China entre la cultura y el poder: ¿a qué hegemonía juega el gigante asiático?

China hegemonía

¿A qué juega China en el concierto internacional? ¿Cómo podemos definir qué tipo de hegemonía estaría apelando China? ¿La Nueva Ruta de la Seda china es una estrategia geopolítica camuflada? Para entender qué tipo de relaciones de poder está buscando o transitando China debemos remitirnos a la búsqueda de varias fuentes de análisis: su política nacional y exterior, sus discursos y la praxis internacional.

El crecimiento económico del gigante asiático, y el ascenso internacional que está teniendo en las últimas décadas (sobre todo a través del impulso de proyectos como la Nueva Ruta de la Seda), hacen que los diferentes especialistas centren su mirada en las acciones y en la política exterior de China. Esta centralidad en el concierto internacional, abre un debate de qué tipo de poder estaría desplegando China a nivel global.

El caso chino es algo diferente a otras naciones de la región, porque es un país cuya fuente de pensamiento y sistemas de valores se basa en gran parte en el confucianismo. Además, China ha sido desde hace varios milenios una gran civilización con un poder regional de máxima categoría. Por lo tanto, los pensadores chinos pueden elaborar su crítica de la modernidad (distanciarse y acercarse) y su propuesta de la postmodernidad con más confianza en sí mismos. Para muchos pensadores chinos, el país debería modernizarse sin pasar por la modernidad occidental.

En este sentido, debería “saltarse” el sistema de valores de propugnados por la Ilustración, la cual ellos ven como una justificación del imperialismo, y debería desarrollar una economía y unas instituciones que sean válidas para enriquecer el país y mejorar el nivel de vida de su población, pero sin permitir la imposición de valores que favorecen un Occidente.

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En una época, los dirigentes chinos y sus medios de comunicación enfatizaban que su país era un caso enmarcado en el ascenso pacífico a nivel de potencia. Historiadores, politólogos y otros científicos sociales chinos destacaban los casos de potencias en ascenso (Alemania, Japón, entre otros) en los siglos XIX y XX, que en su ambición por lograr la hegemonía optaron por retar frontalmente a las potencias establecidas y terminaron perdiendo. Por su parte, el régimen chino supo aprehender esa lección histórica dejada por las experiencias mencionadas y capitalizarlas en nuevas estrategias y perspectivas de gobernanza.

Las tres China y la creación de su propia periferia

El Dr. Víctor López Villafañe al analizar el modelo de desarrollo económico que en China se ha generado en los últimas décadas cita la denominación acuñada por el profesor Richard Madsen: “la China de tres sistemas económicos”. Para Madsen, estos tres sistemas están unidos por una codependencia entre ellos, pero sin generar sinergias extendidas y de carácter redistributivas; sino por el contrario se relacionan a través de una secuencia de crecimiento a través de un centro y periferias localmente territorializados. 

El caso chino es algo diferente a otras naciones de la región, porque es un país cuya fuente de pensamiento y sistemas de valores se basa en gran parte en el confucianismo

Muchas veces los territorios colindantes tiene características diferentes y no siempre interactúan de forma complementaria, sino por el contrario: se conciben instancias y escenarios competitivos generando canales productivos regionalizados. Contrariamente, a otros proyectos o programas estatales que buscan complementar espacios con una visión que enfatice la relación sistémica entre los espacios y su entorno.

En este sentido, estas tres chinas, (tan diferentes y dispares) tienen diferentes gradientes de atracción, e influyen sobre los patrones de producción, distribución y consumo de los territorios adyacentes. Para Madsen se trata de un condominio de carácter inestable. Aclarando que no son sistemas geográficos en sí pero sí tienen alguna determinante de este tipo. Pero una vez ingresando a las particularidades de estas tres chinas, el autor dota de ciertas características “estables” a cada sistema:

– “El tercer mundo de China” lo constituyen fundamentalmente las regiones más atrasadas del país, que nutre de mano de obra especialmente a las regiones en industrialización rápida.

