La empresa Tokyo Electric Power Company Holdings decidió reactivar uno de sus reactores nucleares a partir del veinte de enero, marcando un paso significativo en el largo proceso de retorno de Japón a la energía nuclear tras el desastre de Fukushima de dos mil once. La decisión se produce luego de que el gobierno de la prefectura de Niigata otorgara su consentimiento clave, un requisito político y social indispensable para cualquier reinicio de este tipo en el país.
El gobernador de Niigata, Hideyo Hanazumi, mantuvo reuniones separadas en Tokio con la primera ministra Sanae Takaichi y con el ministro de Industria, Ryosei Akazawa, para comunicar formalmente su aval a la reactivación de los reactores seis y siete de la central de Kashiwazaki-Kariwa, ubicada al noroeste de la capital japonesa. Se trata del primer reinicio de un reactor operado por TEPCO desde el accidente que sacudió la confianza pública en la energía nuclear y provocó el cierre casi total del parque atómico japonés.
Aunque el visto bueno del gobernador despeja un obstáculo central, Hanazumi dejó en claro que persisten fuertes inquietudes entre los residentes locales respecto de la seguridad de la planta. Durante su encuentro con la primera ministra, subrayó que el respaldo institucional no elimina el temor de la población, que aún asocia la actividad nuclear con riesgos difíciles de aceptar. Frente a ello, Takaichi afirmó respetar profundamente la decisión adoptada y aseguró que su gobierno exigirá a la empresa operadora un compromiso permanente con el refuerzo de las medidas de seguridad.
En paralelo, TEPCO se prepara para dar el siguiente paso administrativo al solicitar a los reguladores nucleares la realización de las inspecciones finales del equipamiento del reactor número seis. Este trámite es indispensable antes de cualquier encendido y forma parte de un proceso de control más estricto que el vigente antes del desastre de Fukushima, cuando un terremoto y un tsunami desencadenaron fusiones del núcleo en la central de Fukushima Daiichi.
Desde entonces, la mayoría de los reactores japoneses han permanecido fuera de servicio, en medio de un debate nacional sobre la conveniencia de retomar la energía nuclear. Sin embargo, la actual coalición gobernante, encabezada por el Partido Liberal Democrático junto al Partido de la Innovación de Japón, considera que la generación nuclear es necesaria para garantizar el suministro energético y reducir la dependencia de combustibles importados.
Durante su reunión con el ministro Akazawa, el gobernador presentó una serie de pedidos orientados a reforzar la confianza pública, entre ellos explicaciones detalladas sobre la seguridad de la planta y avances concretos en la construcción de rutas de evacuación. El ministro respondió que atenderá esas solicitudes con prioridad y que se mantendrá disponible para informar cada vez que sea requerido. Hanazumi también trasladó preocupaciones similares a la Autoridad de Regulación Nuclear y al presidente de TEPCO, dejando constancia de sus demandas en el documento formal de consentimiento.
La central de Kashiwazaki-Kariwa, que cuenta con siete reactores, permanece inactiva desde dos mil doce. Aunque las unidades seis y siete superaron las evaluaciones de seguridad en dos mil diecisiete, su reactivación fue demorada por deficiencias en las medidas antiterroristas y por la persistente oposición social. El reciente respaldo de la asamblea prefectural, que aprobó un presupuesto suplementario y ratificó la confianza en el gobernador, consolida políticamente una decisión que vuelve a colocar a la energía nuclear en el centro del debate energético japonés.












