades de integración de nuestras organizaciones con Asia más allá de China. El desafío es grande y significativo, tal como las oportunidades que se presentan.

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Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina; miembro del semillero de investigación de esta universidad. Fue becado por la Kangwon National University para desarrollar una estancia de estudios en Corea del Sur. Es represante comercial para Latinoamérica de Bridge To Asia (BTA).

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