La intensidad de la política demográfica de China

China política demográfica

La política demográfica de China se ha caracterizado por ser estrictamente programada, cuyas variaciones se produjeron casi desde los inicios de la conformación de la República Popular China en 1949. Para comprender su dinámica es necesario analizar algunos de sus ejes, tales como: (i) el crecimiento vegetativo, (ii) la expectativa de vida (longevidad) (iii) la distribución geográfica de la población y (iv) las migraciones internas e internacionales.

A partir de 1949, la política demográfica fue parte de una política de estado más amplia que tenía como objetivo la consolidación de un nuevo proyecto de país y la reconstrucción de un tejido social que se encontraba destruido, con alta desigualdad y extremadamente empobrecido, luego de siglos imperialismo y de haber sufrido una historia más reciente de
humillación y dominación internacional. Históricamente el país presentó una masa poblacional muy grande con una dinámica de crecimiento relativamente alta y una densidad concentrada en las áreas rurales, la cual representaba a principios del siglo XX el 89% del total de la población.

Teniendo en cuenta este dato, no fue casual que Mao Zedong identificara a las masas campesinas como la base de la estructura de las fuerzas que lideraron desde los inicios la revolución comunista, otorgándole al campesinado la priorización del papel revolucionario y transformador hasta la declaración del nuevo orden social y político que fuera conducido por el Partido Comunista de China.

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De esta manera, la cuestión demográfica fue un tema al cual se le ha prestado mucha atención desde siempre y ha sido considerada como una variable de ajuste y de planificación tanto en aspectos vinculados al desarrollo de la sociedad como a la economía del país. Sobre finales de la década del sesenta el dilema demográfico se profundizó, ya que la población continuaba aumentando sin presentar un correlato en el crecimiento
económico. La escasez alimentaria también fue un problema destacado.

En este contexto se estableció la política de un solo hijo (1979), con el fin de regular uno de los ejes de la variable demográfica y comenzar a disminuir paulatinamente la población. Sin embargo esta limitación significó un problema importante para las familias rurales, para quienes era necesario contar con la fuerza laboral para las tareas del campo; de manera tal que en ciertas regiones y para algunas minorías étnicas las excepciones a la estricta política de natalidad debieron ser permitidas.

Esta política de “hijo único”, que perduró durante más de tres décadas, alivió la  superpoblación del país asiático, pero trajo consecuencias que, evaluadas a mediano y largo plazo no fueron tan positivas para la sociedad. Tal fue el caso de la “selectividad” de los nacimientos en función del sexo, lo cual fue generando cierta preferencia por género en la sociedad.

Esta selección por los hijos varones trajo como consecuencia las prácticas de los abortos selectivos (ilegales) poniendo en riesgo la vida de miles de mujeres que bajo presión social se sometían a estas prácticas.

la política demográfica fue parte de una política de estado más amplia que tenía como objetivo la consolidación de un nuevo proyecto de país

Otro de los efectos fue la conformación de núcleos familiares muy reducidos, los cuales también generaron limitaciones a la hora de emprender las cadenas de cuidados tanto para los niños como para los mayores. Por otro lado y como una circunstancia colateral, las mujeres comenzaron a desempeñarse en actividades laborales remuneradas fuera del hogar, con progresos visibles en el desarrollo profesional, sobre todo de las generaciones
más jóvenes, lo cual también se ajustaba perfectamente a la política de un solo hijo.

Como consecuencia de ello en la actualidad puede reconocerse un envejecimiento constante en la población de China, similar a lo ocurrido en otras sociedades asiáticas como la japonesa o la coreana. Esta realidad motivó al gobierno chino a flexibilizar la estricta política de “hijo único”, permitiendo que las familias tengan hasta dos hijos (2017). Y recientemente esta posibilidad se aumentó a tres hijos (2021).

Esta flexibilización tuvo como consecuencia que en el último tiempo sólo se registraran 12 millones de nacimientos por año. En este sentido se advierte una dinámica de reducción de la población de entre 0 a 14 años del 36 % en 1980 al 17,7 % en 2020. A su vez los pronósticos muestran que para el 2025 habrá un grupo de personas muy envejecidas que rondará los 200 millones, con los problemas que esto implica para el sistema de pensiones y de seguros de salud.

