Línea 19 del Metro de São Paulo: Odebrecht se lleva US$2.700 millones y PowerChina US$1.000 millones

PowerChina Brasil

El Metro de São Paulo adjudicó en septiembre de 2025 las obras de la Línea 19-Celeste, que conectará Guarulhos con la capital paulista en 17,6 kilómetros con 15 estaciones. La inversión inicial estimada de 19.500 millones de reales se redujo a 18.600 millones (US$3.700 millones) tras las ofertas. Los protagonistas de la licitación fueron Odebrecht, la constructora que colapsó por el mayor escándalo de corrupción latinoamericano, y PowerChina, la estatal china que expandió su presencia regional en la última década.

El Consorcio Yellow River, liderado por PowerChina con Mendes Júnior y Highland Build, ganó el Lote 1 por 4.980 millones de reales para construir 5,7 kilómetros de túneles, cinco estaciones y seis pozos de ventilación entre Bosque Maia e Itapegica. El Consorcio Via Celeste, formado por Odebrecht, Álya y Ghella, ganó el Lote 2 por 6.705 millones de reales: 5,6 kilómetros de túneles, cinco estaciones, seis pozos de ventilación y el patio de Vila Medeiros, entre Jardim Julieta y Vila Maria. Via Celeste también ganó el Lote 3 por 6.900 millones de reales: cinco estaciones y seis pozos de ventilación entre Catumbi y Anhangabaú.

Esta competencia directa contrasta con el acuerdo de asociación que firmaron en marzo de 2023 durante un evento bilateral Brasil-China. Entonces declararon que buscarían «facilitar la formación de consorcios para prospectar y ejecutar conjuntamente oportunidades de negocio en territorio brasileño». El consorcio Via Celeste declaró tras ganar que «los resultados demuestran la alta competitividad del evento y el compromiso efectivo de las empresas del consorcio con el desarrollo del Estado de São Paulo y del país».

El colapso y retorno de Odebrecht

Entre 2001 y 2016, Odebrecht pagó 788 millones de dólares en sobornos en 12 países: Angola, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. La empresa operaba lo que fiscales estadounidenses llamaron un «Departamento de Sobornos» que pagaba sistemáticamente a funcionarios gubernamentales.

El escándalo salió a la luz en 2014 con la Operación Lava Jato de Brasil. En marzo de 2016, Marcelo Odebrecht, CEO y nieto del fundador, fue sentenciado a 19 años y cuatro meses de prisión por pagar más de 30 millones de dólares en sobornos a ejecutivos de Petrobras. Ese año, el Departamento de Justicia de Estados Unidos multó a Odebrecht con 2.600 millones de dólares, el caso de corrupción más grande procesado bajo la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero.

Las consecuencias políticas fueron severas: el expresidente peruano Alan García se suicidó en abril de 2019 cuando iban a arrestarlo; el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas fue encarcelado; el expresidente brasileño Lula da Silva fue condenado; y docenas de políticos enfrentaron cargos criminales.

PowerChina culmina la obra del proyecto más grande de energía fotovoltaica en Chile

Los ingresos de Odebrecht cayeron de 45.800 millones de dólares en 2014 a 25.700 millones en 2016. En junio de 2019 solicitó protección por bancarrota para reestructurar 13.000 millones de dólares en deuda. Hasta 45 proyectos quedaron paralizados en la región.

El caso emblemático fue la Línea 6 del Metro de São Paulo. Odebrecht ganó la concesión en 2013 pero la construcción se detuvo en agosto de 2016. El proyecto valuado en 2.300 millones de euros quedó paralizado cuatro años hasta que Acciona asumió la concesión en 2020.

Que Odebrecht compita ahora y gane licitaciones multimillonarias marca una rehabilitación corporativa notable. La empresa opera principalmente como OEC (Odebrecht Engenharia e Construção) y enfatiza el cumplimiento normativo. En 2022, OEC registró ingresos de 876 millones de dólares, 65% más que el año anterior, mientras el sector de construcción brasileño se contraía.

La expansión de PowerChina

PowerChina es una estatal creada en 2002 que opera en más de 130 países. En 2022 ocupó el puesto 100 en Fortune Global 500, el 30 entre las 500 principales empresas chinas y el quinto en el ranking de los 250 principales contratistas de ingeniería globales según Engineering News-Record.

PowerChina debutó en América Latina en 2003 con un proyecto hidroeléctrico de 7 megavatios. Para 2021 tenía 57 proyectos en construcción en América Central y del Sur valuados en casi 10.000 millones de dólares. Su expansión se benefició del respaldo financiero de bancos estatales chinos (China Development Bank y Export-Import Bank) y del vacío dejado por el colapso de Odebrecht y el retiro de empresas occidentales.

Desde 2005, los bancos estatales chinos distribuyeron 117 préstamos en América Latina totalizando 138.000 millones de dólares. Entre 2000 y 2020, más del 15% del dinero invertido en el sector energético regional provino de fuentes chinas destinadas a renovables. Los bancos chinos financiaron más de 44.000 millones de dólares en proyectos hidroeléctricos mundiales.

