Washington evalúa tomar participación en U.S. Steel para mantener control estratégico ante la compra de Nippon Steel

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El gobierno de Estados Unidos analiza la posibilidad de adquirir una participación especial en United States Steel Corp. que le permitiría vetar decisiones clave de la compañía, en un intento por preservar el control nacional ante la intención de compra de la firma japonesa Nippon Steel, según indicaron este martes fuentes cercanas a las negociaciones.

La opción que baraja la administración de Donald Trump es la de una “acción dorada”, una figura legal que concede derechos especiales, como bloquear recortes en la capacidad de producción o ventas de activos estratégicos, incluso cuando la empresa esté en manos extranjeras. Esta participación restringida permitiría mantener el control sobre una industria que Washington considera crítica para la seguridad nacional, sin frenar del todo el ingreso de inversión japonesa.

Nippon Steel, el cuarto mayor productor de acero del mundo, busca transformar a su contraparte estadounidense en una subsidiaria de propiedad total. Aunque el acuerdo fue anunciado a fines de 2023 durante el gobierno de Joe Biden, el proceso enfrenta obstáculos regulatorios. La propuesta de compra no logró obtener un consenso favorable en la primera revisión del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS), y Trump ordenó una segunda evaluación.

El mandatario confirmó el domingo que, pese al ingreso de capital japonés, la operación no implicará una pérdida de control. “Será controlada por Estados Unidos. De lo contrario, no aprobaría el acuerdo”, aseguró. “Es una inversión y una propiedad parcial, pero estará bajo control estadounidense”, insistió el presidente, que también destacó que la asociación generará al menos 70.000 empleos y una inyección de 14.000 millones de dólares a la economía local.

La figura de la “acción dorada” implicaría que Nippon Steel deberá resignar parte de su autonomía una vez completada la adquisición. Si bien aún no se ha definido el porcentaje exacto de participación que tendrá el gobierno estadounidense, la sola posibilidad de que Washington retenga poder de veto representa un freno a los planes iniciales de la empresa japonesa, que esperaba manejar U.S. Steel sin condicionamientos internos.

Además de su simbolismo histórico —U.S. Steel fue la primera corporación estadounidense valorada en más de mil millones de dólares—, la empresa cuenta con instalaciones en estados clave como Pensilvania, donde mantiene su sede central en Pittsburgh y opera plantas de producción que abastecen sectores estratégicos, como defensa e infraestructura.

La cautela del gobierno estadounidense se inscribe en una tendencia más amplia de revisión de inversiones extranjeras en sectores considerados sensibles. En un contexto global marcado por tensiones comerciales y realineamientos geopolíticos, Washington busca mantener el control sobre nodos industriales clave sin desalentar del todo la llegada de capital internacional.

El desenlace de la operación marcará un precedente relevante no solo para futuras inversiones japonesas en Estados Unidos, sino también para la forma en que los gobiernos gestionan la tensión entre apertura económica y soberanía industrial en sectores estratégicos.

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