El Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) de Brasil ha dado un nuevo paso estratégico en su agenda de sostenibilidad con la firma de una línea de crédito por 190 millones de dólares, cofinanciada con el Japan Bank for International Cooperation (JBIC) y entidades financieras del Japón. Esta operación, la sexta de su tipo bajo la iniciativa GREEN, respalda el financiamiento de proyectos de transmisión de energía y biocombustibles, reafirmando la alianza entre ambos países en materia de desarrollo verde.
La firma del acuerdo se realizó en Tokio el pasado 25 de marzo, en el marco de la visita oficial del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Japón, y coincide con el fortalecimiento de relaciones económicas y climáticas entre las dos potencias del Pacífico.
El nuevo crédito otorgado por JBIC incluye un tramo de 95 millones de dólares asumido directamente por el banco japonés, mientras que el resto fue cofinanciado por Citibank N.A. Tokyo Branch y The Nishi-Nippon City Bank Ltd., con garantía del propio JBIC. Esta operación forma parte del programa Global Action for Reconciling Economic Growth and Environmental Preservation (GREEN), que busca promover el crecimiento económico sin comprometer la sostenibilidad ambiental.
Los fondos se destinarán a proyectos seleccionados dentro del portafolio del BNDES que aborden la expansión de la infraestructura eléctrica en Brasil, especialmente la transmisión de energía, así como iniciativas centradas en biocombustibles como etanol, biodiésel y combustibles sostenibles de aviación (SAF). También serán elegibles proyectos de energías renovables como la eólica, solar, biomasa y pequeñas centrales hidroeléctricas.
El objetivo de estos proyectos es contribuir a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), alineándose con los compromisos asumidos por Brasil en el Acuerdo de París, que incluyen una reducción de entre el 59% y el 67% de sus emisiones para 2035, en comparación con los niveles de 2005, y la meta de carbono neutralidad para 2050.
Además del financiamiento, JBIC y BNDES firmaron un Memorando de Entendimiento (MoU) que formaliza la intención de cooperación en sectores estratégicos como minerales críticos, hidrógeno verde, amoníaco, combustibles sostenibles y conservación de la selva amazónica.
El MoU abre la puerta a nuevas oportunidades para empresas japonesas interesadas en expandirse en el mercado brasileño mediante inversiones en infraestructura verde. Asimismo, permite consolidar la relación entre ambas instituciones, que ya cuentan con una historia de colaboración de más de seis décadas, incluyendo 18 contratos de crédito por un valor acumulado de más de 3.200 millones de dólares.
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Para el presidente del BNDES, Aloizio Mercadante, este acuerdo “fortalece la capacidad de Brasil para atraer recursos internacionales hacia áreas clave de la economía verde”, en especial en un momento en que el país busca diversificar su matriz energética y consolidarse como líder regional en energía limpia.
El impulso al financiamiento verde no solo tiene implicaciones ambientales, sino también económicas. La infraestructura energética y los biocombustibles son motores de crecimiento, generación de empleo y dinamismo regional. En el caso de la transmisión de energía, los proyectos financiados permitirán mejorar la eficiencia del sistema eléctrico brasileño, facilitando la integración de fuentes renovables intermitentes y garantizando el acceso equitativo a la energía.
Por su parte, los biocombustibles representan una oportunidad concreta para reducir la dependencia de combustibles fósiles en el transporte y la aviación, sectores responsables de una gran parte de las emisiones globales. En este contexto, Brasil cuenta con ventajas comparativas en la producción de etanol a partir de caña de azúcar y biodiésel a base de oleaginosas, sectores en los que ha demostrado liderazgo y capacidad de innovación.
Desde el punto de vista japonés, esta asociación también es estratégica. Japón, como nación industrializada sin abundantes recursos naturales, busca asegurar suministros sostenibles de energía e insumos críticos, al tiempo que promueve tecnologías propias, como motores híbridos o sistemas de movilidad avanzada. El marco de cooperación bilateral ISFM (Iniciativa para Combustibles y Movilidad Sostenible), lanzado en 2023, apunta precisamente a combinar el potencial brasileño en bioenergía con la capacidad tecnológica japonesa.
La firma de esta sexta línea de crédito llega en un momento en el que América Latina se reposiciona como proveedor estratégico de recursos naturales y energías limpias en la transición energética global. Sin embargo, los desafíos para canalizar inversiones sostenibles en la región siguen siendo numerosos, incluyendo marcos regulatorios inciertos, falta de infraestructura, y barreras tecnológicas.
El rol de instituciones como el BNDES y JBIC es clave para cerrar estas brechas mediante esquemas de financiación innovadores, garantías de riesgo y cooperación técnica. De hecho, el propio JBIC ha asumido el compromiso de alcanzar emisiones netas cero en sus operaciones financieras para 2050, como parte de su política ESG publicada en 2021, lo que lo convierte en un socio proactivo en la transformación verde a escala global.
El nuevo crédito otorgado por Japón al BNDES y el memorando de cooperación bilateral no solo consolidan una alianza financiera, sino que también reflejan una visión compartida sobre el papel central de la sostenibilidad en la economía del futuro. A medida que los países enfrentan los impactos del cambio climático, las colaboraciones internacionales como esta se vuelven esenciales para articular inversiones, tecnología y compromiso político en torno a un objetivo común: el desarrollo verde y equitativo.
Brasil y Japón, desde sus respectivas fortalezas, demuestran que es posible construir puentes entre economías emergentes e industrializadas para impulsar soluciones climáticas concretas. Esta sexta línea de crédito bajo la iniciativa GREEN es un ejemplo de cómo el financiamiento puede ser una herramienta para el cambio estructural, no solo en Brasil, sino en toda América Latina.
Colaboradora en ReporteAsia.














