Wang Yi confirmó la visita de Xi a Washington y calificó la cumbre de Pekín como «histórica y fructífera»

WANG YI CHINA

El canciller chino Wang Yi cerró la visita de Estado de Donald Trump a Pekín con un balance que Beijing calificó sin matices: «histórica». En una conferencia de prensa celebrada el viernes 15 de mayo, pocas horas antes de que Trump abandonara la capital china, Wang Yi —también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista— presentó los resultados de los dos días de encuentros como un punto de inflexión en la relación bilateral y confirmó el dato más concreto de toda la visita: Xi Jinping realizará una visita de Estado a Washington en otoño de 2026, a invitación de Trump.

La confirmación oficial llegó desde el lado chino. «El presidente Xi Jinping pagará una visita de Estado a los Estados Unidos en otoño de este año a invitación del presidente Donald Trump», dijo Wang Yi. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, añadió que ambos países están «en comunicación» sobre las interacciones entre los dos presidentes para el resto del año, y subrayó que «la diplomacia entre jefes de Estado juega un papel irremplazable al proporcionar orientación estratégica a las relaciones China-Estados Unidos».

El encuentro privado en Zhongnanhai

El segundo día de la visita —el viernes 15— comenzó con una reunión privada entre Trump y Xi en Zhongnanhai, el complejo residencial y de trabajo del liderazgo del Partido Comunista ubicado junto a la Ciudad Prohibida, al que muy pocos líderes extranjeros tienen acceso. Xi describió el encuentro como una oportunidad para consolidar lo avanzado el jueves e intercambiar opiniones sobre temas regionales de interés común.

«Hemos alcanzado entendimientos comunes importantes sobre el mantenimiento de vínculos económicos y comerciales estables, la expansión de la cooperación práctica en diversos campos y el manejo adecuado de las preocupaciones mutuas», dijo Xi durante el encuentro, según Xinhua. «La visita es conducente a mejorar la comprensión mutua, profundizar la confianza mutua y mejorar el bienestar de los dos pueblos.»

Xi también tendió un puente conceptual entre los proyectos políticos de ambos líderes que ningún comunicado oficial habría podido construir con mayor precisión: «Mientras el presidente Trump espera hacer grande a América nuevamente, yo estoy dedicado a guiar al pueblo chino hacia la rejuvenecimiento nacional. Los dos países pueden avanzar en su respectivo desarrollo y revitalización fortaleciendo la cooperación.»

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Trump respondió en el mismo registro: «Estoy muy agradecido al presidente Xi por invitarme a visitar Zhongnanhai. Mi visita a China fue muy exitosa, capturó la atención del mundo y fue inolvidable.» Describió a Xi como «mi viejo amigo» y dijo que tiene «gran respeto» por él. «La relación entre Estados Unidos y China es muy importante y definitivamente mejorará», agregó.

Los resultados concretos según Wang Yi

En su briefing a la prensa, Wang Yi identificó el consenso político más importante de la visita: el acuerdo de los dos líderes sobre la nueva visión de construir «una relación bilateral constructiva de estabilidad estratégica», el concepto que Xi había definido el jueves con cuatro atributos —estabilidad positiva centrada en la cooperación, estabilidad saludable con competencia moderada, estabilidad constante con diferencias manejables y estabilidad duradera con promesas de paz.

En el plano económico, Wang detalló que los equipos de comercio de ambos países trabajarán para expandir el comercio bilateral bajo un marco de reducción recíproca de aranceles. También confirmó la creación de dos nuevos mecanismos institucionales que los equipos técnicos habían estado negociando: un Consejo de Comercio y un Consejo de Inversión, destinados a gestionar de manera permanente las fricciones bilaterales en esas áreas. Sobre agricultura, dijo que ambas partes acordaron abordar las preocupaciones mutuas sobre el acceso al mercado para productos agrícolas, una referencia directa a las compras chinas de soja, maíz y otros productos estadounidenses que forman parte del armisticio arancelario.

Wang calificó los resultados como «fructíferos» y dijo que los dos líderes habían mantenido «una comunicación candorosa, profunda, constructiva y estratégica sobre los principales temas relativos a las relaciones China-Estados Unidos y la paz y el desarrollo mundiales».

