Al confirmar la audaz apuesta de su grupo por la energía hidroeléctrica con la reciente adjudicación de El Chocón a MSU Green Energy, el fundador y presidente Manuel Santos Uribelarrea aprovechó su panel en el Energy Day para remarcar que es clave para el sector energético argentino, acostumbrado a navegar la volatilidad, «pensar a 4 o 5 años». El ejecutivo, cuyo grupo también opera generación térmica bajo el paraguas de MSU Energy, señaló que la prometida reforma eléctrica debe ser «ordenada y clara» para el mercado. La clave, según Uribelarrea, es la planificación inmediata, especialmente en las licitaciones de líneas de transmisión y respaldo térmico.
La evolución de MSU
MSU empezó a apostar por el sector energético a partir de 2016, lo que significó una apertura para un holding de profundas raíces en el sector agropecuario. Su entrada inicial al mercado se dio a través de MSU Energy, enfocada en la generación térmica basada en gas natural. Rápidamente, esta unidad estableció siete plantas, cuatro de ellas de ciclo combinado y tres de ciclo abierto.
Sin embargo, a partir de 2022, la compañía dio un salto estratégico con la creación de MSU Green Energy, enfocada en las energías renovables. Esta unidad ha logrado operar siete parques con más de 300 megavatios de capacidad e incluso inició proyectos de almacenamiento con baterías. La conquista de El Chocón, una de las represas más icónicas del complejo hidroeléctrico del Comahue, representa la integración fundamental al sistema eléctrico por parte de MSU Green Energy.
Tal como lo definió Uribelarrea, la adquisición de la hidroeléctrica es un hito importante, pero que viene encuadrado en un «plan estratégico de largo plazo» y representa el «broche para consolidar lo que es el portafolio de MSU» (en referencia al portafolio global del grupo).
La visión empresarial se basa en una premisa simple, pero difícil de sostener en Argentina: tener un norte de largo plazo y aspirar a ser una «compañía de generación líder en el sector.» Esta estrategia, explicó, es la única forma de «ir capturando oportunidades más allá de la volatilidad que tenga la economía argentina» y se apoya en una gestión de financiamiento pragmática, que pasó de buscar capital en el mercado internacional (2018) a apalancarse en bonos locales (2022-2023), asegurando la venta anticipada de energía a clientes estratégicos para ambas unidades de negocio.
La macroeconómica es la tarifa
Uno de los momentos más reveladores del panel fue cuando Uribelarrea cuantificó el impacto directo de la mejora macroeconómica en las finanzas de su grupo. Al ser consultado sobre la importancia de la estabilidad para licitaciones como la de El Chocón, el ejecutivo fue categórico: la macro es «fundamental».
Explicó que la reducción del riesgo país observada en el período post-electoral tuvo un efecto concreto y dramático en la viabilidad de la inversión: el costo de financiamiento para MSU «se redujo un 30%».
“Ese 30% que se redujo el costo de financiamiento es mayor capacidad de pago que tuvimos en las ofertas que hicimos. Es directamente proporcional.”
Esta declaración ofrece una lección clara para el debate público: el riesgo argentino no es un concepto abstracto, sino un componente directo y pesado en el precio de la energía que paga el consumidor, y por lo tanto, en la rentabilidad de inversionistas como MSU Energy y MSU Green Energy. Cuando se le pregunta por qué la energía en Argentina es más cara que en Chile, Uribelarrea responde señalando dos «factores muy claros»: el costo de financiamiento y la carga impositiva.
El empresario resumió la situación con una potente metáfora: Argentina tiene los recursos, el talento y las empresas, pero cuenta con una «mochila» que consta de la alta carga impositiva y el costo de financiamiento que «no somos ajenos a lo que es la situación del soberano.»
Liderazgo, cultura y la necesidad de planificación
La importancia de Manuel Santos Uribelarrea radica no solo en la magnitud de las inversiones que su grupo ha concretado (con El Chocón y las centrales térmicas como estandartes), sino en el modelo de liderazgo y la cultura organizacional que ha impulsado. Esta cultura se basa en la motivación y la asunción de desafíos, elementos esenciales para sostener un grupo diversificado.
Santos describió el perfil de MSU como un equipo compacto, joven, motivado y con tres skills esenciales para cualquier empresa de generación: técnica, comercial y financiera. Su visión de liderazgo es entusiasta y desafiante, buscando tener un equipo que «tenga la camiseta» y que comparta la emoción de enfrentar problemas.
“Qué divertido es llegar a la oficina a ver cuál problema tenemos que solucionar o cuál desafío estamos encarando.”
De cara al futuro, el ejecutivo abordó el ambicioso plan de Reforma Eléctrica que impulsa el gobierno, el cual busca un sistema más abierto donde los privados contraten directamente entre sí (como ya ocurre con el MATER para MSU Green Energy). Si bien se mostró optimista, advirtió sobre la urgencia de la planificación y la necesidad de «señales claras de mercado».
El principal riesgo, según MSU, es que las «transiciones tienen que ser ordenadas y tienen que ser claras hacia el mercado.» Advirtió que la falta de previsibilidad puede frenar las inversiones, lo que generaría un problema de desabastecimiento en tres o cuatro años, debido a los largos plazos que requiere la industria para importar equipos.
“Lo que no nos puede pasar es que en esta transición se frenen las inversiones porque lo que nos vamos a dar cuenta es que de acá tres o cuatro años vamos a tener un problema.”
Para evitar este escenario, Manuel Santos Uribelarrea subrayó la necesidad de resolver dos cuellos de botella críticos:
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Líneas de transmisión: El gobierno debe avanzar con la licitación de nuevas líneas para permitir que los proyectos eólicos y solares se instalen en las zonas de mejor recurso.
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Respaldo térmico: La planificación debe ser a largo plazo (4 años, como en Brasil) para convocar a licitaciones de respaldo de potencia, asegurando que generadores térmicos estén listos para respaldar la intermitencia de las renovables.
La síntesis de su visión es un contundente voto de confianza en el potencial del país, condicionado a la madurez de su dirigencia: «Argentina tiene todo porque tenemos el recurso renovable y tenemos gas, así que creo que la matriz nuestra es perfecta.»
La apuesta de MSU es total: desde la generación flexible de MSU Energy hasta la energía limpia de MSU Green Energy. Su mensaje es claro: si la macroeconomía ofrece estabilidad y la regulación, señales claras, los jugadores locales seguirán invirtiendo y Argentina podrá capitalizar esa «matriz perfecta».
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.