– Por otro lado, se encontraría “la China socialista”, siendo esta parte la que suministra fundamentalmente los activos del Estado a favor de la creciente economía de mercado que surge en el país.

– Por último, se encontraría “la nueva China” que forma parte de la nueva economía en rápida industrialización. Esta Nueva China sería la parte que se dedica principalmente a la exportación y en el cual prevalece el espíritu capitalista. 

Una de las bases de esta incompatibilidad entre geografías o espacios, se da en las décadas posteriores a las reformas económicas para introducir el capitalismo en suelo chino, y esto configuró un desarrollo social con un fuerte carácter desigual. Por un lado, el rápido crecimiento económico ha creado una boyante clase media (gerentes, profesionales, empresarios/as exitosos/as) que buscaría el consumo de tipo americano; es decir solo aquellos/as que han podido sacar beneficios de la transición hacia una economía de mercado (Esta transición queda muy bien expresada en la novela El Manglar de Mo Yan). Pero estos tres sistemas no son claramente distinguibles por su geografía.

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Estas tres geografías o sistemas (socio-económicas) operan a través de escalas diferentes bajo un orbe interno, en donde se habría dado una hegemonía endógena o local. En otras palabras, estos tres sistemas habrían operado generando un centro y unas periferias dentro del propio territorio nacional chino. 

¿Qué busca China en el contexto global e internacional?

El escenario global e internacional es claramente para China dos espacios diferentes, al menos por el momento. En el orden global estaría conformado por la presencia de China en la economía de mercado global y es allí donde disputa asegurarse (de manera permanente) diferentes mercados para introducir sus productos y abastecerse de materias primas, energía y alimentos elaborados. Por otro lado, en el escenario internacional actual, China aún no se define de manera explícita, al menos en los términos que el mundo occidental está acostumbrado a presentarse.

Un nuevo modelo de desarrollo de China con implicancias globales

En los últimos años hemos visto trastocado los roles y funciones de la potencias en el contexto global. Las posturas dicotómicas e invertidas que han puesto a China y a Estados Unidos de Trump en relación a su inserción en el contexto global han abierto un espacio de oportunidades para China. Sumada a esta guerra comercial – tecnológicas, y a la rápida salida de la pandemia, China se permitió (al menos) avanzar en dos cuestiones. La primera se basó en posicionarse (junto a Rusia) como líderes sanitarios globales. Y la segunda cuestión, logró continuar con su política exterior con una fuerte presencia como actor económico global. 

¿Qué tipo de hegemonía busca China?

China no procura la hegemonía (en el sentido del término habitual) y apoya a todas las causas y luchas justas contra el hegemonismo y la política coercitiva. Y en ese sentido, lo podemos visibilizar en sus posturas a favor de muchos conflictos que afectan a los países del sur. Por ello, existe una amplia perspectiva en el campo de desarrollo de las relaciones amistosas estables entre China y otros países donde la base es la búsqueda a los puntos idénticos dejando al lado las divergencias, ponderando el respeto mutuo a la soberanía nacional, y no intervención en los asuntos internos de otros y el beneficio recíproco en pie de igualdad. 

El escenario global e internacional es claramente para China dos espacios diferentes, al menos por el momento

La Nueva Ruta de la Seda y sus implicancias más allá del mercado

La Nueva Ruta de la Seda (BRI, por sus siglas en inglés) más allá de ser presentada como un gran proyecto de infraestructura de carácter económico – comercial nos invita a abordarla desde varias aristas.

En ese sentido se establecen seis corredores (terrestres y marítimos) económicos.

