Lee y Trump hablaron por primera vez en 200 días tras la cumbre entre Washington y Beijing

Lee

El presidente surcoreano solicitó la llamada para conocer de primera mano los resultados del encuentro entre Trump y Xi Jinping. En 30 minutos, los líderes abordaron la península coreana, el G7 y las tensiones pendientes dentro de la alianza.

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, y su par estadounidense, Donald Trump, mantuvieron el 17 de mayo una conversación cumbre de aproximadamente 30 minutos, la primera comunicación directa entre ambos líderes en 200 días y solo la segunda desde la inauguración de Lee en junio del año pasado.

La llamada fue solicitada por Seúl con un objetivo central: conocer de primera mano los resultados de la visita de Estado de Trump a Beijing, la primera en nueve años, que tuvo lugar entre el 13 y el 15 de mayo. Lee abrió el diálogo felicitando a Trump por lo que calificó como una gestión exitosa de la relación bilateral más determinante del orden internacional: «La estabilización de las relaciones entre Estados Unidos y China contribuirá a la paz y la prosperidad en la región Indo-Pacífica y en el mundo», señaló el mandatario surcoreano.

Trump, por su parte, expuso directamente a Lee los principales resultados de la cumbre con Xi Jinping: el estado general de las relaciones sino-estadounidenses, los acuerdos económicos y comerciales alcanzados, y los escenarios en la península coreana y Oriente Medio. Sobre este último punto, Lee valoró el liderazgo activo de Washington y expresó su esperanza por una pronta restauración de la estabilidad regional.

La península coreana, en el centro

El eje más sustantivo de la conversación fue la situación en la península coreana. Lee elogió las discusiones «constructivas» que Trump y Xi mantuvieron sobre el tema durante la cumbre de Beijing. Trump respondió con un compromiso de continuidad: «Seguiremos desempeñando los roles necesarios y contribuyendo a la paz y la estabilidad en la península coreana sobre la base de la estrecha cooperación entre los líderes de Corea del Sur y Estados Unidos», según informó la Casa Azul.

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El contexto no es menor. Seúl lleva meses monitoreando con atención el acercamiento sino-estadounidense, consciente de que cualquier reconfiguración del vínculo Washington-Beijing tiene consecuencias directas sobre la desnuclearización norcoreana, la arquitectura de seguridad regional y el posicionamiento de las tropas estadounidenses en suelo coreano.

Agenda pendiente dentro de la alianza

Más allá del intercambio sobre la cumbre de Beijing, la llamada estuvo cargada de asuntos bilaterales no resueltos. Fuentes de la Casa Azul señalaron que se abordaron cuestiones como la transferencia del control operativo en tiempo de guerra —un tema históricamente sensible entre Seúl y Washington—, la flexibilidad estratégica de las fuerzas estadounidenses en Corea, las negociaciones arancelarias y el avance del proyecto de submarinos nucleares.

Lo que no entró en la agenda, según las mismas fuentes, fue el eventual envío de tropas surcoreanas al conflicto en Oriente Medio, cuestión sobre la que persiste la incertidumbre, ni la propuesta de swap de divisas que Lee había planteado días antes al secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Un G7 como próxima parada

La llamada cerró con una nota de anticipación mutua: ambos líderes expresaron expectativa por su encuentro presencial en la Cumbre del G7, prevista para mediados del mes próximo. Será la primera instancia cara a cara desde la cumbre bilateral celebrada en Gyeongju el 29 de octubre del año pasado.

La secuencia diplomática de los últimos días —Trump llamó primero a la primera ministra japonesa Sanae Takaichi el 15 de mayo, apenas concluida la cumbre con Xi, y recién el 17 contactó a Lee— no pasó desapercibida en Seúl, donde algunos analistas leen en el orden de las llamadas una señal sobre las prioridades de Washington en el noreste asiático.

 

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Co-fundador de ReporteAsia.