Cabe destacar que el Partido Comunista de China realizó la enmienda a la Ley de Población y Planificación Familiar, permitiendo a las parejas tener hasta tres hijos y cancelando otras medidas más restrictivas como, por ejemplo, multas para personas que violasen la ley por tener más hijos de los permitidos, a la vez de presentar otras propuestas para aumentar
la igualdad en los lugares de trabajo y mejorar la infraestructura del cuidado de los niños y niñas, entre otras.

Según el último censo nacional realizado en noviembre de 2020 la tasa de fertilidad de ese año se redujo a 1,3 hijos por mujer. Asimismo, en la pirámide de población el porcentaje de personas mayores de 65 años alcanzó en 2020 casi el 12 % del total de la población, mientras que en 1990 la población del mismo rango etario representaba el 5,6 %; en el año 2000 el 6,81 % y en 2010 el 8,07 % del total.

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Según las estadísticas el salto cualitativo se produjo en esta última década. Continuando con el análisis de estas variables, destacamos que hacia fines de la década del setenta tuvo lugar un cambio económico importante en el país, producto de la política de modernización que comenzaba a implementar Deng Xiaoping con la creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) en las ciudades de Shenzhen, Zhuhai, Shantou, en la provincia de Guangdong y Xiamen en Fujian, ambas provincias ubicadas en el sureste de China. A partir de esta decisión estratégica para el crecimiento económico, fue requerida en estas ZEE abundante mano de obra (y capital) para el desarrollo industrial de estas regiones, lo que significó también una experiencia piloto para el país.

En la década del 70 y 80 China contaba con población muy joven (en 1989 el 65 % de la población se ubicaba en la franja de entre 15 y 64 años de edad), la cual fue requerida como fuerza laboral de las industrias productivas y de infraestructura de las zonas de referencia. Se produjo entonces una importante migración del campo hacia las ciudades. Se fueron creando en estos contextos nuevas ciudades, ciudades satélites y más adelante ciudades eco sustentables, todo lo cual también alertó al gobierno sobre el surgimiento de  otro problema: la “urbanización explosiva”.

Como resultado se produjo un cambio bastante abrupto en la distribución geográfica de la población china en pocos años. Según datos recientes más del 60 % de la población del país vivía en centros urbanos en el año 2019 y en 1999 el PNUD había estimado que el porcentaje de urbanización rondaba el 31,6% de la población total, con lo cual esta cifra se duplicó en tan solo veinte años.

El hecho de que China haya sancionado (1979) la ley sobre empresas conjuntas de capital chino-extranjero, no solo facilitó la inversión extranjera en las regiones mencionadas, sino que generó mayor intercambio de personas e ingreso de extranjeros hacia el país.

Ahora bien, si atendemos a la tendencia de la sobrepoblación que experimentaron algunos centros urbanos en China, es necesario explicar que los movimientos campo-ciudad también tuvieron que ser regulados ya que presentaron una dinámica propia, producto de las reformas económicas (particularmente de las reformas del sistema de producción agrícola estatal) y del sistema de registro de residencia permanente que existe en China denominado houkou. El houkou, fue introducido en 1958 con el fin de controlar la movilidad interna de la población china y diferenciar los servicios del Estado en función de la zona de residencia de cada persona. Existen dos tipos de houkou: el agrícola y el no agrícola.

Con el tiempo este atributo se ha ido transmitiendo de generación en generación, debiendo registrarse el lugar de residencia al nacer, lo cual también limitó la libre movilidad interna de las personas. En algún sentido este sistema de certificación de residencia fue creando una estratificación social en China y cierta diferenciación en el acceso a los servicios de educación y salud, incluida la planificación familiar, generándose también una situación de discriminación hacia los ciudadanos chinos en movimiento dentro de las propias fronteras nacionales, especialmente de zonas rurales a las zonas costeras urbanas donde el desarrollo económico ha sido superior.

en la actualidad puede reconocerse un envejecimiento constante en la población de China, similar a lo ocurrido en otras sociedades asiáticas como la japonesa o la coreana