  1. De Turquía al Asia central, hasta la histórica ciudad de la ruta de la seda antigua que es Kashgar.
  2. De Kashgar hacia los puertos de Pakistán para buscar la salida al mar.
  3. De Rusia central (Kazán) hasta el oeste de China.
  4. Del sur de Rusia y norte de Mongolia hasta Pekín.
  5. Del sur de China (Kunming y Nanning) hasta el puerto de Calcuta (India).
  6. Del sur de China (Kunming y Nanning) hasta Singapur

Estos seis corredores son clave para este proyecto y serán prioritariamente financiados por el Silk Road Fund y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB). A estos corredores comerciales se les entrecruzan diversas infraestructuras como oleoductos y gaseoductos, la mayoría de los cuales abastecen la región del nordeste de China desde diversas regiones rusas. 

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Aunque con menos ambiciones que el gigante asiático, India estaría tratando de conformar un espacio de influencia propio en la región del Índico (hegemonía regional), y al menos relajar la presión que la estrategia china está poniendo sobre sus intereses geoestratégicos y que podría lastrar su progreso en el futuro. Pero el BRI también entra en los terrenos de las contradicciones, ya que este proyecto buscar atravesar India y tener acceso al Índico por parte de China. En ese sentido, los deseos de poder regional de ambas potencias deben ser tamizadas por los objetivos que interpele el BRI.

El académico mexicano David Santana Herrera plantea el concepto de “poder infraestructural” donde a partir de la irrupción de infraestructuras en los diferentes espacios que atravesará el BRI se generará un tipo de producción espacial que sólo adquiere una coherencia organizativa a partir de dicho poder. Este “poder infraestructural”, se refiere a la forma en cómo la producción de infraestructura adquiere un sentido fuertemente (geo) político al permitir tanto la articulación logística de lo que en principio se encuentra fragmentado, como la penetración y apropiación territorial de 13 diversos capitales en zonas de alto valor estratégico para su reproducción.

Si bien los basamentos discursivos del BRI hacen referencias y énfasis en la cooperación global el acceso a los puertos de aguas profundas, dan lugar a la dualidad de los usos, tanto comerciales como militares. Debido a la preocupación internacional y voces disonantes en contra del BRI y su posible implicancia geopolítica, China se ha visto obligada a declarar que este cinturón (BRI) no constituye ninguna herramienta geopolítica.

Aunque con menos ambiciones que el gigante asiático, India estaría tratando de conformar un espacio de influencia propio en la región del Índico

¿A qué juega China en el concierto internacional? ¿Cómo podemos definir qué tipo de hegemonía estaría apelando China? ¿La Nueva Ruta de la Seda china es una estrategia geopolítica camuflada? Cómo hemos venido comentando el rol de China es claramente identificable en el espacio global como un fuerte agente económico, no así está bien delimitado su rol en el concierto internacional. Quizás la figura más comentada en su posición es la de un jugador de freerider.

Esta figura queda claro la contribución de China en el mantenimiento de la paz, su permanente cooperación a nivel global entre otras acciones. Pero es claro, que el crecimiento sostenido y extendido de China en el orden global, no puede escindirse de los compromisos y obstáculos que en el orbe internacional están emprendiendo y emergiendo. También analizar la Nueva Ruta de la Seda o el BRI nos abre un camino de objetivos e intereses que se superponen. Es claro que si bien la Nueva Ruta de la Seda es un proyecto que pareciera ser imparable, debe superar muchas cuestiones geopolíticas, fortalecer el poder blando para legitimar (se) la propuestas, y sostener un crecimiento monitoreando las diferentes interrelaciones escalares.

 

El presente artículo es un resumen del paper con mismo nombre, realizado con la autorización del autor. Link del paper original: https://www.academia.edu/61708439/China_entre_la_cultura_y_el_poder_a_qu%C3%A9_hegemon%C3%ADa_juega_el_gigante_asi%C3%A1tico?email_work_card=title

Acerca del autor

Integrante del Centro de Estudios Chinos (CeChino). Instituto de Relaciones Internacionales (UNLP). Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS). Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educación. Universidad Nacional de La Plata, Argentina.