El Banco de Indonesia (BI), el banco central del país, anunció un recorte inesperado en su tasa de política monetaria, disminuyendo la tasa de recompra inversa a siete días en 25 puntos básicos, a un 5%. Esta decisión, que marca el quinto recorte en el ciclo de flexibilización que comenzó en septiembre de 2024, busca impulsar la economía en un contexto de incertidumbre global y amenazas de aranceles.
La decisión del banco central tomó por sorpresa a la mayoría de los economistas, ya que solo cinco de los 29 encuestados por Reuters esperaban un recorte. El resto anticipaba que el banco mantendría las tasas sin cambios. El recorte se suma a las reducciones de 25 puntos básicos que el BI realizó en enero y julio de este año, llevando la tasa de interés desde el 6% a finales de 2024 a su nivel actual.
La comunicación oficial del Banco de Indonesia
Según el gobernador del Banco de Indonesia, Perry Warjiyo, la decisión de reducir la tasa es coherente con el pronóstico de inflación baja para este año y el próximo, así como con la estabilidad del tipo de cambio de la rupia. Warjiyo afirmó que el banco central continuará monitoreando la tasa en línea con la previsión de inflación baja, manteniendo la estabilidad del tipo de cambio. En julio, la inflación anual de Indonesia fue del 2.37%, un valor que se encuentra dentro del rango objetivo del BI de entre 1.5% y 3.5%.
La moneda local, la rupia, ha mostrado una estabilidad en su tipo de cambio, lo que ha brindado al banco central un margen para actuar. La rupia se encontraba en 16,269 por dólar estadounidense, un 4% más fuerte que su mínimo histórico registrado en abril. Sin embargo, tras el anuncio del recorte, la moneda se debilitó ligeramente.
El recorte de la tasa de interés se produce en un contexto de persistente incertidumbre en el comercio global, marcada por la dependencia del presidente estadounidense Donald Trump de los aranceles. Los productos indonesios que ingresan a Estados Unidos enfrentan un arancel del 19%. Este escenario ha generado preocupación en Indonesia, cuya economía ha dependido tradicionalmente de las exportaciones y la inversión extranjera. El gobierno busca estimular la demanda interna para reducir su vulnerabilidad a los choques externos.
La economía de Indonesia se expandió un 5.03% en 2024, su ritmo más lento en tres años, debido a la disminución de la demanda de la clase media y de su principal mercado de exportación, China. El presidente Prabowo Subianto, quien asumió el cargo en octubre, ha prometido lograr un crecimiento del 8% para el final de su mandato de cinco años. La medida del banco central podría ser interpretada como un paso para apoyar la promesa del presidente, ya que un recorte en las tasas de interés puede estimular el gasto y la inversión.
Economistas han analizado el movimiento del BI. Felix Darmawan, de Panin Sekuritas, opinó que el recorte inesperado podría ser una anticipación a un posible recorte en la tasa de fondos federales (FFR) en Estados Unidos, que se esperaba para septiembre. Este tipo de movimientos de los bancos centrales buscan mantener la competitividad de sus exportaciones y evitar que su moneda se fortalezca de manera que perjudique sus ventas en el exterior.
El Banco de Indonesia tiene la responsabilidad de mantener la estabilidad monetaria y financiera del país. Su decisión de reducir la tasa de interés en este momento indica una confianza en que la inflación se mantendrá dentro de su rango objetivo y que la economía necesita un estímulo para alcanzar sus metas de crecimiento. La estrategia de la institución se enfoca en balancear el apoyo a la actividad económica con el control de los precios y la estabilidad del tipo de cambio.
En el mercado global, la decisión de Indonesia de recortar su tasa de interés contrasta con la postura de algunos bancos centrales que han mantenido una política monetaria más restrictiva para combatir la inflación. La capacidad del BI para tomar esta medida se basa en las condiciones internas del país, como su inflación controlada y la relativa estabilidad de su moneda. La política del banco central se mantendrá bajo observación, ya que el ciclo de flexibilización podría continuar si la economía global se enfrenta a desafíos adicionales.












