Las técnicas chinas ofrecen a los agricultores de maíz de Benín una forma de adaptarse al cambio climático

Benín
Un centro de formación aconseja el uso de variedades modernas de maíz de alto rendimiento, pero siguen existiendo barreras de acceso (Imagen: Godong / Alamy)

Ya en 2018, Epiphane Fagbohoun perdió casi toda su cosecha de maíz dulce debido a un periodo de sequía y una ola de calor que afectaron al departamento de Plateau, en Benín. El clima inesperado marchitó sus plantas de maíz durante su etapa de floración. «Al no tener más ingresos, tuve que pedir dinero prestado para sobrevivir», dijo.

Luego, en 2020, las fuertes lluvias en el vecino departamento de Ouémé provocaron el desbordamiento del río Ouémé, arrasando los cultivos de maíz en 15 de las 23 hectáreas de Richard Houeto en la comuna de Avrankou. «Dos de cada tres cultivadores de maíz se vieron afectados de una u otra forma por las inundaciones en la comuna», dijo.

Parte del maíz de Richard Houeto en Gbozounmè, Avrankou, Ouémé (Imagen: Megan Valère Sossou)

El cultivo del maíz está muy extendido en Benín. Según el censo agrícola de 2019, casi el 80% de los agricultores producen maíz. En zonas como Ouémé y Plateau, es algo parecido a una herencia familiar, con un cultivo que se remonta a varias generaciones.

Pero desde hace varios años, los agricultores de maíz de Benín sufren los efectos adversos de una meteorología extrema agravada por el cambio climático.

La situación ha causado importantes carencias a los agricultores, muchos de los cuales tienen deudas impagadas con las instituciones de microfinanciación.

Nicaise Ganhounouto, agente de crédito y directora de Alidé, una agencia de microfinanciación de Bohicon, dijo: «Hasta la fecha, ninguna estructura de seguros y microfinanciación en Benín cubre los riesgos climáticos asociados a la financiación del sector agrícola».

A medida que el cambio climático hace más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos en toda África Occidental, los agricultores deben adaptarse para proteger tanto sus medios de vida como la seguridad alimentaria en general.

Gildas Djohy, investigador en agroclimatología de la Universidad de Parakou de Benín, sugiere que los agricultores de maíz de Benín pueden variar las fechas de siembra en función de las lluvias, que ahora suelen llegar tarde. Y añade que deberían seguir adoptando variedades de maíz criadas selectivamente para tener un ciclo de cosecha más corto. El desarrollo de las tierras bajas húmedas para el cultivo del maíz, y el co-cultivo con soja o cacahuetes, permitiría maximizar el espacio, aumentar los ingresos y aprovechar al máximo la temporada de lluvias.

La propuesta china de cultivo de maíz

Los socios internacionales del desarrollo de Benín tienen un papel importante que desempeñar en el aumento de la productividad. Desde los años 70, China ha intensificado su ayuda al desarrollo agrícola de Benín, mediante la formación en técnicas de cultivo, mecanización y transformación, especialmente del maíz.

En el país existen varios centros China-Benín, centrados en ámbitos como la agricultura, la salud y el desarrollo económico y comercial. Prestan servicios tanto a las empresas chinas en el mercado de Benín como a las empresas beninesas interesadas en el mercado chino, y organizan cursos de formación para las comunidades locales.

Pero desde hace varios años, los agricultores de maíz de Benín sufren los efectos adversos de una meteorología extrema agravada por el cambio climático

En enero de 2010 se abrió uno de estos centros en el municipio de Sèmè-Kpodji, en Ouémé. El Centro de Demostración Agrícola China-Benín se construyó en el marco de un acuerdo, suscrito en 2006 en el III Foro de Relaciones África-China, para establecer 14 centros de demostración agrícola en toda África. Para su construcción, el Ministerio de Comercio de China concedió al gobierno de Benín 3.000 millones de francos CFA (unos 6,5 millones de dólares en aquel momento). Desde entonces ha llevado a cabo investigaciones y formación en nuevas técnicas de cultivo.

El centro ha creado 20 parcelas de demostración de maíz de alto rendimiento. Se aconseja a los agricultores que siembren las semillas individualmente, en contraste con la forma tradicional beninesa de tres semillas por agujero. La forma tradicional no produce un gran rendimiento, según Delphin Adoko, agricultor de Adakplamè, municipio de Kétou, que se formó en el centro Sèmè-Kpodji.

Un campo de maíz perteneciente a Delphin Adoko en Plateau, Benín (Imagen: Megan Valère Sossou)

El centro también promueve las variedades de semillas de ciclo corto que pueden producir cosechas en un plazo de 60 a 90 días, en comparación con las variedades tradicionales que tardan unos 120 días. En 2014, el centro llevó a cabo una investigación sobre el rendimiento de las variedades de semillas de maíz en Benín. Esto permitió obtener buenos resultados de tres variedades chinas de alto rendimiento -Guidan 162, Jinyu No.8 y Xianyu 335- que el centro vende a los agricultores. Las semillas son relativamente resistentes a la sequía y están listas para la cosecha en un plazo de 80 a 84 días.

