Mientras el debate sobre la calidad del servicio eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires continúa vigente, Edenor avanza con un ambicioso plan de inversiones que le permite consolidar su ventaja frente a Edesur. La empresa que distribuye energía en la zona norte del AMBA destinó 134 millones de dólares en el primer semestre de 2025 y planea completar tres subestaciones eléctricas clave antes de 2027, en medio de un contexto donde sus indicadores de calidad duplican en eficiencia a los de su competidora del sur.
Tres subestaciones para transformar la red
El plan de infraestructura de Edenor se concentra en tres proyectos estratégicos que ya están en distintas etapas de ejecución: las subestaciones de Martínez, Moreno y la ampliación de General Rodríguez. Estas obras no solo responden al crecimiento de la demanda, sino que forman parte de una estrategia de largo plazo para mejorar la confiabilidad del sistema en zonas históricamente críticas.
La Subestación Martínez, ubicada en San Isidro, representa una de las inversiones más significativas. Con dos unidades transformadoras principales de 132/13,2 kV y 80 MVA de potencia cada una, la obra beneficiará a más de 80.000 clientes en las localidades de San Isidro y Vicente López. El proyecto incluye la ejecución de más de 71.000 metros de red de distribución subterránea en Media Tensión y 540 metros de red subterránea en Alta Tensión (132 kV). La obra incorpora tecnología de última generación diseñada para mejorar la eficiencia operativa y fortalecer el vínculo con los usuarios, optimizando la calidad del servicio en una zona de alto poder adquisitivo y demanda empresarial.
En el oeste del conurbano, la Subestación Moreno avanza tras recibir el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública del ENRE. Ubicada en el barrio Sanguinetti, en un terreno delimitado por las calles Martin Luther King, Samuel Morse, Lincoln y Nicolás Copérnico, a una cuadra de la Colectora Sur del Acceso Oeste, esta instalación prevé dos electroductos de 132 kilovatios de potencia para vincular la estructura con la red de alta tensión. El costo estimado de la obra supera los 2.500 millones de pesos y beneficiará no solo a Moreno, sino también a sectores de Paso del Rey y algunos barrios del partido de Merlo, aliviando además la carga sobre las subestaciones de Paso del Rey y Las Catonas.
El tercer proyecto, quizás el más ambicioso, consiste en la ampliación de la Estación Transformadora General Rodríguez (N° 160), desarrollada en conjunto con Transener. Esta obra incluye la instalación de un nuevo banco de transformación de 500/220 kV de 800 MVA, la extensión de barras de 500 kV, y la instalación de nuevos campos para la conexión del transformador y dos campos de salida de electroducto de 220 kV hacia la Subestación José C. Paz. La magnitud de esta intervención responde a una necesidad crítica: la zona de General Rodríguez presentaba en 2024 los peores indicadores del área de concesión de Edenor, con 10,2 horas de duración de cortes por semestre. Esta obra estratégica beneficiará a más de 2 millones de habitantes de General Rodríguez, Pilar, Moreno, Ituzaingó, José C. Paz, Escobar, Tigre, Malvinas Argentinas, San Miguel, San Fernando, San Isidro, Morón, Hurlingham, San Martín, Tres de Febrero, Vicente López y Capital Federal.
Inversión versus tarifas: el dilema del financiamiento
La aceleración del plan de inversiones de Edenor enfrenta un desafío estructural: el desfase entre la capacidad de inversión y los ingresos por tarifas. Según fuentes de la compañía consultadas por medios especializados, «las tarifas siguen estando atrasadas y nuestros ingresos sólo permiten cubrir los gastos corrientes, no las inversiones».
Esta brecha financiera ha obligado a la empresa a recurrir a mecanismos alternativos de financiamiento, principalmente Obligaciones Negociables, para sostener un ritmo de inversiones que promedia los 221 millones de dólares anuales. En 2024, la compañía alcanzó su pico histórico con 356 millones de dólares invertidos, demostrando su compromiso con la mejora del servicio incluso en contextos de restricción tarifaria.
Edenor invierte más y corta menos: las razones de su mejor desempeño frente a Edesur
La situación se torna paradójica: mientras Edenor debe endeudarse para financiar mejoras, sus tarifas promedio sin subsidio rondan los 21.580 pesos mensuales para el 80% de sus clientes residenciales, una cifra que la empresa considera significativamente inferior a otros servicios básicos. En un comparativo interno, Edenor contrasta su tarifa promedio con los 86.000 pesos mensuales de televisión por cable, los 102.300 pesos de dos teléfonos celulares, o los 59.200 pesos que representan 50 litros mensuales de nafta.
