Corea sigue en la búsqueda de un acuerdo comercial con Estados Unidos

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Las relaciones comerciales entre Corea del Sur y Estados Unidos atraviesan un momento crítico. En medio de una nueva ola de tarifas recíprocas impuestas por la administración de Donald Trump, Seúl intensifica sus esfuerzos para alcanzar un acuerdo que exima al país asiático de los gravámenes que amenazan con afectar seriamente su sector exportador. «Corea del Sur quiere hacer un acuerdo con nosotros», afirmó Trump en una reciente entrevista con Fox News, dejando entrever que hay voluntad de negociar, aunque también dejando claro que no pactará con todos: «No tengo apuro. Voy a hacer algunos acuerdos, pero no con todos».

Desde abril, están vigentes tarifas del 25 % a productos surcoreanos bajo la política de «reciprocidad» que Trump impulsa como parte de su estrategia proteccionista. No obstante, estas medidas fueron suspendidas por 90 días, hasta el 8 de julio, plazo que ambas partes están aprovechando para explorar un «acuerdo paquete» que aborde no sólo los aranceles, sino también temas de seguridad económica, inversión y política monetaria.

El ministro surcoreano de Industria, Ahn Duk-geun, reveló que Seúl solicitó formalmente quedar exenta de todos los aranceles. La petición fue realizada en un encuentro bilateral con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, al margen de la reunión de ministros de Comercio del foro APEC celebrada en la isla de Jeju.

Segunda ronda de negociaciones entre Corea y Estados Unidos

Como resultado de ese encuentro, ambas delegaciones acordaron celebrar una segunda ronda de conversaciones técnicas en Washington la próxima semana. Estas negociaciones abordarán seis temas clave: desequilibrios comerciales, medidas no arancelarias, seguridad económica, origen de productos, consideraciones comerciales y política cambiaria. Posteriormente, se prevé una reunión de alto nivel a mediados de junio.

La urgencia de Seúl por cerrar un acuerdo antes del 8 de julio se debe a que, una vez vencida la moratoria, las tarifas entrarán plenamente en vigor, afectando de forma directa a sectores estratégicos como el automotor y el siderúrgico. El gobierno surcoreano destacó ante sus contrapartes que Corea del Sur mantiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos desde 2012, el cual ha facilitado un crecimiento sostenido del comercio bilateral.

«No se trata solamente de reducir nuestro superávit comercial para obtener una rebaja de aranceles, sino de establecer una relación más constructiva y orientada al futuro con Washington», afirmó Ahn en rueda de prensa. También señaló que Corea del Sur representa un socio estratégico de primer nivel para EE.UU. en sectores como semiconductores, energía y tecnologías avanzadas.

A pesar de los avances diplomáticos, el calendario político interno de Corea del Sur podría complicar el proceso. El país se prepara para una elección presidencial anticipada el 3 de junio, tras la destitución del expresidente Yoon Suk Yeol. Aunque Ahn aseguró que la transición no afectará el ritmo de las negociaciones, reconoció que existe riesgo de retrasos.

Washington, por su parte, ha manifestado especial interés en temas de comercio digital, incluyendo servicios como Google Maps y plataformas de nube. Sin embargo, otras áreas de cooperación, como la construcción naval y el proyecto de gas natural licuado (GNL) en Alaska, se tratarán en espacios separados.

La industria naval, precisamente, se ha convertido en un punto focal del vínculo bilateral. El secretario de la Marina de EE.UU., John Phelan, visitó recientemente los astilleros de Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean en Corea del Sur. En entrevistas posteriores, destacó el interés de la Armada estadounidense en profundizar la colaboración con los astilleros surcoreanos como parte de una estrategia más amplia para revitalizar la base industrial naval estadounidense.

Las tensiones comerciales entre ambos países surgen en un contexto global marcado por el resurgimiento del proteccionismo y la redefinición de alianzas estratégicas. Estados Unidos, bajo la doctrina de «América Primero» de Trump, ha endurecido su postura frente a sus socios tradicionales y busca renegociar acuerdos comerciales bajo términos que favorezcan la producción e inversión nacional.

En este escenario, Corea del Sur intenta reposicionarse como un aliado confiable, dispuesto a colaborar en sectores sensibles y a largo plazo. La visita de altos funcionarios estadounidenses y las negociaciones en curso son una muestra de que, a pesar de las fricciones, ambas partes valoran la continuidad de una relación económica mutuamente beneficiosa.

La pregunta que queda en el aire es si el acuerdo se alcanzará antes del 8 de julio o si las nuevas tarifas afectarán temporalmente la estabilidad comercial entre Seúl y Washington. Lo cierto es que Corea del Sur no quiere quedar fuera del rediseño comercial global impulsado desde la Casa Blanca, y busca mantener su lugar en la mesa de los socios privilegiados.

En los próximos meses, las reuniones técnicas y políticas dirán si este esfuerzo diplomático dará frutos o si la relación comercial tendrá que adaptarse a un nuevo equilibrio de fuerzas en el tablero geoeconómico global.

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Colaboradora en ReporteAsia.