Gérard Agognon, director general adjunto del centro Semè-Kpodji, explica que las modernas técnicas de producción de maíz popularizadas por el centro optimizan el uso del espacio, utilizan abonos orgánicos locales y requieren un uso moderado de fertilizantes químicos.

Éxitos y desafíos

En Ouémé y Plateau, muchos cultivadores de maíz han adoptado las técnicas enseñadas por el centro agrícola chino, y las están popularizando más allá de las fronteras de los departamentos.

Según Léopold Biaou, jefe del servicio de formación operativa y empresarial del Ministerio de Agricultura de Benín, las técnicas han contribuido a aumentar el rendimiento medio nacional de una a más de cinco toneladas por hectárea y por temporada agrícola. Sin embargo, aunque Agognon califica de moderado el uso de fertilizantes con el nuevo método, sigue siendo significativo. Para una hectárea de maíz cultivado hay que aplicar 12 sacos de abono químico, dicen Epiphane Fagbohoun y Delphin Adoko.

Agricultores benineses en una formación impartida por expertos chinos en el centro Seme-Kpodji (Imagen: Seraphin Zounyekpe / Alamy)

Esto representa un coste importante y una barrera de acceso para los agricultores benineses, que en su mayoría son pequeños propietarios. El acceso a los fertilizantes químicos se gestiona exclusivamente a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. El coste de los fertilizantes, ya elevado, se ha vuelto aún más prohibitivo desde que Covid-19 y la guerra ruso-ucraniana hicieron subir los precios. Según el Banco Africano de Desarrollo, los precios de los fertilizantes han aumentado un 300% desde que comenzó la guerra, y África se enfrenta a una escasez de fertilizantes de 2 millones de toneladas métricas.

Se aconseja a los agricultores que siembren las semillas individualmente, en contraste con la forma tradicional beninesa de tres semillas por agujero

El centro aconseja un uso moderado de fertilizantes y plaguicidas, pero los agricultores siguen recelando de la carga financiera. Sin embargo, los agricultores con los que se habló no expresaron ninguna preocupación por los riesgos del uso de fertilizantes para la salud del suelo y la calidad del agua potable.

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Un problema similar de accesibilidad se plantea con el grado de mecanización necesario. La mayoría de los agricultores de Benín no disponen de tractores o sembradoras con los que facilitar la aplicación de lo aprendido durante la formación. El coste de la compra y el mantenimiento de la maquinaria, la escasez de piezas de repuesto y el precio de la gasolina son obstáculos importantes.

No es de extrañar entonces que, según el Censo Agrícola Nacional de 2019, solo el 10% de los productores de Benín tenga acceso a las variedades modernas de semillas de maíz -como EVDT STR 97 y DMR, y las chinas Guidan 162, Jinyu No.8 y Xianyu 335-, y presumiblemente son aún menos los que realmente las cultivan.

«Después de la formación, cada agricultor es abandonado a su suerte», dice el agricultor Delphin Adoko.

La falta de apoyo financiero ofrecido a los agricultores ha limitado gravemente el impacto de los programas de formación y las técnicas que promueven. En su informe de 2015 sobre el cambio climático y la seguridad alimentaria, la FAO recomendó que se tuvieran en cuenta las necesidades socioeconómicas de las comunidades en la aplicación de medidas de resiliencia agrícola.

«Un punto crucial a tener en cuenta en la creación de medios de vida agrícolas resilientes son los costes que conlleva la adopción de medidas y, en particular, las implicaciones para los flujos financieros a nivel familiar», afirmaba el informe.

No es de extrañar entonces que, según el Censo Agrícola Nacional de 2019, solo el 10% de los productores de Benín tenga acceso a las variedades modernas de semillas de maíz

Desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, pasando por la intensificación de los impactos del cambio climático, la producción de maíz en Benín se enfrenta a muchos retos. El método enseñado en el Centro de Demostración Agrícola China-Benín de Sèmè-Kpodji presenta una posible solución, pero el hecho de pasar por alto el endurecimiento de los vientos financieros para los agricultores benineses limita su potencial. Todos los actores agrícolas que hablaron con Diálogo Chino desean que el método se extienda a todo el país, pero antes hay que superar los obstáculos al acceso.

Este artículo ha sido elaborado gracias a una subvención concedida por el Africa-China Reporting Project del Wits Centre for Journalism de la Universidad de Witwatersrand (Johannesburgo) y el China Dialogue Trust. Las opiniones expresadas son de los autores.

Nota: El artículo fue publicado originalmente en inglés en China Dialogue. La reproducción del mismo en español se realiza con la debida autorización. Link al artículo original:https://chinadialogue.net/en/food/chinese-techniques-offer-corn-farmers-in-benin-a-way-to-adapt-to-climate-change/

Acerca del autor

Periodista de investigación medioambiental, directora editorial del Journal Santé Environnement y punto focal del Centro de Benín de la RAMEC (Red de Actores Mediáticos para el Agua, el Medio Ambiente y el Clima).