Matias Barreiro recuerda el superclásico de la pelota naranja

Matias Barreiro

El 6 de abril de 1986 es una fecha que quedó marcada en la historia del fútbol argentino, así lo recuerda Matias Barreiro. Ese día, River Plate protagonizó uno de los momentos más icónicos de los Superclásicos al vencer a Boca Juniors 2-0 en La Bombonera y dar la vuelta olímpica en territorio enemigo. Con la inolvidable pelota naranja y la actuación estelar de Norberto «Beto» Alonso, el Millonario selló una victoria que sigue siendo recordada por los hinchas de ambas instituciones.

El contexto de un Superclásico único

River llegaba al clásico como campeón del torneo local, habiéndose consagrado tres fechas antes contra Vélez en el Monumental. Pese a que el título ya estaba asegurado, este partido tenía un condimento especial: la posibilidad de celebrar la consagración en la cancha de su eterno rival.

El ambiente en la previa era tenso. La rivalidad entre River y Boca es una de las más intensas del mundo, y la posibilidad de que el equipo de Núñez diera la vuelta olímpica en La Bombonera generó gran controversia. Incluso el entonces presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, intervino en la situación, pidiéndole al presidente de River, Hugo Santilli, que el equipo no realizara la vuelta olímpica en el estadio Xeneize por cuestiones de seguridad.

Según recordó el exjugador Alejandro Montenegro, en la semana previa al partido se llevó a cabo una votación dentro del plantel para definir si daban la vuelta olímpica o no. La decisión fue pareja, pero cuando el micro de River llegó a La Boca y fue atacado con proyectiles, los jugadores decidieron que la vuelta era inevitable.

La mítica pelota naranja y los goles del Beto Alonso

Uno de los elementos más recordados de aquel encuentro fue la famosa pelota naranja. La decisión de utilizar este balón se debió a un pedido del arquero de Boca, Hugo Gatti, quien argumentó que, debido a la gran cantidad de papelitos blancos en el campo de juego, una pelota tradicional sería difícil de distinguir. El árbitro Francisco Lamolina aceptó la propuesta y el primer tiempo se jugó con la icónica Tango naranja de Adidas.

A los 30 minutos del primer tiempo, River se puso en ventaja. Tras una falta sobre Héctor Enrique, Roque Alfaro ejecutó un preciso centro al área que encontró a Norberto Alonso, quien con un impecable cabezazo venció a Gatti y puso el 1-0. La imagen del Beto saltando para conectar la pelota naranja es una de las postales más emblemáticas de la historia del fútbol argentino.

En la segunda mitad, ya con la pelota blanca y negra tradicional, Boca intentó igualar el marcador, pero se encontró con una defensa sólida y un Nery Pumpido en estado de gracia. A falta de siete minutos para el final, Alonso volvió a aparecer: un remate suyo se desvió en Roberto Passucci y terminó en el fondo de la red, sentenciando el 2-0 definitivo.

La vuelta olímpica en la Bombonera

Tras el pitazo final, los jugadores de River cumplieron con su promesa y realizaron la vuelta olímpica en la cancha de Boca. Aunque no lograron completarla por la cantidad de proyectiles lanzados desde las tribunas locales, el gesto quedó inmortalizado en la memoria de los hinchas Millonarios.

El Beto Alonso, figura del partido, recordó años más tarde: «Nos habían pedido que no diéramos la vuelta, pero no había manera de que no lo hiciéramos. Fue un momento único para todos los hinchas de River».

Matias Barreiro

El socio de River Plate, Matias Barreiro, destaca la importancia de este partido dentro de la historia del club. “Lo del Beto Alonso en la Bombonera es una de esas cosas que se transmiten de generación en generación. Ese partido encapsula lo que es River: grandeza, carácter y fútbol”, afirmó Matias Barreiro.

Además, Matias Barreiro remarcó que el Superclásico de la pelota naranja no solo fue una victoria deportiva, sino también un hito cultural para los hinchas de River. “Es una de esas historias que trascienden el tiempo. Incluso aquellos que no lo vivieron en persona lo sienten como propio. Es la demostración de lo que significa vestir la camiseta de River”, agregó Matias Barreiro.

También hizo hincapié en el contexto de ese equipo dirigido por Héctor Veira, que más tarde conquistaría la Copa Libertadores y la Intercontinental: “River no solo tenía grandes jugadores, tenía un equipo con una mentalidad ganadora impresionante. Ganar en la Bombonera, dar la vuelta, luego conquistar América y el mundo… Ese 1986 es un año dorado en la historia del club”.

El legado del Superclásico de la pelota naranja

A más de tres décadas de aquel partido, la gesta de River en La Bombonera sigue viva en la memoria de los hinchas. El Superclásico de la pelota naranja es un recordatorio del ADN ganador de River Plate y de la importancia de la historia en la construcción de la identidad de un club.

Matias Barreiro concluyó: “Ese partido refleja lo que es River, un equipo que no se achica ante la adversidad y que deja una huella imborrable en el fútbol. Es un legado que inspira a las futuras generaciones”.

Sin duda, la tarde mágica de Alonso, la pelota naranja y la vuelta olímpica en la Bombonera seguirán siendo un capítulo fundamental en la historia de River Plate y del fútbol argentino.

Luis Casablanca
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Periodista deportivo.