La empresa sostiene que existe un «atraso» tarifario real, aunque el Gobierno viene autorizando ajustes mensuales «en el orden del costo de vida» con algunos puntos adicionales que, acumulados, «van ayudando». Sin embargo, desde la distribuidora reconocen que será necesario «esperar los tiempos oportunos» para un acomodamiento más significativo que no provoque una «situación social más complicada».
Los números que explican la diferencia
El contraste con Edesur no solo se manifiesta en los planes de infraestructura, sino en los resultados concretos de calidad de servicio. Mientras Edenor registra actualmente 3,5 cortes por cliente al año con una duración de 8,7 horas, Edesur duplica estas cifras con 8,1 cortes anuales y 16,4 horas de interrupción. Esta brecha no es casual: Edenor destina un promedio de 205 millones de dólares anuales en inversiones, frente a los 169 millones de Edesur.
La trayectoria de mejora de Edenor es sostenida. En 2017, sus clientes sufrían 9 cortes al año con 27,6 horas de duración acumulada. Para 2024, esos valores habían caído a 3,5 cortes y 8,7 horas respectivamente, lo que representa una reducción superior al 60% en ambos indicadores. Desde la empresa afirman tener «los mejores índices de calidad de la historia», con valores que superan a cualquier empresa argentina y a la mayoría de las distribuidoras latinoamericanas.
Los resultados financieros acompañan esta tendencia. En el primer semestre de 2025, comparado con el mismo período del año anterior, Edenor registró incrementos del 22% en ingresos y 6% en margen de distribución. El EBITDA alcanzó una ganancia de 289.385 millones de pesos, con un incremento del 151% producto de la recomposición tarifaria autorizada por el Gobierno.
El desafío de la demanda creciente
Uno de los factores que impulsa la necesidad de inversión constante es el comportamiento de la demanda. Contrario a lo que podría esperarse en un contexto económico recesivo, el consumo eléctrico no disminuye, sino que continúa en ascenso. «Hay que invertir para atender ese incremento de la demanda, incorporando nuevos suministros y mejorando la calidad del servicio», explican desde la compañía.
Esta dinámica obliga a Edenor a mantener un ritmo de inversiones elevado no solo para mejorar los índices actuales, sino simplemente para sostenerlos. «El desafío es sostener el ritmo de inversiones, porque la demanda sigue creciendo, las instalaciones se siguen resintiendo porque el tiempo pasa y entonces hay que reemplazarlas, renovarlas, tener nuevas alternativas», enfatizan.
Las nuevas exigencias regulatorias del ENRE para el período 2025-2029 agregan presión adicional, aunque paradójicamente favorecen a Edenor. El regulador exige reducciones de entre 40% y 50% en la cantidad y extensión de los cortes. Sin embargo, representantes de Edenor señalan que los objetivos que el ENRE establece para 2029 son niveles que la empresa ya está cumpliendo en 2024, lo que le otorga un margen de maniobra superior al de su competidora del sur.
Perspectivas y deudas pendientes
El plan quinquenal 2025-2029 de Edenor contempla inversiones totales por 1.275 millones de dólares, que incluyen las tres subestaciones principales más decenas de proyectos de refuerzo y modernización de la red. Este compromiso se produce en un contexto donde la empresa mantiene una disputa administrativa con el Gobierno por la valuación de la deuda acumulada por atraso cambiario, estimada oficialmente en 2.000 millones de dólares, cifra que la empresa considera subvaluada.
La controversia se centra en dos aspectos técnicos fundamentales: la base de capital utilizada para calcular incrementos tarifarios y la tasa de rentabilidad considerada adecuada. El ENRE redujo la tasa de rentabilidad sobre activos de 10,31% a 6,22% para el período 2025-2030, una decisión que Edenor recurrió administrativamente argumentando «arbitrariedades» e «inconsistencias groseras» en el cálculo.
Más allá de estas disputas, los hechos concretos hablan por sí mismos: mientras Edesur enfrenta incumplimientos de calidad en todos sus distritos, Edenor avanza con un plan de inversiones que, de concretarse según lo previsto, consolidará una brecha de servicio que los usuarios del sur del AMBA experimentan cotidianamente cada vez que se enfrentan a un nuevo corte de luz.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.