En la actualidad esta situación está siendo revisada por las autoridades chinas, ya que, como ha quedado demostrado con las altas tasas de crecimiento urbano, las personas se movilizan igual, aun cuando saben que su situación será de desprotección jurídica y de imposibilidad de acceso a servicios sociales, educativos y de salud. Cabe mencionar que una persona puede solicitar la modificación de su houkou, pero requiere de la realización de un trámite que puede variar en complejidad de región en región y según se trate de un  cambio de residencia temporal o permanente. La flexibilización del houkou permite actualmente como paso previo la movilidad hacia ciudades más pequeñas para pasar posteriormente a las grandes urbes.

Por último, es importante analizar el fenómeno de la migración internacional desde y hacia China. Sobre las rutas de la emigración china debemos mencionar que históricamente el primer destino fue la región Asia Pacífico (AP), debido fundamentalmente a que la mayoría de los países comparten rasgos culturales y tradicionales y a que la región se consolidó
como una zona de gran desarrollo dinámico en las últimas décadas, lo cual atrajo en forma permanente migración de la República Popular China. Esto, vinculado a algunas de las variables demográficas descriptas anteriormente (superpoblación, restricciones de movilidad interna y pobreza), definieron a la emigración como una “válvula de escape” importante en algunas etapas y regiones.

Desde el establecimiento de la República Popular China, la política migratoria tuvo varias etapas que fueron variando desde una política de restricción emigratoria o también denominada “retención forzosa”, la cual implicó desarrollar controles fronterizos, hasta una etapa de mayor flexibilización a partir de las reformas económicas, políticas y sociales del gobierno de Deng Xiaoping (1978) que permitió a los ciudadanos chinos –entre otras medidas- la posibilidad de reunificación con sus familiares que habían emigrado al extranjero.

La apuesta al multilateralismo del país y las políticas de cooperación regional facilitaron una mayor movilidad laboral en toda la región AP, favoreciendo el establecimiento de acuerdos de seguridad social y reconocimientos de años de servicios de los migrantes. No podemos dejar de mencionar el impacto que han tenido en el desarrollo de varias regiones de China las remesas y las inversiones de los migrantes de ultramar (overseas chinese), los cuales fomentados por las redes de relaciones continuaron las vinculaciones con su sociedad de origen, constituyéndose en palabras de Sergio Cesarín en “verdaderos activos en el marco del capitalismo confuciano de redes”.

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Finalmente, cabe destacar que en la actualidad China todavía es bastante restrictiva con el ingreso de migrantes. Sin embargo hasta inicios de 2020 (época pre pandemia), esta restricción fue flexibilizada habiéndose aumentado los permisos y visas para extranjeros, así como también las posibilidades de becas estudiantiles, siendo China el principal destino para los estudios en el extranjero en Asia en 2019.

En síntesis, la política demográfica de China continúa siendo en la actualidad una política de mucha intensidad. Si hacemos un breve balance de la misma en los más de setenta años de la República Popular China, podremos advertir que tuvo aciertos y errores. Aunque las problemáticas han ido variando a lo largo de los años y actualmente parecen no presentar la misma “gravedad” que en tiempos pasados, igualmente han requerido de un análisis profundo y de una gestión y planificación permanente –acorde con los proyectos de largo y mediano plazo que han caracterizado al Partido Comunista Chino según su visión estratégica de comunidad de destino compartido para su sociedad.

No en vano la idea del “pueblocentrismo” que el gobierno ha dejado trascender en los últimos tiempos ubica al humanismo como su principio filosófico sustancial y al pueblo en el centro de todas sus políticas de estado.

 

Nota: el presente artículo fue publicado originalmente en el Boletín del Grupo de Trabajo China y el mapa del poder mundial del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Su republicación se realiza con el debido permiso.

Acerca del autor

Doctora en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de La Plata, Argentina). Docente e investigadora del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI), UNLP. Secretaria académica de la Maestría en Relaciones Internacionales (UNLP). Coordinadora del Dpto. de América Latina y el Caribe e integrante del Centro de Estudios Chinos (IRI). Miembro del Grupo de Trabajo CLACSO China y el mapa del poder mundial.