Boeing y las señales de los mercados

En paralelo a los encuentros de alto nivel, el presidente del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, Ren Hongbin, se reunió el jueves con Brendan Nelson, presidente de Boeing Global, en una reunión que los medios interpretaron como el preludio de un anuncio comercial de gran escala. Nelson fue cuidadoso en sus declaraciones a CGTN: «Si el acuerdo avanza depende del gobierno chino y de las aerolíneas chinas.» Ambas partes subrayaron la importancia del mercado chino y la continuidad de la cooperación empresarial. La cifra que circuló en los medios —hasta 600 aviones de Boeing— no fue confirmada oficialmente durante la visita.

En los mercados, la reacción fue mixta. El índice CSI 300, que agrupa a las principales empresas cotizadas en el continente, cayó cerca del 1% el jueves por la mañana, borrando las ganancias del miércoles. La divergencia entre el optimismo diplomático y la cautela inversora reflejó lo que los analistas describen como la brecha entre los acuerdos de principio y la implementación concreta: China sigue con una demanda interna débil y el sector inmobiliario bajo presión, independientemente del tono positivo de la cumbre.

Irán: China pide reabrir el Estrecho y llegar a un acuerdo global

Sobre el conflicto en Medio Oriente, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores fue explícita en el posicionamiento de Beijing: «No tiene sentido continuar un conflicto que no debería haber ocurrido.» China reclamó la reapertura de las rutas marítimas «lo antes posible» para responder al llamado de la comunidad internacional y mantener estables las cadenas de suministro globales, y pidió un alto el fuego «integral y duradero» que permita retornar la paz y la estabilidad al Medio Oriente y la región del Golfo.

La portavoz mencionó las «cuatro proposiciones» que Xi había presentado para la estabilidad en Medio Oriente y la iniciativa de cinco puntos elaborada conjuntamente por China y Pakistán para restaurar la paz en el Golfo. En lo que respecta a la presión de Trump para que China influya sobre Irán, Beijing mantuvo su línea: el diálogo es el único camino correcto, el uso de la fuerza es un callejón sin salida, y «ahora que la puerta del diálogo se ha abierto, no debe cerrarse de nuevo».

La encuesta de CGTN y la lectura global

Como parte de la cobertura oficial de la visita, CGTN publicó los resultados de una encuesta realizada en sus plataformas en inglés, español, francés, árabe y ruso, con 9.618 respondentes en 24 horas. El 71,6% dijo que la nueva visión de «estabilidad estratégica constructiva» inyectará estabilidad en el mundo. El 87% afirmó que las relaciones China-Estados Unidos deben basarse en el éxito mutuo y la prosperidad compartida, no en un juego de suma cero. El 69,5% consideró que la relación debe centrarse en la asociación cooperativa más que en la rivalidad competitiva.

Los resultados deben leerse en su contexto: se trata de una encuesta de autoselección realizada en plataformas de medios estatales chinos, dirigida a audiencias internacionales que consumen contenido de CGTN de manera voluntaria, lo que introduce sesgos de selección significativos. Como indicador del estado de la opinión pública global no tiene valor estadístico. Como herramienta de comunicación estratégica del gobierno chino —que muestra al mundo que la visión de Beijing sobre la relación bilateral tiene respaldo internacional— cumple exactamente la función para la que fue diseñada.

Trump abandona Pekín

Trump dejó Beijing el viernes por la tarde, concluyendo una visita de Estado de tres días que incluyó la reunión bilateral del jueves en el Gran Palacio del Pueblo, el tour por el Templo del Cielo, el banquete de Estado, el encuentro privado en Zhongnanhai del viernes y el té y almuerzo de trabajo con Xi antes de su partida. La delegación empresarial —encabezada por Musk, Cook y Huang— lo acompañó en el regreso.

Lo que Trump se lleva de Beijing es un marco conceptual —»estabilidad estratégica constructiva»— dos nuevos mecanismos institucionales de gestión comercial, la promesa de compras agrícolas y energéticas, la posibilidad de un acuerdo de Boeing que aún no se concretó oficialmente, y una fecha: el otoño de 2026, cuando Xi visitará Washington. Lo que queda pendiente es todo lo demás: los chips, Taiwán, el Estrecho de Ormuz y la competencia tecnológica que ningún banquete puede resolver pero que ambos líderes acordaron, al menos, no dejar que defina todo lo demás.

Lao
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Colaborador en ReporteAsia