Japón evita confrontar a Trump y busca mantener negociaciones «sinceras» pese a amenaza arancelaria

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El gobierno de Japón optó este miércoles por mantener la cautela ante la reciente amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles aún más altos a los productos japoneses, afirmando que continuará con las negociaciones bilaterales de forma “sincera y fiel”. La declaración llega en un momento de creciente tensión comercial, cuando está por expirar una pausa de 90 días sobre los llamados aranceles recíprocos impulsados por Washington.

En una conferencia de prensa en Tokio, el vicesecretario jefe del gabinete, Kazuhiko Aoki, señaló que Japón no hará comentarios sobre cada declaración que emane de funcionarios estadounidenses. No obstante, insistió en que el gobierno japonés busca alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas partes. “Queremos avanzar en un diálogo bilateral sincero para lograr un resultado mutuamente provechoso”, declaró.

La reacción japonesa se produce después de que Trump elevara la presión este martes, al amenazar con elevar los aranceles a productos nipones hasta el 30 o incluso el 35 por ciento. Este nuevo gesto llega cuando las conversaciones entre ambos países, que se han desarrollado a nivel ministerial, no han conseguido destrabar los desacuerdos centrales. Trump ha mostrado su molestia en particular con la balanza comercial en autos y arroz, afirmando que Japón dificulta el ingreso de productos estadounidenses mientras exporta libremente al mercado norteamericano.

Actualmente, Estados Unidos ya aplica aranceles a una amplia gama de bienes, incluyendo automóviles, autopartes, acero y aluminio. Aunque el aumento de tarifas aún no se ha implementado por completo gracias a la moratoria de tres meses, un arancel base del 10 por ciento ya está en vigor. El impacto es especialmente duro para empresas como Toyota y Honda, cuya rentabilidad depende en gran parte de sus ventas en Estados Unidos. La posibilidad de un arancel automotor del 25 por ciento representa una amenaza directa a su negocio.

Trump ha defendido sus medidas como una forma de reducir el déficit comercial con Japón. Sin embargo, su enfoque unilateral ha complicado los intentos de Tokio por encontrar una solución diplomática. En la reunión que mantuvo en junio con el primer ministro Shigeru Ishiba, no se llegó a un entendimiento, debido a las diferencias persistentes en torno a las condiciones comerciales.

Japón ha reiterado su disposición a discutir alternativas, incluyendo un posible aumento de inversiones niponas en suelo estadounidense, pero hasta el momento esos esfuerzos no han logrado resultados concretos. En declaraciones a bordo del Air Force One, Trump expresó escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo, calificando a Japón como un país “muy difícil” y “malacostumbrado”.

De cara a las elecciones legislativas del 20 de julio, tanto Ishiba como su principal asesor y jefe negociador en temas arancelarios, Ryosei Akazawa, han insistido en que el país no aceptará presiones que puedan afectar sus intereses fundamentales. Particularmente, han señalado que el sector agrícola no será moneda de cambio en las conversaciones.

A medida que se acerca la fecha límite para la implementación de nuevas medidas arancelarias, Japón se encuentra ante un escenario complejo: mantener su postura firme sin cerrar las puertas al diálogo, en un contexto de relaciones cada vez más tensas con uno de sus principales socios comerciales.

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