El décimo día de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán golpeó con fuerza los mercados de Asia: el Nikkei cayó casi 7%, el KOSPI activó su segundo circuit breaker en menos de una semana y el petróleo Brent superó los 116 dólares por barril.
Los mercados financieros de Asia abrieron el lunes 9 de marzo en modo de pánico. El detonante fue el mismo que viene sacudiendo a la economía global desde el 28 de febrero: la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, que en su décimo día intensificó los bombardeos y disparó nuevamente el precio del crudo. El barril de Brent llegó a cotizarse a 116,13 dólares —un 25% por encima de los valores de la semana anterior— y el WTI superó los 114 dólares, niveles no vistos desde hace años.
El Nikkei 225 de Japón retrocedió un 5,2%, quebrando el umbral de los 53.000 puntos por primera vez desde el 6 de febrero. Entre los mayores perdedores se destacaron SoftBank Group, con una caída de casi el 10%, y las empresas vinculadas a semiconductores como Advantest y Lasertec, que cedieron más del 11% y el 8%, respectivamente.
Corea del Sur encabezó el derrumbe regional. El KOSPI activó su segundo circuit breaker en cuatro sesiones, suspendiendo las operaciones durante 20 minutos tras caer más del 8%, con Samsung Electronics perdiendo casi un 8% y SK Hynix más de un 9%. Desde el inicio del conflicto, el índice acumula una pérdida superior al 16%. Un legislador del partido gobernante alertó que la industria de semiconductores teme que el conflicto eleve los costos energéticos y dificulte el abastecimiento de materiales críticos como el helio, proveniente en parte de la región del Golfo.
Australia tampoco escapó a la tormenta: el S&P/ASX 200 cayó más de un 4%, con pérdidas generalizadas en acciones financieras, mineras y tecnológicas. BHP, Rio Tinto y Fortescue registraron bajas significativas, aunque las empresas del sector energético lograron cerrar en terreno positivo, impulsadas por el alza del crudo.
Una excepción notable fue la bolsa de Shanghái, que avanzó un 1,13%. Analistas de BNP Paribas señalaron que, si el conflicto se prolonga, China podría beneficiarse de una rotación de capitales desde los mercados del noreste asiático hacia activos chinos, en la medida en que su menor dependencia del petróleo del Golfo la posiciona como un destino comparativamente más estable.
Las pérdidas se moderaron parcialmente hacia el cierre de la jornada, luego de que Arabia Saudita ofreciera al mercado unos 4,6 millones de barriles de crudo a través del oleoducto hacia Yanbu, en el Mar Rojo, lo que alivió transitoriamente la presión sobre los precios del petróleo. Goldman Sachs instó a sus clientes a contextualizar la corrección: el KOSPI había acumulado una suba del 176% desde abril de 2025, y el banco proyecta una recuperación hacia nuevos máximos una vez que la volatilidad ceda.
Lo que el 9 de marzo deja en evidencia, sin embargo, va más allá de la volatilidad coyuntural. Asia oriental —y en particular las economías exportadoras de manufactura avanzada como Japón, Corea del Sur y Taiwan— enfrenta una vulnerabilidad estructural que el conflicto en Medio Oriente no creó, sino que simplemente expuso con brutalidad.
La dependencia energética de la región respecto del Golfo Pérsico convierte cada escalada geopolítica en un shock de costos inmediato: más caros los insumos, más presionada la inflación, más estrecho el margen de los bancos centrales para sostener el crecimiento.
El hecho de que los sectores de semiconductores —motores del rally bursátil de los últimos doce meses— hayan liderado las caídas no es casual: son industrias intensivas en energía, dependientes de cadenas de suministro globales y extremadamente sensibles a cualquier perturbación en los flujos de materiales críticos. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca bajo tensión y el conflicto no encuentre salida diplomática, la estabilidad de los mercados asiáticos seguirá rehén de una geografía que está a miles de kilómetros de distancia, pero que determina el precio de cada kilovatio que mueve sus fábricas.
Co-fundador de ReporteAsia.












