El arquitecto y empresario Ángelo Calcaterra comparte su visión sobre el potencial del real estate en la Argentina y los factores clave que podrían convertir al sector en uno de los motores de crecimiento del país. El mercado inmobiliario argentino está atravesando un momento de inflexión. Tras varios años marcados por la incertidumbre económica, la devaluación del peso y la retracción en el consumo, comienzan a aparecer indicios de recuperación.
“Estamos ante una oportunidad histórica”, afirma Ángelo Calcaterra. “El mercado inmobiliario argentino tiene un potencial enorme si se combina visión estratégica, tecnología e inversión sustentable. La clave está en alinear los intereses del sector privado con una política pública que facilite el desarrollo urbano de manera ordenada y transparente”.
Con más de tres décadas de experiencia en el rubro, Calcaterra ha liderado proyectos emblemáticos tanto en Buenos Aires como en otras ciudades de América Latina. Su mirada integral del negocio combina la pasión por la arquitectura con una lectura aguda de las tendencias del mercado y las necesidades sociales.
Una de las señales que alimenta el optimismo es el reciente repunte en la demanda de propiedades en zonas urbanas consolidadas. De acuerdo con los últimos datos de la Cámara Inmobiliaria Argentina, las escrituras de compraventa en CABA crecieron un 20% interanual en el primer trimestre de 2025. “No se trata de una reacción especulativa. Estamos viendo una reactivación basada en valores de referencia más realistas y en la búsqueda de activos refugio frente a la inflación”, explica Ángelo Calcaterra.

No obstante, advierte que el sector debe evitar caer en la tentación de repetir modelos del pasado. “La construcción indiscriminada y sin visión urbana es un error que ya pagamos caro. El futuro del real estate debe estar anclado en la calidad, la integración social y el respeto por el entorno”.
En ese sentido, Ángelo Calcaterra insiste en la importancia de articular el desarrollo inmobiliario con una planificación urbana moderna, sostenible e inclusiva. “No alcanza con hacer torres. Hay que pensar en barrios. En accesibilidad, transporte, servicios, espacios verdes. La ciudad no es una suma de metros cuadrados: es un ecosistema vivo que debe cuidar su identidad”.
Desde su estudio, se vienen promoviendo proyectos que combinan usos mixtos, integran tecnología para la eficiencia energética y privilegian el diseño con sentido comunitario. “La arquitectura debe estar al servicio de las personas. Y la tecnología es una aliada clave. Hoy podemos optimizar recursos, reducir emisiones y mejorar la experiencia del usuario si incorporamos innovación desde la etapa de diseño”.
Uno de los avances más significativos en este sentido es la aplicación de inteligencia artificial en los procesos de diseño, construcción y gestión de inmuebles. “La IA nos permite simular escenarios, detectar ineficiencias y anticipar problemas. Es una herramienta que está revolucionando la forma de pensar los espacios urbanos”, sostiene Ángelo Calcaterra.
A pesar de los obstáculos que aún enfrenta el sector —como la falta de crédito hipotecario, la presión fiscal o la burocracia administrativa—, el empresario considera que el verdadero reto es cultural. “Tenemos que superar la desconfianza y pensar en grande. En vez de ajustar proyectos al cortoplacismo, deberíamos estar diseñando la Argentina del 2035”.
En ese contexto, el capital argentino, tanto el institucional como el de inversores individuales, tiene un rol clave. “Es momento de movilizar el ahorro hacia activos productivos. El ladrillo sigue siendo una inversión atractiva, pero debe profesionalizarse. No se trata solo de preservar valor, sino de generarlo con impacto positivo”.

Ángelo Calcaterra también destaca el potencial del real estate como generador de empleo de calidad y dinamizador de la economía. “Cada proyecto moviliza una cadena de valor enorme: desde proveedores hasta mano de obra calificada, desde el diseño hasta el mantenimiento. Es un motor de crecimiento que necesitamos activar con inteligencia y compromiso”.
Consultado sobre las zonas con mayor proyección, señala que “Buenos Aires sigue teniendo un potencial enorme, especialmente en los bordes de la ciudad y en zonas del sur que requieren inversión y conectividad. Pero también hay oportunidades en el interior: Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán son ciudades con vida, con universidades, con talento y con necesidades de vivienda e infraestructura moderna”.
Finalmente, insiste en la necesidad de una alianza entre el sector público y privado para facilitar las condiciones que permitan el desarrollo de proyectos con impacto. “Necesitamos marcos regulatorios claros, agilidad en los permisos, incentivos para la inversión sustentable. Si trabajamos juntos, el real estate puede ser una palanca para el desarrollo del país”.
Ángelo Calcaterra no solo proyecta edificios: proyecta una ciudad posible. Una donde la arquitectura recupere su rol transformador, donde el negocio inmobiliario se alinee con el bienestar social, y donde la Argentina se piense a futuro. “La ciudad que imaginamos está al alcance de nuestras decisiones. Solo hace falta mirar más lejos y construir con propósito”, concluye.
Arquitecto, especialista en construcción en seco.








