En esta semana está teniendo lugar una nueva reunión del G20, evento creado a partir del 2008 cuando el capitalismo occidental enfrentó la crisis de la hipotecas que apuntaba al derrumbe de sus sistemas financieros. La formación de Bernanke a partir de sus estudios de la crisis de los años 30 ayudó, inicialmente, a enderezar las tendencias negativas que se consolidaban sobre las economías del mundo. Países Desarrollados, Subdesarrollados y en Desarrollo. Pero fue China que posibilitó, con su decisión de expandir en U$S 580.000 su gasto en inversiones en infraestructura y real estate, recomponer las expectativas y seguir con la globalización.
En 2024, China enfrenta su crisis del sector inmobiliario. Como no puede seguir invirtiendo en infraestructura, la inversión (subsidios y tasas de interés muy bajas) es canalizada hacia los sectores industriales. Esto la posiciona como la mayor productora de manufacturas (30% del total global) y cerrando 2024 con un superávit comercial de 1 trillón de dólares (1% del PBI global).
La mayor contradicción que enfrentara el liderazgo de Xi Jinping es que los estímulos al Nuevo Desarrollo en industrias de las nuevas tecnologías (AI generalizado) lo expone a las consecuencias en sus mercados de trabajo. Desde agosto de 2023 el Depto. de estadísticas en China no publica el desempleo juvenil (la franja de 18/25 años) que estaba en alrededor del 20%.
Los países desarrollados se siguieron endeudando para sostener sus economías y en China ocurrió algo similar pero de características controladas y mayor capacidad para reparar daños en su sistema financiero.
De esta manera se intento proteger los mercados de trabajo como lo señaló en 2021 Michael Pettis en TRADE WAR ARE CLASS WARS. En esta línea, recientemente el asesor más cercano a Donald Trump, Robert Lighthizer en su libro NO TRADE IS FREE define a China como un adversario letal.
Y por último Kevin Rudd en ON XI JINPING How Xi’s Marxist Nationalism is Shaping China and the World hace un relato de sus objetivos hegemónicos que contrastan con el orden económico y político mundial y se pregunta en el último capítulo en lo que vendrá después de Xi.
China se niega a revaluar su moneda a pesar de su superávit comercial que llegará a 1 trillón de dólares. No se puede esperar repetir los ajustes de la década del 80 cuando en tiempos de Reagan se obligó a Japón (y Alemania) a revaluar su moneda. Adicionalmente el Partido Comunista Chino bloquea el desarrollo de su mercado financiero interno temiendo escenarios mas desestabilizantes que en la experiencia del 2015. Por sus números en producción manufacturera y exportaciones las empresas chinas publicas y privadas deberían competir con Wall Street y las familias chinas consumir más del resto del mundo.
¿Que deberíamos esperar del G20 2024? Definiciones de más de lo mismo o particiones de grupos de países como ya lo viene adelantando China con un BRI ampliado. Con la reaparición de TRUMP y MILEI como un outsider de la política tradicional, las definiciones se acelerarán.
Es licenciado en Economía con Diploma de Honor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. Actualmente es consultor independiente, asesorando a instituciones financieras y empresas privadas de diferentes industrias. En los últimos 30 años ha desarrollado su actividad en instituciones financieras, públicas y privadas. Se ha desempeñado como Director del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Director del Banco de Corrientes, Vicepresidente del Banco de Inversiones y Extranjero (BICE) y Gerente General del Banco de Crédito Argentino, entre otras funciones. En el ámbito empresarial, dirigió la consultoría Macroeconómica, entidad especializada en economía y finanzas. Ha sido Director General del Ministerio de Hacienda de la Nación (1975-1977) y Economista Jefe de FIEL, Fundación Latinoamericana de Investigaciones Económicas (1971-1975). Desde el 2000 se ha especializado en Economía China y sus repercusiones globales y regionales.