En Argentina, PowerChina construyó la planta fotovoltaica Cauchari en Jujuy, la más grande y alta de Sudamérica (más de 4.000 metros sobre el nivel del mar). En Brasil participó en 2017 en un proyecto de transmisión de ultra alto voltaje de 800 kilovoltios que cruza cuatro estados. En Honduras opera una estación hidroeléctrica. En Ecuador construyó escuelas y la carretera Simón Bolívar. En Colombia firmó tres acuerdos en 2020 para una fábrica de agua, un hospital y una instalación minera.

La expansión de PowerChina ha tenido controversias. En Honduras no realizó consultas previas con comunidades indígenas. En Ecuador fue criticada por violaciones a derechos humanos y daños ambientales en la Hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair, y responsabilizada por un desastre en 2014 donde murieron 14 trabajadores. En Bolivia enfrenta un proceso sancionatorio por violar la Ley Forestal.

En Colombia, PowerChina intentó reemplazar a Odebrecht en el proyecto del Río Magdalena. Tras el incumplimiento del cierre financiero por el escándalo de corrupción, PowerChina presentó una carta de intención para asumir el contrato. La propuesta generó controversia en Colombia sobre si reemplazar una empresa corrupta por otra con su propio historial problemático era una mejora. La cesión no se concretó.

Sigue la incertidumbre por la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair entre el gobierno de Ecuador y PowerChina

Alianza formal, competencia real

La asociación anunciada en marzo de 2023 entre OEC y PowerChina se presentó como un cambio importante para la infraestructura brasileña. Hou Xiaotun, presidente de PowerChina para las Américas, declaró que «ambas compañías pueden trabajar juntas, siempre con cumplimiento y buen gobierno». Mauricio Cruz Lopes de OEC agregó que «esta asociación abre un horizonte muy positivo para ambas empresas y para los contratistas de infraestructura».

El acuerdo tenía lógica. OEC necesitaba financiamiento y reconstruir credibilidad. PowerChina buscaba experiencia local y conocimiento del mercado brasileño. La inversión en construcción en Brasil había caído 31% desde 2014.

Los resultados de la Línea 19-Celeste muestran que la asociación formal no eliminó la competencia directa. En los tres lotes compitieron frontalmente. PowerChina ganó el Lote 1 con la oferta más baja (4.980 millones de reales). Odebrecht ganó los Lotes 2 y 3 (13.605 millones de reales combinados). Odebrecht obtuvo contratos por valor 2,7 veces superior al de PowerChina en este proyecto.

Las asociaciones estratégicas en infraestructura latinoamericana no son exclusivas ni eliminan la competencia por proyectos individuales. Las empresas colaboran cuando es beneficioso y compiten cuando tienen ventajas específicas. El gobierno de São Paulo evaluará ahora los detalles técnicos de las propuestas. Los contratos se firmarían entre finales de 2025 y principios de 2026.

Consecuencias para la región

El caso ilustra las transformaciones del sector de infraestructura en América Latina. Según Joubert Flores, presidente de ANPTrilhos (asociación de transportistas de pasajeros sobre ferrocarriles), São Paulo seguirá liderando el número de proyectos de transporte de pasajeros por ser el estado más poblado y con mayores recursos.

El pipeline de proyectos es considerable: el Tren Intermunicipal Eixo Oeste entre la capital y Sorocaba (12.000 millones de reales en 100 kilómetros), el Trem Intercidades Eixo Leste entre São Paulo y São José dos Campos (130 km, 10.000 millones de reales), y el Trem Intercidades Eixo Sul entre São Paulo y Santos (130 km, 15.000 millones de reales). Además prevé adjudicar las líneas 10-Turquesa y 14-Ônix con inversiones de 19.000 millones de reales para 80 kilómetros.

El colapso de Odebrecht y el retiro de empresas occidentales crearon un vacío que estatales chinas están llenando. La presencia china proporciona financiamiento y capacidad técnica cuando la región enfrenta déficits críticos de infraestructura. El comercio entre China y América Latina creció 26 veces entre 2000 y 2020, de 12.000 millones a 315.000 millones de dólares.

La dependencia del financiamiento chino genera preocupaciones sobre condicionamientos geopolíticos, transferencia limitada de tecnología y repetición de problemas de gobernanza. Los proyectos chinos han enfrentado críticas por uso predominante de equipamiento y mano de obra china, evaluaciones de impacto ambiental insuficientes y falta de consulta con comunidades.

La rehabilitación de Odebrecht añade complejidad. Si opera efectivamente bajo nuevos estándares de cumplimiento y transparencia, podría ser un caso de estudio sobre reforma corporativa. Si los viejos patrones persisten, validaría el escepticismo sobre estructuras sistémicas de corrupción demasiado arraigadas.

La construcción de la Línea 19-Celeste comenzará en 2027 y finalizará en 2033. Los tres consorcios deberán completar el proyecto dentro de presupuesto, en tiempo y bajo estándares de calidad, cumplimiento y sostenibilidad. Para São Paulo, la línea reducirá de 90 a 27 minutos el tiempo de viaje entre Guarulhos y el centro. Para Odebrecht y PowerChina, es la oportunidad de demostrar que colaboración y competencia pueden coexistir en la infraestructura latinoamericana.

+ posts

Colaborador en ReporteAsia.