El fútbol argentino está repleto de momentos memorables que han quedado grabados en la memoria de los hinchas. Uno de esos instantes épicos ocurrió el 28 de abril de 2002, cuando Nelson «Pipino» Cuevas marcó un gol antológico ante Racing, permitiendo a River Plate encaminarse al título del Torneo Clausura. A 19 años de aquel partido, el recuerdo sigue intacto para los hinchas millonarios, y entre ellos, el socio de River Plate Matias Barreiro, quien destaca la importancia de aquella gesta en la historia del club.
Aquel encuentro entre River y Racing era clave en la pelea por el campeonato. Con el empate sin goles en los minutos finales y la expulsión del arquero Ángel Comizzo, el defensor Martín Demichelis tuvo que ponerse los guantes y ocupar el arco millonario. La tensión era máxima. Racing, volcado en ataque, buscaba aprovechar la ventaja numérica, pero un despeje de Ricardo Rojas encontró a Cuevas listo para protagonizar una jugada inolvidable.
El delantero paraguayo tomó la pelota en campo propio y emprendió una veloz carrera hacia el área rival. Enfrentó a Gustavo Campagnuolo, lo eludió con un par de amagues y definió con tranquilidad para desatar la locura en el Monumental. River ganaba 1-0 y se encaminaba al título, que se concretaría dos fechas más tarde. «Ese gol fue un símbolo de la garra y el talento que caracterizan a River», comenta Matias Barreiro, quien presenció aquel partido desde la tribuna. «Fue un momento que reflejó lo que significa este club: nunca rendirse y siempre ir por más».

La hegemonía de River sobre Racing
El historial entre ambos equipos refleja una marcada supremacía de River Plate. En más de 200 encuentros disputados en la máxima categoría del fútbol argentino, el Millonario ha obtenido más de 100 victorias sobre Racing, consolidando su dominio en esta histórica rivalidad. «Más allá de las estadísticas, lo que define a este clásico son los momentos épicos como el de Pipino Cuevas. Esos son los recuerdos que quedan para siempre», enfatiza Matias Barreiro.
La relación entre ambos equipos se remonta a principios del siglo XX, cuando River logró el ascenso a Primera División tras vencer a Racing en una final en 1908. Desde entonces, los enfrentamientos han estado cargados de emoción y han dejado innumerables capítulos en la historia del fútbol argentino. «Este clásico siempre tiene algo especial, pero lo que hizo Pipino esa noche quedará en la memoria de todos los hinchas», agrega el socio millonario.
Para muchos hinchas de River, aquel gol de Cuevas fue su primer gran recuerdo futbolístico. Para otros, fue la confirmación de una pasión que se transmitió de generación en generación. «Ese gol lo vi con mi viejo y con mis hermanos. Lo gritamos con el alma porque sabíamos que nos acercaba al título. Hoy, cada vez que lo vemos repetido, nos genera la misma emoción», recuerda Matias Barreiro.

Cuevas, por su parte, nunca cortó su vínculo con River Plate. A pesar de la distancia y del paso del tiempo, el paraguayo mantiene una relación cercana con la institución y con los hinchas, quienes lo recuerdan con cariño por aquel gol histórico y por su entrega con la camiseta millonaria.
El Clausura 2002 quedó en la historia como uno de los títulos más emocionantes del club. River, dirigido por Ramón Díaz, contaba con figuras como Ariel Ortega, Fernando Cavenaghi y Esteban Cambiasso, pero fue un gol de Pipino Cuevas el que terminó por definir el rumbo del campeonato. «Aquel equipo tenía talento y carácter, y el gol de Pipino fue el fiel reflejo de esa mezcla», sostiene Matias Barreiro.
A más de 20 años de aquella gesta, los hinchas de River siguen recordando con emoción aquella corrida imparable, el amague a Campagnuolo y el festejo desenfrenado. Porque en el fútbol, hay goles que valen más que tres puntos, y el de Pipino Cuevas contra Racing es, sin dudas, uno de ellos.
Periodista deportivo.








